21 de junio de 2024

Los madrugones a comprar a precio de huevo

14 de diciembre de 2015
Por Óscar Tulio Lizcano
Por Óscar Tulio Lizcano
14 de diciembre de 2015

lizcanoGran rollo se armó cuando, a través de las redes sociales, los clientes de Falabella mostraron imágenes que dejaban en evidencia dobles etiquetas en varios de los productos que la cadena de almacenes ofreció en su “Madrugón”, una jornada especial que promociona grandes descuentos.

Tras la avalancha de clientes molestos, Rodrigo Fajardo, presidente de Falabella en Colombia, salió en muchos medios de comunicación, que le abrieron tan gentilmente los micrófonos, para explicar lo que no ha podido explicar. ¡Claro!, cómo no, si es Falabella un “jugoso” pautante. Otra cosa es la voz del humilde consumidor, que por fortuna cuenta con las redes sociales para exponer sus desavenencias; canal que, sin embargo, poco ha permitido contrariar las explicaciones de Fajardo.

Las redes sociales, benditas sean, han sido el medio eficaz para denunciar los abusos a los consumidores, que a Dios gracias contamos con un Estatuto del Consumidor como protección. Ahora, además, tenemos un superintendente al que no le ha temblado la mano. Así lo ha demostrado con las multas a los carteles del azúcar y el papel higiénico, y otros casos de publicidad engañosa.

Falabella es una multinacional chilena que los colombianos hemos acogido de manera especial. Soy afiliado y cliente constante, sin embargo, la explicación de Fajardo ante los precios que no cuadraron en el Madrugón ha sido irrisoria. Argumentó, por ejemplo, que las etiquetas que los usuarios encontraron debajo de las de oferta tenían precios menores debido al alza del dólar. El dólar viene subiendo hace ya muchos meses. De ser así habría que sobreetiquetar cada día los productos.

Las estrategias publicitarias para jugar con la ingenuidad de los clientes son cada vez más frecuentes, con o sin el dólar alto. Falabella y su competencia nos ataca todo el tiempo con publicidad atiborrada de descuentos. Hasta del 70 por ciento, dice esta, pero la pregunta es el 70 sobre qué precio. Los famosos puntos o el “pague uno lleve dos”, en muchos casos, también esconden hábiles estrategias de engaño.

Decir que por las importaciones a un dólar más caro tuvieron que reetiquetar los productos, no cuadra. Las multinacionales como Falabella se blindan con sus proveedores para que ajusten los precios a las circunstancias del mercado local. En Chile, de donde viene buena parte de los productos, Falabella tiene trato preferencial. Así que no se justifica de ninguna manera esa falta de ética comercial con el devoto consumidor.

Fajardo, sin embargo, tuvo el valor de reconocer que a los clientes les cobraron el valor más alto de ambas etiquetas y que estaba dispuesto a devolverles la diferencia. Pero muchos compradores son de municipios u otras ciudades lejanas que atraídos por la publicidad vinieron a comprar. Ahora, más les vale el transporte para volver a reclamar su dinero.

Sin duda la Superintendencia de Industria y Comercio debe seguir su cruzada contra las prácticas engañosas al consumidor y poner bajo su lupa los llamados rebajones, aguinaldazos, madrugones, el tres por uno o la acumulación de puntos. Son prácticas que lo que están haciendo es madrugar a quitarle la platica al consumidor. El Colombiano.