16 de mayo de 2022
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Por un Fiscal que se acuerde de la corrupción

29 de marzo de 2016

Terminó ayer el periodo de Eduardo Montealegre Lynett como Fiscal General de la Nación y tras su paso por el más importante cargo para impartir justicia en el país, son muchas las polémicas y las discusiones que quedan después de su gestión, pero son todavía más los desafíos pendientes para quien asuma el puesto durante los próximos cuatro años.

De hecho, no resulta exagerado afir-mar que de hacer un balance inicial de su desempeño como Fiscal, serán sus posiciones y por ende las de la Institución a su cargo en lo referente al aborto, al proceso de paz con las Farc y hasta los cuestionados contratos con Natalia Springer, los que marcarán su servicio en la posteridad. Pero de logros contra la corrupción, prácticamente nada.

Sí. Es que durante esta administración la lucha contra el flagelo que más impacta a este país, el que sin dramatizar es el responsable directo de la pobreza y el subdesarrollo de los que no pueden salir los colombianos, fue poco menos que olvidada.

Es así como los desfalcos a los presu-puestos del Estado, es decir, el ataque directo al bolsillo de los contribuyentes colombianos bate récords año tras año sin que la entidad encargada de detener esa hemorragia prácticamente se dé por enterada.

Puesto en otras palabras, en el país entero y de manera especial en regiones como Santander, la contratación pública continuó plagada de irregularidades en la adjudicación, de sobrecostos en la realización y de errores garrafales en los diseños y la ejecución, sin que la Fiscalía se haya interesado siquiera por hallar a los responsables.

Responsables que es necesario apuntar también, la opinión pública sí tiene identificados plenamente gracias a la desvergüenza con la que vienen operando desde hace tiempo.

En teoría, el nombre del nuevo Fiscal General debe conocerse en el término de un mes. Desde ya el ajedrez de los parti-dos políticos viene planeando sus juga-das para hacerse al cargo. Sólo queda esperar que por primera vez en lustros quienes definirán a la persona que se quedará con el cargo consideren de ver-dad el daño que la corrupción le hace a la nación, piensen en las generaciones futuras, en el país que les dejarán a sus propios hijos y nietos y elijan a una persona comprometida con esa causa que ya no da más espera.

Vanguardia/Editorial