16 de junio de 2024

Mínimo recuerdo del Loco Jaramillo

12 de diciembre de 2015
12 de diciembre de 2015
Horacio Jaramillo Bustamante
Imagen Columna VIP

Por Óscar Domínguez

El Loco Horacio Jaramillo Bustamente, fallecido en Medellin a los 80 abriles,  fue descrito en el obituario de su familia como «ser querido, ejemplar e inolvidable». No vino a durar ni a calentar la banca, sino a ejecutar, crear empresa, escribir, enseñar al que no sabía de lo que él sí sabía. Y mucho.

En una época fue columnista de Colprensa. Él mismo iba a llevar sus textos económicos, claros, certeros, sin irse por las ramas. Los escribia a máquina que levantaba María Teresa. Le gastábamos tinto preparado por Rosita Castellanos.
Muy serio y profundo en sus escritos. Un gozaderal. No vino a sufrir. Su restaurante en Medellin se llamaba La Bella Época. En Bogotá, puso de moda los Casa Vieja.  Uno de sus funcionarios allí era el maestro Bernardo Hoyos. Su encargo  era acompañar a los grandes personajes que visitaban sus negocios.
Mis hijos Andrea y Juan Fernando me esperaban los domingos en la  noche para ir a comer a uno de sus negocios, Hamburguesas del Oeste en el norte bogotano. Todavía recuerdan este ceremonial. El chuzo, creado por el Loco en Medellín en 1967, fue vendido luego a los dueños de Kasana y Frozen.
Fue cofundador de la célebre Repostería Santa Clara, de Medellín, que le gastó obituario en El Colombiano donde también publicó sus notas.  Fenalco-Antioquia lo tuvo siempre entre sus consentidos. También le gastó obituario. Lo mismo el Salón Versalles, sus compañeros de la tertulia del mall Llanogrande, el grupo Sura. Todos están con el mango a media asta por su partida.
Ojalá haya dejado escritas sus memorias. Y ojala su familia haya recogido sus escritos.  Sabía más que la CIA y compañía de Jesús sobre la gente de dedo parado. Se tuteaba con el blancaje paisa, en general, con los del gajo de arriba de todo el país.
El Colombiano publicó que el Loco se disfrazó de cura para poder estrecharle los cinco claveles al Papa Juan Pablo II. (Loco se le dice a los talentosos que son capaces de hacer lo que a uno ni se le ocurre).
El señor Alzheimer no me permite recordar las múltiples cartillas que daba. Casado con la exreina Martha Luz del Corral, vivía muy orgulloso de sus hijos Paula, Carolina y Lucas, quien como jugador del Santa Fe, fue gran empresario. Lucas es yerno de Javier Galileo Aristizabal, exdirector de la Casa de Antioquia.
Javier es padre de Catalina, la modelo, quien cuando vio el mar por primera vez le dijo a su mamá, Yamile, desde el avión próximo a aterrizar: «Mami, se cayó el cielo». Que sepa, dos de las hijas del dueto Aristizábal-Humar, se llamaron inicialmente Tusinago y Berenjena. Después les cambiaron o se cambiaron los nombres.
Inclui la anécdota de Catalina en mi libro ¿Adonde van los días que pasan? que se vende como pan caliente.
En el caso de Horacio Jaramillo nada de ropita bajada con horqueta de El Hueco o de San Victorino. Pura elegancia. Un gentleman. No había que hablar en presencia suya. Había que escucharlo. Hablar era perder la oportunidad de una cátedra sobre economía, sobre la gente, sobre la vida. Me habría gustado ir de pato a sus exequias pero ando fuera del Valle del Aburrá. Paz sobre su talento. Nos vidrios, od