14 de mayo de 2021
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El consumismo y los sentimientos derivados

30 de diciembre de 2015
Por Ricardo Tribín Acosta
Por Ricardo Tribín Acosta
30 de diciembre de 2015

Por: Ricardo Tribin Acosta

Ricardo TribinLa sociedad de consumo de hoy es implacable. Su fundamento es la riqueza y son especialmente beneficiados los que pueden participar de ella, los cuales son más una minoría, que precisamente la componen los que consumen y para quienes en más de una ocasión “el dulce no está como para mordiscos”. Alguien contaba que ante los avances tecnológicos no resulta nada extraño comprar un equipo electrónico y al cabo de dos años volver y no encontrarlo, por estar descontinuado. Precisamente esta persona le había adquirido una garantía extendida a ese aparato, la cual le vendieron bajo su convencimiento de que si este se dañaba, lo podría cambiar en la misma tienda donde lo compró. Cuando fue a hacerlo no pudo, ya que según el vendedor allí ya no lo vendían más.

Le dieron entonces un teléfono para que llamara y cuando finalmente, después de una larga espera en la línea le atendieron, se inventaron más de una excusa para no honrar la garantía. Al día siguiente y como una curiosidad para mencionar en Ripley se le dañó otro aparatito y fue a un almacén diferente a cambiarlo, también por garantía extendida. Al llegar se llevó la más grande sorpresa pues el almacén estaba cerrando ya que había quebrado y por lo tanto no atendían más allí esta clase de reclamos. Le dieron también un teléfono a llamar pero allí la suerte le sonrió mucho menos, ya que ni siquiera pudo tener contacto con nadie puesto que la famosa maquinita de las grabadoras de ahora lo dejó en espera por un rato largísimo hasta que se aburrió luego de oír música todo ese tiempo.

Y a nuestro hombre que le pasó?. Al comienzo impaciencia, frustración, rabia, deseos de gritar y hasta cierta clase de desespero, hasta que concluyó que lo que le sucedía no lo podía modificar puesto que estaba fuera de su control. Se dio entonces “la pela” y aceptó lo que pasaba y a partir de ese momento la tranquilidad le volvió, acordándose con muy buen humor lo que un amigo definía como el consumismo. Este significa continuar por un buen rato más “con su mismo vestido; con su mismos zapatos, con su mismo organizador electrónico y hasta con su misma corbata”.