16 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

ALERTAS Y ALARMAS SOBRE LA CARNE

29 de octubre de 2015

Comunicar datos relacionados con la salud no es fácil, y acaba de demostrarlo la confusión creada por un trabajo de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, que alerta sobre el efecto cancerígeno del consumo excesivo de carnes rojas, especialmente de las procesadas y los embutidos. El trabajo no plantea objeciones de rigor ni de oportunidad. Hace tiempo que se conoce la relación entre el exceso de carne roja en la dieta y el aumento de algunos tipos de cáncer, como el colorrectal. Lo que ha hecho el IARC es cumplir con su cometido y determinar qué evidencia científica hay al respecto. Para ello ha revisado más de 800 estudios de cerca de 450.000 personas realizados entre 1992 y 2009.

El resultado indica que existe esa relación. En el plano individual se estima en un aumento del 18% el riesgo de sufrir cáncer a partir de un consumo de 50 gramos diarios de forma continuada. La evidencia obtenida ha hecho que la carne procesada y los embutidos pasen a figurar en el apartado 1 de la lista de productos cancerígenos, en la que se incluyen todos aquellos en los que, como el tabaco o el plutonio, se ha demostrado que pueden llegar a causar cáncer. Pero eso no significa que comer carne roja y embutidos sea tan peligroso como fumar, como se ha interpretado. Y aquí reside el problema.

Este tipo de conceptos complejos requieren de un trabajo de divulgación que garantice la adecuada interpretación de los datos y que evite alarmismos infundados. La OMS ha protagonizado ya otros episodios de alarma por déficits informativos. Debería revisar sus métodos. Se trata de proteger la salud sin causar otros daños evitables. En todo caso, los consumidores tienen que estar informados y saber que si quieren cuidarse, lo apropiado es que tomen las cantidades de carne roja que las autoridades sanitarias recomiendan para una dieta saludable.

EL PAÍS/EDITORIAL