11 de mayo de 2021
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Bogotá se niega a olvidar a 40.000 desaparecidos en Colombia

17 de diciembre de 2015
17 de diciembre de 2015

BOGOTA, 17 de diciembre_ RAM_ Para que las víctimas de desaparición forzada, en los últimos 10 años en Colombia, no sean olvidados por los colombianos, la Secretaría Distrital de Gobierno realizó un acto simbólico de recordación de los cuarenta mil personas víctimas de este atroz delito.

“Queremos construir una memoria histórica de nuestros desaparecidos (hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos y ancianas), porque sin ella no será posible la verdadera paz en Colombia”, enfatizó Gloria Flórez Schneider, secretaria distrital de Gobierno.

Hizo un llamado para que se tenga presente a las decenas de jóvenes de Soacha, que fueron desaparecidos en los denominados falsos positivos. “No podemos borrar de nuestras mentes la memoria de estos jóvenes, pertenecientes a sectores altamente vulnerables (provenientes de hogares muy humildes), quienes fueron desaparecidos y muertos por agentes del Estado.

“Buscamos que, tanto servidores públicos como ciudadanos, no olvidemos el rol que debemos jugar en las desapariciones forzadas, que no es otro que el de denunciar ante las autoridades toda desaparición, a fin de que a través de la ‘Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas’ se active la Red Nacional de Búsqueda que permita determinar el estado de la persona desaparecida”, puntualizó Flórez Schneider.

La recordación de los desaparecidos se realizó mediante un acto simbólico, a través de un centenar de zapatos usados, de hombres, mujeres y niños, depositados en el suelo con una etiqueta identificativa del nombre y fecha de desaparición de algunos de las víctimas, con el que la entidad hizo un llamado a toda la ciudadanía para que se acerquen un poco a las vidas de los desaparecidos, bien por parte de agentes del Estado o por grupos armados al margen de la ley.

La actividad realizada fue, también, un llamado de atención a los familiares y conocidos de las víctimas para que “no los desaparezcan de sus mentes y de sus vidas, pues el no hablar de ellas o el esconder todo lo que les pertenecía, no evita el dolor, sino que, por el contrario, acentúa ese sufrimiento que por largo tiempo lacera las mentes y los corazones de las familias por no saber donde están sus seres queridos”, como afirma Iván Torres, catedrático universitario y funcionario de la Dirección de Derechos Humanos, de la Secretaría Distrital de Gobierno.

Según Torres, “mientras en Argentina se presentaron unas 30.000 desapariciones en ‘dictadura’, en Colombia son 40.000 en ‘democracia’, lo que es un drama para más de 40.000 familias colombianas, sin contar las desapariciones no reportadas”.

Dice el funcionario que 70% de los desparecidos son hombres, y que el fenómeno de las desapariciones y de los falsos positivos tienes cuatro momentos: el primero, en la década del 70, la mayoría de las víctimas eran militantes de la izquierda, líderes y representantes de movimientos sociales. El segundo momento, se da en los años 80 con la aparición de los paramilitares, donde se registran desapariciones masivas, con fines de generar terror.

El tercer momento de las desapariciones, según Torres, se presenta entre los años 80 y 90, donde las víctimas son miembros de movimientos de izquierda. “Es una época dramática que significó la casi exterminación total de la Unión Patriótica ,UP”, señala el experto.

Afirma que el cuarto momento corresponde a los ‘falsos positivos’, donde las víctimas son consideradas por sus victimarios como marginales y que nunca serán objeto de reclamación. Anota que el perfil de las víctimas de este delito fueron, en su mayoría, artistas y artesanos callejeros, punkeros, prostitutas, jóvenes de estratos populares y campesinos que habitan zonas con gran presencia guerrillera.

En cuanto a las niñas y los niños desaparecidos, dice Torres que estos casi siempre están acompañados de sus padres cuando suceden los hechos. “Uno de los victimarios de la masacre de los miembros de la Comisión de Paz, en San José de Aparadó, confesó, años después, que encontró escondidos bajo las tablas de una de las casas a una niña de unos 8 años y un bebé de año y medio y que su jefe le dio la orden de matar a esos h.p, porque cuando grandes van a ser guerrilleros; entonces el victimario los degüella”.