14 de junio de 2024

Locación, críticos de arte, donde, aún-aun

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
4 de noviembre de 2015
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
4 de noviembre de 2015

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

efraim osorio

Comprobé, entonces, que hay corruptelas idiomáticas communes a todos los que hablan castellano dondequiera que estuvieren. 

Sucedió posiblemente mientras estaba yo en brazos de Morfeo; o, quizás, durante la vigilia. Lo cierto es que me encontré en un pueblo en el que había obras monumentales  -aeropuertos, sorprendentes viaductos y puentes imponentes, carreteras y edificios-, todas recién construidas, funcionales, estéticas y costosísimas. Y todas, sin excepción, con proyección hacia el futuro. “A pesar de que quienes las hacen, roban”, me comentó alguien ante mi extrañeza. Me transporté, entonces, hasta mi ciudad de Manizales, y pensé con tristeza que allí, luego de tantos años perdidos y dinero despilfarrado, no hemos sido capaces de construirle un aeropuerto para sacarla de su aislamiento absoluto. Pero me descarrilé, no sé por qué. Mi intención era hablar de lo siguiente: en ese mismo pueblo, en su periódico, leí esto sobre la obra ‘Papyrus’ de Osdany Morales, escritor cubano: “…están más cerca de las locaciones que han escogido otros autores  que de la guía de viajes” (El Nuevo Herald, Libros, Hernán Vera Álvarez, 18/10/2015). Comprobé, entonces, que hay corruptelas idiomáticas comunes a todos los que hablan castellano dondequiera que estuvieren. Ello es que ‘locación’ no significa ni ‘sitio’ ni ‘lugar’ ni ‘escenario’, los términos apropiados y castizos para reemplazar al anglicismo –location , “un lugar fuera del estudio, en donde se filma una película o una de sus escenas”-, y que se emplea más en el giro ‘on location’ (en el lugar o en el sitio o en el escenario). En nuestro idioma, ‘locación’ significa, en Derecho, ‘arrendamiento’ (acción de arrendar)-, de donde proviene la expresión, poco usada, ‘locación y conducción’ (contrato de arrendamiento de obra): de aquí, ‘locatario’ (‘arrendatario’) y ‘locador’ (‘arrendador).***

En el mismo medio de comunicación, y el mismo día, leí estos apartes de un artículo que, sobre la obra ‘Fragmentos de seducción’, de Alexandre Arrechea, escribió Andrés Isaac Sarmiento, escritor, comisario y crítico de arte: “En el trabajo de este artista habita una gran virtud: la conjugación denodada entre “el artefacto y el concepto” que alimenta su realización”. Para quienes no entendimos, añade: “Y entre todas [las obras] diseñan un dispositivo de poder seductor en lo tocante al ámbito retiniano y al de los conceptos atrapados en los frentes de lo visual y lo táctico. Frente en el que el artista se maneja con sobrada audacia y pertinencia”. Como me quedé viendo un chispero, pasé a leer otra crítica, ésta de Rubens Riol –en el mismo diario- sobre la obra de Enrique Gay García, esperando que ésta me abriese las entendederas: “El escultor imprime vida a sus creaciones y estas nos inquietan tan pronto, que salimos a buscar en el subconsciente una referencia exacta, esfuerzo en vano”. Tampoco entendí, pero llegué a la conclusion de que, como todos los críticos de arte hablan de la misma manera, ése debe de ser su lenguaje, arcano para quienes no pertenecemos al mundo que fue de Marta Traba. ***

De ese mismo país que vi en sueños o en la realidad, el diario La Guía Gratuita (21/10/2015) me confirmó lo que todos sabemos, que “en todas partes se cuecen habas”. Para la muestra, estos dos botones del presbítero Suárez: “Son momentos agobiantes donde la paciencia se vuelve cada vez más estrecha…”. Evidentemente, porque se trata de tiempo –‘momentos’-,el adverbio debe ser también de tiempo, ‘cuando’. Y más adelante cae en un error tan común, que a él me he referido más de una vez, a saber, el uso de la tilde en el adverbio ‘aun’, cuando éste significa ‘hasta’ o ‘inclusive’: “Cuando los discípulos del Señor Jesús se encontraron en medio de la tormenta preguntándose si a Él de verdad le importaba, aún así sabían a quién ir”. El adverbio ‘aún’ solo lleva tilde cuando significa ‘todavía’, por ejemplo, en el refrán “Aún falta el rabo por desollar”. *** 

Finalmente, del mismo día y del mismo pueblo, pero del semanario ‘Acción’, este modelo de cómo no redactar: “Por ello, cuando sientas que eres incapaz de cambiar su situación actual y sientas una actitud de desprecio por ti misma está frente a una autoestima baja y a un paso de caer en la depresión” (‘Fortalece tu autoestima’, Mercedes Jiménez).  ¡Increíble!

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