17 de mayo de 2022
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Como en los buenos tiempos

25 de noviembre de 2015
Por William Calderón Zuluaga
Por William Calderón Zuluaga
25 de noviembre de 2015

LA BARCA DE CALDERÓN

Por William Calderón Z.

william calderonEl Congreso de Colombia fue escenario de un debate en el que la oposición hizo un trabajo con argumentos y conciencia y el gobiernito bolivariano del mercader Kerensky, alias Juampa, y sus tesis sacadas de Nikitin, este monitoreado desde La Habana y alimentado por la caramagnola ideológica del BIG BROTHER Enriquito, con el verbo iluminado del Cicerón Cucuteño y sus mermeladas mayorías, las del «barril de los puercos», aplicaron la dialéctica de los votos amarrados.

RENOVADAS FUERZAS

El valiente ponente minoritario confirmó al Barquero que volverá con renovadas fuerzas a la plenaria. Dice que a pesar de que aparentemente se pierde tiempo llevándole argumentos a una mayoría ciega, sorda y muda. La historia suele ser más bondadosa y justa con quienes tienen razones que con quienes solamente aducen que el quórum les es favorable .Los invito a leer la segunda parte de este histórico debate entre un zamacuco, un acupunturista y un mercader de la democracia, enfrentados a un inteligente y valiente  opositor. Vamos, pues, a una sesión conjunta.

LA SESION CONJUNTA

El Barquero siguió paso a paso la exposición de la ponencia del senador José Obdulio Gaviria en la sesión conjunta de las comisiones primeras de senado y cámara sobre el proyecto de “Plebiscito para la Paz”.–Proceso de impunidad y lavado de activos–. En su descripción de las dos políticas antagónicas sobre la seguridad y la paz que representan el ex presidente Uribe y el presidente bolivariano Juampa, afirmó que la primera es la Seguridad Democrática y la segunda es la Seguridad Negociada con los victimarios.

CONCUPISCENCIA LEGISLATIVA

Una de las tesis que más llamó la atención en el debate es el de la “Concupiscencia legislativa” que representan un acupunturista  Roy y el zamacuco Benedetti. Hay un “fervor legislativo excepcional. Santos el mercader y fiel seguidor de las doctrinas económicas de Nukitin,  piensa que tiene que dar muestras constantes de buena voluntad a la otra “alta parte”, de desprendimiento, de que se entienda que no hay límites ni barreras, de que la paz es todo y los obstáculos serán nada. Ello ha conducido a una concupiscencia en el atesoramiento de normas constitucionales y de leyes, que no tiene antecedentes y que representa un récord mundial imbatible”, dijo Gaviria.

TREBEJOS LEGISLATIVOS

José Obdulio, asoció tal “concupiscencia legislativa” con la falta de formación jurídica de Benededetti y el zar de la salud Roy Leonardo  Barreras. Dijo: “El arrume de algo que parecen ser “trebejos legislativos” (solamente el Marco Jurídico para la Paz aportó cuatro artículos constitucionales transitorios que ya están sin oficio) que ha venido acumulando el régimen para mantener a las Farc en disposición de negociar en La Habana, coincide, en cuanto a iniciativas y animación para la aprobación de los proyectos, con dos nombres de senadores que no tienen formación jurídica: Roy Barreras y Armando Benedetti.

EL ZAMACUCO Y EL ACUPUNTURISTA

Es explicable que ellos acompañen (o acoliten) al ejecutivo y mantengan al congreso en esa permanente tensión “expeditiva y promulgativa” que nos sobresalta desde 2011.  Senadores juristas o juristas senadores, en cambio, no se habrían prestado para tramitar ese sartal de iniciativas. Los juristas tienen una especial sensibilidad que los inhibe para ir por ahí proponiendo a cada instante desmembrar la Carta o expedir leyes como si tuviéramos un contrato a destajo”.

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NUESTRA DESVALIDA CONSTITUCION

Uno de los datos traídos por el senador en su exposición dejó pensativos a muchos y fue objeto de cuchicheos en las gradas del recinto y entre los comunicadores que cubrían el evento: “Rodrigo González Quintero, en su artículo La Sustitución de la Constitución, nos recuerda esta contabilidad hecha por D. Kiving y que, por la vía de comparar, hace más comprensible nuestra crítica: “la Constitución de los Estados Unidos (1787) consta de 4.300 palabras, con 3.100 adicionales pertenecientes a veintisiete enmiendas”, mientras que el solo Marco Jurídico para la paz y el Congresito suman más de 1.500 nuevas palabras a nuestra “desvalida Constitución”.

