19 de mayo de 2022
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Los ocho puntos de los empresarios por la paz

20 de octubre de 2015

Poco a poco el país político, económico y social empieza a ver luz al final del túnel que ha representado el conflicto armado que desangra a Colombia por casi 60 años. Ayer el Consejo Gremial (foro que reúne a los principales gremios de la producción económica) tras una reunión con el presidente, Juan Manuel Santos, anunció su respaldo al proceso de paz que adelanta esta administración nacional con líderes de la guerrilla de las Farc en La Habana, y le entregaron un documento de ocho puntos con consideraciones para tener en cuenta frente al proceso. El hecho se convierte en el primer gran espaldarazo de los empresarios frente a las negociaciones en un momento de no retorno en el que todas instancias de la sociedad civil y el empresariado colombiano deben salir al frente y aportarle al desmonte de una guerra fratricida sin solución.

La primera recomendación que le hacen los empresarios al Gobierno es que el acuerdo con la guerrilla debe ser respetuoso del Estado de Derecho, un punto en el que hay total acuerdo incluso entre los actores armados. “Las negociaciones no son entre dos ejércitos, sino que es el Estado colombiano que acoge en la legalidad un grupo que se salió de él”. El segundo punto tiene que ver con el reconocimiento de la deuda histórica que tiene la sociedad con el desarrollo rural. Para nadie es un secreto que la brecha social entre el campo y la ciudad es enorme y que la desigualdad se concentra en la ruralidad colombiana. “El desarrollo rural debe ser verdaderamente integral de cara a la competitividad del agro”.

Otra recomendación que los empresarios le hacen al Gobierno es acelerar la reparación de las víctimas como un mecanismo de reconciliación total. Este punto es clave porque la firma de un acuerdo de paz sin reparación, no tiene futuro dado el nivel de decepción social o de revancha de algún bando en conflicto. Los empresarios también argumentan que es conveniente repensar las funciones de la Comisión de la Verdad para lograr verdaderos consensos o evitar una cacería de brujas. Pero para que todo esto funcione es clave el desmantelamiento de las actividades económicas de la guerrilla y establecer los tiempos para la dejación de las armas.

Luego de los avances que representaron la firma del acuerdo sobre los desaparecidos, los negociadores deben apurar el cese el fuego definitivo para que la sociedad civil pueda comparar al país en guerra y al país en paz. El cese al fuego ya está siendo discutido en una subcomisión técnica con presencia de militares activos y debe ser verificable para garantizarle a todos los colombianos que una nueva época está llegando. Ojalá los negociadores del Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc, sentados en La Habana desde hace más de 1.000 días, aceleren a fondo sus negociaciones, que haya un final feliz, de tal manera que el acuerdo definitivo sobre el fin del conflicto llegue antes de que termine este año.

LA REPÚBLICA/EDITORIAL