19 de mayo de 2022
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ENTRE LA XENOFOBIA Y LA TOLERANCIA

25 de noviembre de 2015

Comentaba un español que en país vasco se presentó una situación bien complicada cuando una señora musulmana se introdujo en una piscina pública, con ropa y todo. Sobra decir que las mujeres, en alguna sectas musulmanas no pueden exhibir su cuerpo en público. De inmediato algunos usuarios de la piscina se quejaron porque consideraron que las más elementales normas de higiene recomendaban que nadie se podría introducir a una piscina, con su vestimenta.

Las quejas de algunos vecinos fueron catalogadas por algunas personas y asociaciones como actitudes xenofóbicas, es decir, de rechazo a las personas que eran musulmanas.

En Europa se han venido presentando situaciones difíciles por el tema relacionado con los inmigrantes, muchos de los cuales son discriminados por su origen o por  sus convicciones políticas o religiosas.

Pero hay varias posiciones al respecto: el caso de Francia en donde se parte de la base que hay una democracia y por lo mismo, se deben respetar todas las expresiones y creencias de quienes viven en el país, siempre y cuando no vulneren los derechos de otros ciudadanos y los pongan en riesgo. Por ejemplo, si una mujer musulmana maneja un vehículo con la famosa burka, que le tapa la cara, será detenida y no se le permitirá el uso de ese atuendo por cuestiones de seguridad. En la práctica, las mujeres que usan dicho atuendo no pueden manejar carros por las limitaciones propias de su religión.

En el caso de los judíos, que por tradición sacrifican ganado cabrío en su casa para realizar ritos de purificación, les está prohibido por cuestiones de higiene. Es decir, las limitaciones que se plantean en Francia están relacionadas con la ruptura de los modelos que imperan en Francia y que los identifican. Por lo mismo, a pesar de respetar costumbres y maneras de ser de los inmigrantes, se privilegian las conductas que hacen parte de la identidad francesa.

El otro caso es el de Inglaterra en donde hay un mayor respeto por las culturas ajenas practicadas por los no nativos. Hubo un caso emblemático en el norte de dicho país en donde una comunidad que habitaba en una ciudad, llegó a ser mayoritariamente musulmana y hubo una votación para convertir un templo cristiano en una mezquita, logrando obtener los musulmanes una mayoría significativa. El gobierno central respetó la decisión.

En estos momentos cuando la consolidación de un grupo religioso como el yihadista, seguramente las posiciones se irán endureciendo cada vez más para impedir que este tipo de sectas religiosas puedan prosperar, no sólo en Europa sino en el Oriente Medio y África. Es, podríamos decir, una guerra a muerte entre mundos o concepciones religiosas que sin lugar a dudas traerá un enorme malestar e incomodidad para los musulmanes que no pertenecen a estas sectas islámicas fundamentalistas y sin duda alguna, terroristas.

Será una confrontación de largo aliento porque son miles de miles los niños que han venido creciendo en el seno de estas familias islámicas que están convencidas que su misión en este mundo es acabar con todos los infieles, es decir, con quienes no han abrazado el Islam. El panorama, por lo tanto, no es muy halagüeño y esperemos que a corto plazo, se detenga el avance del Estado Musulmán y disminuyan las víctimas inocentes que están en el medio de la dirigencia política y la dirigencia religiosa.