LA RECOPILACION LEASE «COMPACTACIÓN»

Otro dato que impactó en la exposición del solitario y valiente  senador J O G, fue la recopilación de recurrentes afirmaciones de los Cenadores con (C) Barreras y Benedetti y del presidente mercader  sobre la condición casi milagrosa de sus numerosas iniciativas “para la paz”. “El primer texto constitucional que el régimen y su bancada aprobaron, para lanzárselo a las Farc como una doncella núbil se le lanza a una insaciable bestia mitológica para aplacarla, fue el Marco Jurídico para laS Farc”.

LAS LLAVES PARA LA PAZ

La ponencia hizo una buena colección de afirmaciones retóricas sobre el carácter milagroso de las iniciativas. El “doctor en acupuntura y Senador de la República, Roy Barreras, sobre el Marco Jurídico para la paz, dijo: “Esta norma garantiza justicia y verdad para las víctimas y abre un camino de transición para eventuales desmovilizaciones futuras de hombres alzados en armas, para que los colombianos violentos puedan reintegrarse social y políticamente (…) El presidente JUAMPA ya tiene las llaves para la paz”.

MENSAJE DE URGENCIA

Y Juampa emitiendo sus acostumbrados sonidos guturales, sobre el “referendo para la paz” había dicho: ““El proceso de impunidad y lavado de activos»» avanza. Y tenemos la responsabilidad, la obligación de prever cualquier instancia que sea necesaria si los acuerdos se formalizan, para que el pueblo colombiano sea quien tome la última palabra (…) Hay un proyecto de ley estatutaria que hemos considerado necesario presentar ante el Congreso con mensaje de urgencia para poder facilitar el proceso de refrendación de esos acuerdos”.

SIN RESPUESTA

Estas otras afirmaciones del senador José Obdulio se quedaron sin respuesta. Tanto por que Roy  no asistió a la sesión, como porque el «zamacuco» Benedetti reconoce que esos temas constitucionales y legales no son su fuerte, como porque el Ministro de Justicia, que es un jurista reconocido, seguramente estaba más de acuerdo con el senador opositor que con la ponencia mayoritaria leída por Benedettí: “Karl Loewenstein, en su Teoría de la Constitución, trae un ejemplo de plebiscito. En 1967, el gobierno de Suiza preguntó al pueblo sobre la conveniencia o no de adquirir dos obras de Picasso. El pueblo dijo sí». El senador Barreras dice que no, que el plebiscito es un mecanismo de refrendación y el presidente Santos le hace eco”.

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LA NUEVA MANIOBRA

“No hay que ser un genio para entender que el senador Barreras y el presidente Santos están aplicando la táctica de los listos (que parte de suponer que los demás son lerdos). Parecen decir: ¿ustedes piden refrendación de los acuerdos? Pues voten en un plebiscito si quieren la paz o si quieren la guerra. Y si gana la guerra, pues seguimos en guerra otros 20 años. Con excepción del presidente, del autor del proyecto y de la mayoría parlamentaria que los acompaña, los demás, incluidos los guerrilleros (o por lo menos los asesores internacionales que les proyectan sus comunicados), apreciamos la nueva maniobra legislativa como una insensatez. No hay otra palabra menos fuerte”.

JOSE OBDULIO REMATÓ:

“Es obvio que lo que debe ser refrendado son los contenidos de los acuerdos, no el “deseo de que haya paz”. ¿En qué cabeza cabe que alguien diga que prefiere la guerra a la paz sin que haya motivos para la guerra? Precisamente, el proyecto de Acto Legislativo que ya surtió el trámite de primera vuelta (y lo hizo con las benditas urgencias de siempre) dice desde el título mismo que por medio de él “se establecen instrumentos jurídicos para los desarrollos normativos necesarios para facilitar y asegurar la implementación del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera”.

LES RECORDO

Gaviria les recordó: «Ese es el quid y no se surte con mecanismos plebiscitarios sino por el congreso, por una constituyente o el pueblo en referendo. Temas como la impunidad, el Tribunal híbrido de justicia, la asignación arbitraria de curules, elegibilidad, propiedad de medios de comunicación, tratados de libre comercio, Fondo constitucional del 4% del PIB, la propiedad agraria, zonas de reserva campesina, minería ilegal, política antidroga, son temas legislativos, no plebiscitarios.

QUÉ QUIEREN?

¿Qué quieren? ¿Que el pueblo diga un sí abstracto, como un grito en un estadio, y le dé carta blanca a una alianza Farc-Santos para que tomen determinaciones sobre esas materias? Porque, insisto, son cosas como estas últimas las que requieren refrendación: en asamblea Constituyente, en referendo o en leyes y actos legislativos expedidos por el Congreso”.