23 de junio de 2024

COMPETITIVIDAD, EL GRAN RETO

8 de noviembre de 2015

El Consejo Privado de Competitividad (CPC) presentó el Informe Nacional de Competitividad (INC) 2015-2016. Este evalúa el estado de los principales factores de la competitividad y formula un conjunto de recomendaciones de política para conseguir avances efectivos en estos asuntos.

En el INC 2015-2016 se le recuerda al país que hace nueve años se definió una visión nacional sobre lo que se espera alcanzar en materia de competitividad para el año 2032.

En esta visión se fijó la meta de que, para dicho año, Colombia será el tercer país más competitivo de América Latina (hoy ocupa el quinto lugar), gracias a un sector exportador de bienes y servicios de alto valor agregado e innovación y a un ambiente de negocios que incentiva la inversión.

Resulta de gran importancia que el Consejo les recuerde al país y a los diversos actores cuál es el norte que se tiene en materia de competitividad, pues contar con una visión de largo plazo constituye un elemento de gran importancia para evaluar el avance y la dirección de los resultados que se obtienen a través del tiempo.

En el Informe se muestra cómo el país marcha de manera muy lenta al tiempo que registra retrocesos en la gran mayoría de los denominados pilares de la competitividad.

Estos resultados llevan a afirmar “que a Colombia le está costando trabajo cumplir con la visión propuesta”, pues en la actualidad se encuentra en la misma posición del ranquin mundial en la que estaba cuando se formuló dicha visión.

Esto pone de presente que hacer realidad la meta establecida para 2032 demanda de un arduo y constante trabajo que debe reflejarse en la adopción de un conjunto de decisiones de gran calado, entre las que sobresalen las reformas estructurales que, como la tributaria, la pensional y la laboral, el Gobierno y el Congreso están en mora de hacerlas efectivas.

Igualmente, hay otros ajustes que no dan espera. Este es el caso de la regulación del sector energético, asunto que El Niño ha evidenciado en su real magnitud. En este campo, el Informe Nacional de Competitividad presenta una serie de recomendaciones muy precisas y pertinentes.

Los diversos análisis que trae el Informe dejan en claro que el principal problema que enfrenta el país es la falta de definición de una estrategia nacional de competitividad que centre las prioridades en aquellos factores que más limitan el desarrollo.

Según los resultados del Índice del FEM y del examen que de estos hace el Consejo Privado, es claro que Colombia debe concentrar los esfuerzos en la superación de los problemas asociados a las condiciones básicas (instituciones, infraestructura, salud y educación primaria) y a los potenciadores de la eficiencia, los que tienen que ver con la operación de los mercados, la educación superior y el desarrollo tecnológico.

En este orden de ideas, lo que se impone, como se ha señalado en estas páginas, es la formulación y ejecución de una agenda estratégica de competitividad que sirva de hoja de ruta para ordenar y priorizar las acciones y los recursos. Solo de esta forma será posible alcanzar avances reales y sostenibles.

Aunque el CPC hace un llamado para que el sector privado asuma un mayor protagonismo y liderazgo en la tarea de hacer de Colombia una nación más competitiva, no hay que olvidar que este es un compromiso de todos los colombianos.

EL COLOMBIANO/EDITORIAL