15 de mayo de 2021
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Se agita el sonajero en las alturas del poder

Por Tomás Nieto
4 de enero de 2016
Por Tomás Nieto
4 de enero de 2016

— EN MARCHA TRANSFORMACIONES PARA LA POST-VIOLENCIA

el campanario

El experto jugador de póker instalado en la Casa de Nariño el 7 de agosto de 2010 desde ya deja entrever sus próximas jugadas para ajustar los pasos finales y suscribir el irreversible Acuerdo de Paz con las Cincuentenarias Farc en La Habana, de un lado y, del otro, para diseñar los mecanismos fundamentales en procura de que en Colombia, en estos últimos 31 meses de su administración, se construyan las bases fundamentales para tratar de aclimatar el proceso denominado de la post-violencia, tanto en los órdenes políticos, judiciales, administrativos, jurisdiccionales, y del marco presupuestal, económico, financiero y de avances sociales correspondientes.

Bajo estos parámetros, el presidente Santos buscará en lo político hacer cambios trascendentes con sus amigos de la Unidad Nacional en los cargos burocráticos del más alto nivel público, incluyendo los organismos de control del Estado; transformaciones precipitadas también porque el país está a las puertas del desarrollo de un nuevo proceso de paz con el ELN, grupo insurgente que demandará del Estado todas aquellas exigencias concedidas a las Farc con varios valores agregados adicionales, entre los cuales figuran  la reforma minera y la concesión de títulos para insurgentes reinsertados y liberaciones de guerrilleros presos en las cárceles colombianas.

PRIMERO EL PARTIDO LIBERAL

El primer mandatario también promoverá a su sucesor en el seno del liberalismo y decididamente fortalecerá la presencia burocrática del partido liberal en el gobierno, dado que dentro de sus ambiciones ha figurado siempre el  irrefrenable propósito de rescatar, consolidar y vigorizar la colectividad roja para enfrentar con éxito las futuras justas democráticas en las décadas venideras, lapsos durante los cuales se experimentará la extinción paulatina del partido de la U. Santos piensa en su futuro como expresidente y mucho teme que le pueda acontecer todo aquello que ha venido sufriendo su mentor Uribe Velez con su séquito de funcionarios perseguidos por las autoridades nacionales. Empero, ante una experiencia judicial amarga vivida, bueno es poner previamente un dique político-jurídico adecuado.

Santos vivió su infancia bajo las banderas políticas del partido de López Pumarejo, Gaitán y Galán, las cuales aprendió a amar por enseñanza de su tío-abuelo Eduardo Santos Montejo. La finalidad de reconstruir el partido liberal, y de apoyar su fortalecimiento en todos los niveles, servirá de paso al gobierno actual para que, seguramente, el partido de los Lleras y de Darío Echandia defienda su obra de gobierno en los quinquenios del 2020 en adelante. Estrategia maestra de enroque y reposicionamiento del juego, como dicen los ajedrecistas. Según los politólogos de oficio, a Santos se le debe todo cuanto hoy es el partido liberal, sin duda alguna. De allí tendrá que salir su sucesor.

EXPRESIDENTE DEL CONGRESO A MININTERIOR

En agosto venidero, una vez termine la actual legislatura, el presidente del Senado, Luis Fernando Velasco, anunciará su retiro del Congreso Nacional para asumir el Ministerio del Interior. Santos prefiere para dirigir el rumbo político y adelantar las relaciones con las cámaras legislativas a máximos  dignatarios del congreso; así lo enseña la historia reciente con los ex presidentes del Senado que han sido designados por el mandatario reelecto para ocupar la cartera del Interior: German Vargas Lleras y Juan Fernando Cristo, para más señas. Velasco, entonces, conocido como en Popayán como “Chuspa”, pondrá su nombre a consideración del partido para protagonizar una precandidatura al Solio de Bolívar. La cancillería la asumiría Sergio Diazgranados, exministro de Comercio de la actual administración y alfil propio de los laberintos del corazón Santista.

Ahora bien, los funcionarios que se designen en el Ejecutivo nacional, en los organismos descentralizados y en el servicio exterior colombiano tendrán que ser de plena confianza del gobierno. En lo posible su hoja de vida debe carecer en el pasado de confrontaciones ideológicas o políticas con las Farc, y al posesionarse tendrán claro que no deberán efectuar ni siquiera comentarios con mínimos de controversia que puedan empañar las relaciones con el grupo insurgente tanto antes de firmar el Acuerdo de Cuba y posteriormente en el camino del posconflicto y del avance de las negociaciones con los llamados elenos.

Los cambios que se avecinan en los próximos días tendrán que ajustarse a tales postulados. En tal virtud prepara maletas para radicarse en el Distrito Federal como Embajador en México, Luis Eduardo Garzón, quien dejará como sucesor en el Ministerio de Trabajo a Clara López Obregón, la dirigente del Polo que alcanzó 2 millones de votos en favor de la reelección de Santos. La reciprocidad no se dejó esperar.

