21 de junio de 2024

CUANDO EL PERDÓN NO ES SUFICIENTE

11 de noviembre de 2015

Que el señor Presidente Santos pida perdón en nombre de Estado por las víctimas del Palacio de Justicia, que el señor expresidente Betancur pida perdón por las equivocadas medidas que se tomaron el día que el M-19 se tomó a sangre y fuego dicho Palacio; y también, que este movimiento insurgente pida público perdón por sus acciones, no es suficiente para sanar las enormes heridas que tal hecho produjo no sólo en las víctimas sino en la institucionalidad colombiana.

Muchos de los que siempre creímos que el señor Belisario Betancur no era precisamente el hombre que iría a dar la orden de retomar el Palacio a sangre y fuego, nos podemos reafirmar hoy en día cuando se conocen más detalles de los sucedido dentro de la retoma y las acciones posteriores a ella, en lo dicho, a saber, que no dio ninguna orden sino que hubo lo que ya algunos han llamado una especie de “golpe de Estado” y la cúpula militar actuó sin el consentimiento del Ejecutivo.

Pero ahora, cuando se tiene la certeza que había un conocimiento previo sobre la toma que iba a realizar el movimiento subversivo y de la relación que había entre la cúpula del M19 y el narcotráfico, eso cambia el panorama en mucho y se hace necesario que el expresidente Betancur no eluda más su responsabilidad para decir la verdad de lo ocurrido porque ello finalmente definiría de una vez por todas el real papel que jugaron las Fuerzas Armadas en tan macabra acción.  Porque de ser cierto el hecho que los altos mandos militares sabían del hecho, retiraron la fuerza que protegía a los magistrados y que su objetivo era literalmente acabar con los guerrilleros una vez que ingresaran, nos parece que no es inteligencia militar sino brutalidad militar, por las acciones y sus resultados.

Más que indemnizaciones, más que perdones, lo que se necesita es la verdad de los hechos y pensamos que los diferentes gobiernos han sido demasiado laxos frente a las exigencias que se le han hecho al señor Betancur para que de una vez por todas le ponga fin a tanta especulación que se ha planteado en lo que tiene que ver con su posición frente a la toma violenta del Palacio y frente al desconocimiento de su autoridad.

Existen, desde luego, indicios sobre el malestar que tenían algunos militares por la posición del ejecutivo frente a las posibilidades de diálogo con fuerzas de la insurgencia, pero definitivamente debe exigírsele que se pronuncie de una vez por todas, ahora que podríamos decir, se encuentra por encima del bien y del mal. Para las víctimas, esa verdad es fundamental para pensar luego en el perdón y en olvido, si es posible.

Perfectamente de acuerdo por la posición de la congresista del Centro Democrático en exigir que también los antiguos militantes del M19 pidan perdón por sus acciones. Pero igual que en el caso de Betancur, no es suficiente sino que es importante que digan la verdad sobre su alianza con el narcotráfico. Porque resulta paradójico que quien condena con tanta vehemencia al M19 como es el doctor Uribe, tiene en su movimiento político a un antiguo guerrillero de dicho movimiento y más contradictorio también que hubiese sido el mismo doctor Uribe el que presentó el proyecto de amnistía para los guerrilleros. Somos, se ha dicho hasta la saciedad, seres humanos contradictorios hasta la muerte.