14 de junio de 2024

Por fin despertó Venezuela

9 de diciembre de 2015
Por José Miguel Alzate
Por José Miguel Alzate
9 de diciembre de 2015

Por JOSE MIGUEL ALZATE

jose miguel alzateNecesitaron diecisiete años para darse cuenta de que el modelo económico impuesto por Hugo Chávez no conducía a construir una nación con oportunidades de progreso para todos. Lo que ocurrió el pasado seis de diciembre en Venezuela fue la manifestación del descontento generalizado de un pueblo que despertó de ese sueño en que lo tuvo durante todo este tiempo un sistema político que no estaba preparado para implementar políticas sociales que beneficiaran a las clases marginadas sin detener el desarrollo armónico del país. Tarde se dieron cuenta los venezolanos de que por el camino del Socialismo del Siglo XXI no iban a encontrar ese paraíso con que soñaban, ofrecido por un mandatario que no tenía ningún conocimiento sobre asuntos económicos.

Venezuela despertó a la realidad de que ese sufrimiento que como comunidad privada de cosas elementales estaba viviendo tenía que terminar. El contundente triunfo de la oposición en los comicios para renovar la Asamblea Nacional fue la expresión de un pueblo agobiado por la escasez de alimentos. Perder las mayorías es un duro revés político para un movimiento que durante diecisiete años saboreó las mieles de la victoria. Pero eso tenía que acabarse algún día. Los venezolanos no podían resistir por más tiempo la paradoja de vivir en un país rico donde la pobreza los asedia a todos. Todo por el mal manejo de la economía. Recibir en país en bonanza económica para entregarlo sumido en una inflación desbordada es consecuencia de un manejo irresponsable de la economía.

El gobierno de Nicolás Maduro sabía lo que se le iba a venir encima. No obstante pregonar las bondades de un sistema asistencialista donde los seguidores del régimen se benefician de los recursos públicos a través de subsidios, el pueblo se convenció de que no podía seguir sufriendo la angustia de no encontrar con qué preparar los alimentos para la familia. Cansados de hacer largas colas frente a los supermercados para poder adquirir artículos de primera necesidad, decidieron votar contra un sistema que los asfixiaba con el desabastecimiento. La Venezuela que se pronunció a través del voto contra un gobierno corrupto es la misma que quiere construir un país donde reine la esperanza de un mañana mejor. Y esa esperanza la despertó una oposición que supo canalizar el descontento popular.

Para América Latina la derrota del régimen de Nicolás Maduro representa una oportunidad para que Venezuela retome el sendero de la democracia, amenazada por un gobierno que cerró los canales de expresión a la oposición pensando que así mantendría sus privilegios. La nueva composición de la Asamblea Nacional abre las puertas para que se desmonte un sistema político que persiguió a sus opositores, acallando las voces que se levantaban para condenar sus excesos.  Y para que el país pueda recuperar la senda del progreso, devolviéndoles a los ciudadanos privados de la libertad sus derechos. La votación lograda por la Mesa de Unidad Democrática es un campanazo de alerta para que el chavismo corrija muchas de las cosas que ha hecho en estos diecisiete años de opresión.

Lo primero que debe hacer la oposición una vez tome las riendas de la Asamblea Nacional es revisar muchas de las medidas tomadas por esa corporación pública para facilitarle a Nicolás Maduro gobernar. Las leyes habilitantes, de las que tanto se benefició Hugo Chávez para sacar adelante su proyecto político, le permitieron a esa mala copia del líder desaparecido legislar desde el Palacio de Miraflores pasándose por encima de la misma constitución. Venezuela debe volver al equilibrio de poderes si quiere que sea mirada en el concierto de las naciones como un país que empieza a construir una nueva realidad política. Reconstruir la estructura jurídica de la nación para que el ciudadano crea en el Estado es una prioridad. Eso esperan quienes votaron contra el régimen.

El aparato productivo de Venezuela debe reactivarse si se quiere reconstruir la economía. Un país que importa todo lo que consume, pero que se quedó sin dinero para pagar las importaciones, es un país con una economía fallida. Tomar medidas para devolverle a la inversión extranjera la confianza en el país es uno de los grandes retos de la Asamblea Nacional. El economista Miguel Angel Santos, columnista de El Nacional, de Caracas, dice que Nicolás Maduro no tomó medidas para contener la inflación porque lo hacían impopular. Es entonces esta corporación la llamada a poner orden en la economía venezolana. Y si tiene que pedirle al presidente que dé un paso al costado, debe hacerlo. Es la recuperación de la deteriorada economía del país la que está en juego.