21 de junio de 2024

Evocación de los profesores externadistas desaparecidos en el Palacio de Justicia

4 de noviembre de 2015
4 de noviembre de 2015

BOGOTA, 04 de Noviembre_ RAM_  Con un concierto a cargo del Coro de Cámara Vocestudio, este jueves 5 de noviembre de 2015 a las 12 m. la Universidad Externado de Colombia –el Consejo Directivo, el Rector, la Secretaria General, los funcionarios, los profesores y los alumnos actuales y antiguos–  se reunirán en el Auditorio principal para evocar la memoria de las víctimas del holocausto del Palacio de Justicia, ocurrido hace 30 años y, entre ellas, la de 8 magistrados externadistas, que alternaban la docencia universitaria con el servicio a la Justicia, desde su más alto tribunal.

Han pasado tres décadas y seguimos tratando de explicarnos lo absurdo, lo inexplicable. Para nuestro Externado, los sucesos del 6 y 7 de noviembre de 1985 son una pesadilla recurrente, como afrenta a las instituciones republicanas a las que nos debemos, y como golpe profundo a nuestra entraña familiar.

Recordamos a los juristas Alfonso Reyes Echandía, Carlos Medellín Forero, Manuel Gaona Cruz, Fabio Calderón Botero, Emiro Sandoval Huertas, quienes tenían la doble condición de profesores y exalumnos, asesinados junto con Ricardo Medina Moyano, José Gnecco Correa y Darío Velásquez Gaviria, quienes, identificados con nuestros principios, se desempeñaban como profesores.

Queremos decirles a ellos y a sus familias que los llevamos eternamente en el corazón, que consultamos sus obras académicas, evocamos sus clases, recordamos los momentos en que brilló en el panorama nacional su carácter firme, en defensa de la democracia, de la igualdad, de la equidad y de la libertad, y que también rememoramos sus gestos familiares, sus poemas, sus apuntes de humor, sus modos de ser, que hacen parte de una cátedra externadista que se mantiene vigente.

Como dijo el rector Fernando Hinestrosa en sus palabras de despedida, en noviembre de 1985.

Todos seguirán viviendo porque los evocaremos con cariño y reconocimiento y las nuevas generaciones oirán continuamente a sus mayores referirse a ustedes como hombres de bien, valores genuinos de Colombia.

Aquí estamos, 30 años después de la tragedia, reconociendo y elaborando los golpes del pasado, como debe ser, pero con la viva esperanza, hoy más que nunca, de que la historia no se repita.