23 de mayo de 2022
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Alianzas para la equidad  por la educación superior

4 de octubre de 2015
Por Jorge Emilio Sierra
Por Jorge Emilio Sierra
4 de octubre de 2015

Por Jorge Emilio Sierra Montoya (*) 

Sierra Jorge EmilioEsa noche, bastante fría por cierto, el Auditorio Luis Carlos Galán de la Universidad Javeriana, en Bogotá, era sede del foro “Alianzas públicas y privadas para la equidad en educación superior”, el cual estaba presidido por los máximos directivos del Ministerio de Educación, la Asociación Colombiana de Universidades -ASCUN- y el ICETEX, junto a los presidentes de las empresas Isagén y Servientrega, en representación del sector privado.

Pero, ¿de qué se trataba este acto? ¿Qué hacían dos empresarios al lado de autoridades académicas y del gobierno? ¿Por qué se reunían en torno al tema educativo, en especial sobre la educación superior, universitaria? ¿Qué tipo de alianzas, públicas y privadas, iban a hacerse allí? ¿Y qué era eso de Alianzas para la Equidad, anunciadas en las tarjetas de invitación?

Para responder a dichos interrogantes, debemos presentar algunos antecedentes que nos permiten concluir la necesidad de sellar verdaderas alianzas estratégicas entre los sectores público y privado del país, en nombre de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y Universitaria (RSU), para lograr mayor equidad en la educación superior.

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Quien esto escribe fungía entonces como Asesor de ASCUN para su proyecto de Responsabilidad Social Universitaria, el cual está contemplado en su Plan estratégico 2010-2014, previa aprobación del Consejo Nacional de Rectores.

Pues bien, una de mis primeras tareas fue impulsar la reglamentación de un artículo de la nueva Reforma Financiera, el cual ordenaba la adopción de programas de Responsabilidad Social Empresarial en el sistema financiero, asegurador y del mercado de valores. Pretendíamos así “amarrar” las disposiciones legales a proyectos específicos de RSE en las universidades, como el mismo Presidente de la República lo había planteado en algún consejo comunitario.

En tal sentido, sostuvimos un encuentro con el entonces ministro de Hacienda para exponerle nuestra iniciativa y, sobre todo, plantearle la creación de un fondo, administrado por ASCUN, para canalizar los cuantiosos recursos económicos que habrían de derivarse por la aplicación de la norma.

“¡Pero, el fondo ya existe!”, respondió de inmediato el ministro, quien mencionó al respecto el Fondo de Sostenibilidad del ICETEX, del cual dijo que debería contar con el apoyo financiero del gobierno, de las propias universidades y hasta del sector privado en el marco, claro está, de la Responsabilidad Social Empresarial ordenada en la Reforma Financiera.

Ahí terminó el encuentro, todos a una convencidos sobre la urgencia de fortalecer ese Fondo,  garantizar que muchos jóvenes de bajos ingresos (pobres, mejor dicho) accedan a las universidades, disminuir la enorme inequidad todavía reinante y alcanzar las metas de cobertura en educación superior, establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo.

Ello sólo es posible -concluimos- a través de alianzas públicas y privadas, del gobierno y las empresas, con los centros educativos, unos y otros en ejercicio de su Responsabilidad Social tanto empresarial como universitaria y del sector público. El resultado de la reunión no podía ser mejor, en realidad.

En los meses siguientes, gobierno y universidades cumplieron lo acordado, con cuantiosos aportes. Las empresas, en cambio, permanecieron al margen -sabrá Dios por qué-, mientras el artículo de la Reforma Financiera fue reglamentado de manera general, como por cumplir. La RSE, al menos en esto, brillaba por su ausencia.

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Para resumir el proceso posterior, baste decir que sólo la empresa Isagén, en cabeza de su presidente, fue sensible al proyecto de vincularse el sector empresarial, con un significativo aporte económico al Fondo de Sostenibilidad del ICETEX, cuya representante suscribió el convenio correspondiente durante el solemne acto en la Javeriana.

El foro sirvió, además, para firmar otro convenio, esta vez entre ASCUN y Servientrega por medio de su presidenta, Luz Mary Guerrero, sobre oferta de servicios (giros, mensajería, call center, etc.) a un menor costo para las universidades y, en particular, para sus estudiantes, también en busca de la equidad en educación superior a partir de la Responsabilidad Social Empresarial y Universitaria.

Son dos casos ejemplares, sin duda. Dignos de imitar. Que ojalá sean seguidos por otras empresas, tanto para el cabal fortalecimiento del Fondo de Sostenibilidad del ICETEX (más aún cuando la RSE suele focalizarse en temas educativos), como para ofrecerles sus servicios, en condiciones más favorables, a nuestras universidades, pilar del desarrollo nacional en la actual sociedad del conocimiento.

¡He ahí las alianzas públicas y privadas para la equidad en educación superior!

(*) Director de la Revista “Desarrollo Indoamericano”, Universidad Simón Bolívar