16 de mayo de 2022
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Los paraísos fiscales y la nueva Suiza

18 de abril de 2016
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
18 de abril de 2016

albeiro valencia

La historia del reciente escándalo de los papeles de Panamá empezó el año pasado cuando un periodista del diario alemán Süddutsche Zeitung recibió el siguiente mensaje: “Hola ¿Están interesados en datos?” A continuación el informante anónimo advirtió que se trataba de “más datos que los que jamás ha visto” la información empezó a llegar y varios     meses después alcanzó la cifra de 11.5 millones de documentos, de 14 mil clientes aproximadamente. Para procesar semejante cantidad el periódico acudió al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que fue creado en 1997 por el Center for Public Integrity, institución financiada por Rockefeller Brothers Fund, Rockefeller Family Fund, Open Society Foundations y Carnegie Corporation of NY; con este apoyo económico pudieron contactar a más de 100 medios de comunicación y 400 periodistas de 80 países, que se dedicaron a revisar correos electrónicos, documentos en PDF e imágenes, de la empresa panameña Massack Fonseca. De acuerdo con la investigación de ICIJ esta firma se creó en los años ochenta y se especializó en montar empresas Offshore, que son sociedades constituidas fuera del país de residencia, en paraísos fiscales, para evitar pagar impuestos; tuvo mucho éxito y hoy se considera el cuarto mayor bufete del mundo en este tipo de servicios.

Una empresa offshore se puede usar legalmente por razones de seguridad, para facilitar el comercio internacional, para reducir costos en sucesiones o para conseguir eficiencia tributaria; el problema, o la ilegalidad, se presenta cuando se usa para evadir impuestos en su propio país o para lavar dinero. Pero cuando se filtraron los documentos estalló el escándalo porque Mossack Fonseca tenía clientes de todo el mundo: reyes, presidentes, ministros, políticos, artistas, estrellas del deporte, escritores, personajes de la farándula y miles de empresas. Todos quedaron en el ojo del huracán como posibles evasores de impuestos, pues la firma facilitaba a sus clientes crear empresas en lugares donde los impuestos son   poca cosa o nada, en comparación con los países de origen. El siguiente es el Top 10 de los paraísos fiscales, en los documentos de Panamá: Islas Vírgenes, Panamá, Bahamas, República Seyshelles (África), Niue (isla en el Pacífico), Samoa (archipiélago), Anguila (británica), Nevada (Estados Unidos), Hong Kong, Reino Unido (Revista Semana, abril 10, 2016).

El bufete se defendió con el siguiente comunicado en su página de internet: “Nada en los documentos filtrados sugiere que se haya hecho algo malo o ilegal. Nosotros no ofrecemos soluciones cuyo objetivo sea ocultar ilícitos como la evasión de impuestos”. Y el presidente Juan Carlos Varela afirmó que vienen haciendo grandes reformas para “hacer cada vez más sólidos y transparentes los servicios financieros de Panamá”. Aunque se quiera defender la imagen internacional el país quedó expuesto ante el mundo como un Estado “que se presta para que ricos y poderosos oculten su riqueza o aprovechen su opacidad”.

Los dineros ocultos

Gabriel Zucman, en el libro La riqueza escondida de las naciones, dice que los paraísos fiscales gozan de excelente salud; calcula en 7.6 billones de dólares los dineros que se ocultan en esos países lo que equivale al 8% de la riqueza global, y afirma que entre 2010 y 2015 creció el 25%. Se estima que existen 73 paraísos fiscales, que tienen en común lo siguiente: en materia tributaria no poseen convenios con otros países; ofrecen, a empresas y ciudadanos, protección del secreto bancario; no tienen normas de control de movimientos de capitales, lo que permite el blanqueo de dinero; poseen una infraestructura jurídica, contable y fiscal, que permite la libertad de movimiento de personas y bienes. En esta dirección los poderosos manejan sus recursos a través de empresas fantasmas, por la facilidad para realizar operaciones internacionales, para esconder el patrimonio del crimen organizado, para ocultar la riqueza en procesos de separación o sucesión, para evadir impuestos y para encubrir dinero de origen ilícito. Entonces los paraísos fiscales seguirán en auge, porque los 11.5 millones de documentos filtrados desde la firma Mossac Fonseca son apenas un caso, pues según el diario The Guardian, Panamá ocupa el número 13 entre los países apetecidos para esconder el dinero; primero están Suiza, Hong Kong y Estados Unidos.

De Suiza a Estados Unidos

En el año 2011 el hoy candidato presidencial Bernie Sanders dijo sobre la evasión fiscal en Panamá, que este país “es un líder mundial cuando se trata de permitir a los ricos estadounidenses y a las grandes corporaciones evadir impuestos en Estados Unidos, al esconder su dinero en paraísos fiscales”. Sobre este punto se puede hacer una pregunta ¿por qué en los datos divulgados, hasta ahora, no hay ningún estadounidense? Aparecen el presidente de Emiratos, el rey de Arabia Saudita, el presidente de Ucrania, el Primer Ministro de Islandia (ya renunció), Mario Vargas Llosa, los amigos de Putin, la enfermera de Chávez, Humberto de la Calle, Frank Pearl, etc. También llama la atención que el hacker entregó los documentos en forma gratuita, sin más recompensa que “hacer públicos estos delitos”. Es evidente que existe manipulación política.

Algo debe haber en el fondo de este escándalo. Por ahora queda claro que Panamá no puede garantizar la privacidad que los poderosos reclaman, pero Suiza tampoco. En todo el mundo se está persiguiendo a los evasores de impuestos; por ejemplo, la Unión Europea tiene un programa de intercambio de información de datos fiscales. Ya Suiza no es la capital del secreto bancario y las fortunas se están trasladando masivamente a Estados Unidos, donde hay nuevos paraísos fiscales: Delaware, Reno (la pequeña ciudad más grande del mundo), y Florida. Esta poderosa nación “siempre condenó la actuación de los bancos suizos y hoy se está convirtiendo en un referente del secreto bancario”. El problema de Panamá es que un bufete se dejó hackear los archivos, y “del árbol caído todos hacen leña”.

Hoy Estados Unidos es la nueva Suiza, y con los escándalos de los “Papeles de Panamá” la gente se pregunta ¿De dónde viene la filtración? ¿Quiénes se benefician? ¿Por qué no señalaron a los poderosos magnates del capital transnacional? La conclusión es que Panamá aparece como chivo expiatorio y, por lo tanto, los grandes capitales están buscando paraísos fiscales más seguros.