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Democracia en cuidados intensivos

20 de octubre de 2015
Por José Ferney Paz Quintero
Por José Ferney Paz Quintero
20 de octubre de 2015
JOSE FERNEY PAZ QUINTERO
ABOGADO CONSULTOR

Ferney paz foto del 14 de abril de 015Para que se pueda hablar de la existencia de una democracia verdadera se deben cumplir un mínimo de requisitos, que van desde el funcionamiento de partidos fuertes, organizados, con disciplina en la militancia, hasta el respeto por los derechos humanos, así  como el permitir elegir libremente, ser elegido y el derecho fundamental a diferir, a ser diferente.

Las democracias no se decretan, debiéndose reconocer que la nuestra es muy restringida, aunque no se quiera aceptar, partidos políticos atomizados, aislados de la realidad nacional y de sus sentidas necesidades, en donde  predomina el trasfuguismo, la doble militancia, el fariseísmo, ambiciones sin horizontes, la trashumancia como constante en las épocas preelectorales,  grandes extensiones de tierras acumuladas por unas pocas familias en espera de obtener mayores  ganancias a través de la valorización, mientras un vasto sector poblacional se tienen que instalar en invasiones sobre lagunas y laderas, y desalojados violentamente por la fuerza pública  al menor reclamo de sus propietarios o por decisión judicial, a la espera que los gobiernos, o políticos profesionales  en etapas de agitación partidista les ofrezcan una vivienda digna.

La desigualdad social es evidente en los grandes centros urbanos, regiones abandonadas a su suerte y  utilizadas por los movimientos al margen de la ley, la salud convertida en un negocio comercial, y no como un derecho fundamental, la justicia atravesando por su momento más crítico, congestión, atraso, denuncias de indelicadezas  de algunos de sus togados, la  seguridad  urbana y rural   ausente de las políticas  estatales, las comunas de los barrios azotadas por la delincuencia juvenil, el micro tráfico permeando nuestras instituciones educativas, la corrupción  desangrando  las arcas oficiales, así como la total descoordinación de las tres ramas del poder público, nos sirve para concluir con pesadumbre  en la afirmación, que es casi una burla para una sociedad, decir que todos somos iguales ante la ley, si no lo somos ante la vida.

No basta afirmar con gran despliegue de medios, la mayoría con pautas oficiales, que en corto tiempo será erradicada la pobreza en Colombia, sin que  se nos diga las políticas que se han diseñada para ese fin, con un plan de desarrollo alcabalero e indolente con ciertos sectores, como la salud, la educación, la ciencia, sometidos a grandes recortes presupuestales, noticia que se produce a escasos diez días de unas elecciones regionales, anuncio que seguramente será relegado una vez culmine el proceso electoral.

Alguien anotaba con razón o sin ella, que en Colombia no se tiene una democracia, entendiéndola como el gobierno del pueblo para el pueblo, ni tampoco una plutocracia, el gobierno de ricos para ricos, sino una combinación de demo plutocracia, en donde el gobierno es apoyado por el pueblo, para beneficio de  los ricos, se utiliza al  vulgo para favorecer  a los poderosos, evidenciado con las reformas tributarias que se aprueban cada año en donde se asfixia a la clase media, profesional e independiente, pero si se alivian sectores pudientes con el desmonte de ciertas tributaciones, sin contar con la que se nos anuncia para la próxima legislatura, como  lo han dado a conocer  de manera fragmentaria la comisión de expertos designada para tal efecto.

En materia de justicia el panorama  no es el más halagador, la inseguridad jurídica rondan los despachos judiciales, evidenciado por las decisiones  proferidas, desde el juez de instancia hasta la de las altas  corporaciones, el mal ejemplo de ex magistrados que fungieron como voceros de dicha rama, acusados de conformar  redes de tráfico de influencias y cobros indebidos de coimas y otros convertidos en contratistas de la Fiscalía en tareas que podrían ser desarrolladas por el personal de planta de la institución.

¿Qué no decir de las  adulteraciones de los registros electorales  allanándose el camino  para  eventuales fraudes  a la  voluntad popular? aspirantes a las corporaciones y los entes territoriales con cuestionamientos  éticos,  pero ansiosos de regresar al poder para  buscar beneficios personales y de grupo,  en connivencia en ciertas regiones  con organizaciones  irregulares,  nos hacen concluir  con dolor  de patria, que se dan  signos de  resquebrajamiento de la poca democracia que nos queda, salvo y es el llamado a la sociedad sana del país, que estas elecciones regionales sirvan para que esa franja abstencionista  deje de  lado la apatía  electoral apoyando  con la única arma del ciudadano de bien que es el voto, a aquellos candidatos que  hayan demostrado  coherencia, trasparencia, trabajo político y social, conocimiento de la realidad de sus regiones,  dispuestos a servir a la comunidad.

Una equivocación más no la resiste  la sociedad colombiana, sirviendo este mal momento de la situación nacional, para valorar las prácticas políticas y buscar mejorar la salud de nuestra democracia, impidiendo las consecuencias imprevisibles de una ruptura del marco institucional.

Adenda: La academia colombiana de la lengua  realizará la junta pública y solemne, con  motivo de la posesión como miembro de número del académico OLYMPO MORALES BENITEZ, el próximo jueves 22 de hogaño, quién disertará sobre “la palabra mestiza en la obra de Otto Morales Benítez”, ocupando el sillón dejado por su ilustre padre fallecido recientemente, convertido hoy en peregrino  de la eternidad.

Justo y merecido  reconocimiento para este ilustre profesor, que sigue las huellas de  su progenitor, en la investigación y buen uso del idioma, la historia, la ciencia en sus diferentes  aéreas, que enorgullece su estirpe y nos alegra   como  amigos  por  la merecida exaltación.

Bogotá, Octubre 20 2015