7 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

TELENOVELAS IGUAL A MALA IMAGEN

6 de enero de 2016

No hay duda que el tema de la violencia en Colombia ha generado una gran cantidad de libros y telenovelas, en tal forma que se han convertido en tema de exportación.

Pero cuando hablamos de violencia, nos referimos de una manera especial a la producida por el narcotráfico, a tal punto, que en el exterior la imagen del colombiano se le equipara al de consumidor o negociante de cocaína. En el caso de Cuba, por ejemplo, en donde hay restricción de programas para el grueso del público, es increíble cómo en los hoteles, lugar donde no existe dicha restricción, los empleados graban las telenovelas de los capos colombianos para revender a un público ávido de violencia en la medida que en la Isla se respira un aire de tranquilidad permanente.

Pero además de los capos, hombres convertidos para muchos en verdaderos héroes, también vienen los ejemplos de artistas que se destacaron como consumidores de alucinógenos y que estuvieron involucrados en delitos graves como el caso de Diomedes Díaz.

En estos días, por casualidad observamos la telenovela que ha despertado un gran interés, como es la de Las Hermanitas Calle. Dos aspectos para destacar en un solo programa: por un lado las letras de dichas canciones en donde se dice y repite algo como “Si no me querés te rompo la cara con una cuchilla de esas de afeitar..”. Y si por un lado se le da rienda suelta a estos mensajes, por otros se está hablando de endurecer las penas contra la violencia hacia la mujer en la medida que estos delitos se han incrementado de una manera importante. Pero no sólo es el problema de las letras de las canciones sino que no podía faltar la presencia de narcotraficantes que contratan a las cantantes para que les canten en sus casas para celebrar un cumpleaños de un narco.

Qué podemos entonces esperar de unas nuevas generaciones que día a día están sometidas a este tipo de mensajes, de imágenes que lo único que despiertan es deseos de imitar a los capos que llevan una vida llena de excentricidades y que son elevados a la categoría de héroes porque desafían la institucionalidad, a las fuerzas de orden y finalmente, como en el caso de Diomedes, terminan como modelos que se pasean por todo el mundo dando una pésima imagen del país.

Caracol y RCN deberían repensar ese papel de exportadores de mala imagen con sus ya trilladas telenovelas en donde el tema central o periférico es el narcotráfico.