ORGANISMOS DE CONTROL

En los organismos de control se prevé otra jugada trascendental inmediata de Santos, quien buscará dejar sus fieles alfiles para evitar que en el próximo futuro lo envuelvan escándalos judiciales tal como le ha ocurrido a su antecesor Álvaro Uribe Vélez en estos últimos años.

Las principales posiciones que va a tomar Santos tienen que ver con los organismos de control, el primero de ellos, la Fiscalía General de la Nación, y posteriormente la Procuraduría General que bajo el primer gobierno y durante la Segunda Presidencia Santista ha sido una piedra en el zapato en las negociaciones con las Farc.

PULSO POR LA FISCALIA

El caso de la Fiscalía está bien definido, pues una vez acabe su periodo, Eduardo Montealegre partirá como Embajador a Alemania y por un breve tiempo estará encargado de la entidad el Vicefiscal, Jorge Perdomo, mientras el gobierno impulsará la candidatura del actual ministro de Justicia, Yesid Reyes, quien ya recibió la favorabilidad “farciana! con el indulto de 30 guerrilleros que se encuentran en las cárceles colombianas. Nada hay gratis en política. De esta forma, se mantendría en la Fiscalía un amigo del gobierno, de un liberal del ala samperista, pues son reconocidos los  vínculos de Reyes con su paisano y antecesor en esa cartera Alfonso Gómez Méndez, y en triple resultado de la jugada, se haría un gran reconocimiento al inmolado magistrado Alfonso Reyes Echandía, en su condición de principal mártir del holocausto del Palacio de Justicia. Será, pues, una jugada a tres bandas.

Perdomo, quien es candidato del actual fiscal, no cuenta con el peso político suficiente para hacerle frente a la candidatura  santista de Reyes, quien además como Montealegre también es oriundo del Departamento del Tolima, y en tal virtud se le respeta a la región la posición del organismo de control alcanzada hace varios años. Se siguen sumando puntos para el ministro Reyes.

PROCURADURIA GENERAL

En cuanto al Ministerio Publico, la situación se plantea un poco diferente. Los pronunciamientos del procurador  Alejandro Ordoñez han polarizado el país y Santos quiere un jurista como Jefe del Ministerio Publico de gran moderación y equilibrio. A raíz del rotundo espaldarazo del partido conservador al proceso de paz santista, recientemente reiterado en la Casa de Nariño, la colectividad azul reclamó para sí el respeto de la cuota del Procurador.

El partido conservador entrará en competencia por esa posición con el expresidente del felizmente eliminado Consejo Superior de la Judicatura, Wilson Ruiz Niño, candidato fuerte en las cortes y con algún apoyo en el Congreso, pero tiene una deficiencia: no pertenece al sanedrín santista. No obstante, Ruiz comenzó su tarea proselitista y entre sus actividades ya planea reunirse con Álvaro Leyva para adelantar su acercamiento con la mesa de diálogo de La Habana para tratar de ir despejando el camino.

EL FALLO ESPERADO

Cabe anotar que la Sala Plena del Consejo de Estado, decidirá el 15 de enero próximo la demanda de la  reelección de Ordoñez Maldonado, situación que puede cambiar el panorama pugnaz que se avizora en la lucha por el Ministerio Publico, pues si es destituido Ordoñez, el conservatismo tomará posiciones insospechadas porque algunos de sus integrantes más reaccionarios, entre líneas, desean convertirse en alternativa de poder y lanzarse a una oposición constructiva.

Así las cosas, Santos preservando los organismos de control y sin oposición real y logrando la consolidación del partido liberal, frente a una infortunada operación del Vicepresidente Germán Vargas Lleras, -próxima a realizarse-, con los dividendos de los acuerdos de paz en el bolsillo, incluyendo (supuestamente) el Premio Nobel, disparará sus cartuchos para dejar un sucesor liberal en la Presidencia de la República.

SUCESION LIBERAL 

Precisamente, todas las apuestas para la sucesión del trono presidencial se dirigen al negociador caldense Humberto de la Calle Lombana, el ex registrador Nacional del Estado Civil que regiría a nombre de la unidad santista los destinos de Colombia a partir del 7 de agosto de 2018, candidato reconocido por las Farc, quien garantizaría el cumplimiento de los acuerdos con los grupos insurgentes, y que, además, goza de gran favorabilidad en el país, de la clase política y de los empresarios colombianos. Y lo fundamental: de la confianza de Santos. Solo tiene un problema: el expresidente Samper lo detesta. Pero en cosas y casos políticos, el interés tiene la primera palabra. Muchos están diciendo, como otrora,  “Dale rojo, dale rojo”.

Reconstruido el partido liberal, se avecina la Victoria, dicen sus expresidente. Amanecerá y veremos.