17 de mayo de 2022
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Adiós a “La Mama Grande”

22 de septiembre de 2015
22 de septiembre de 2015

Gabriel García Márquez y Carmen Balcells

Jaime Andrés Monsalve

Falleció la agente literaria Carmen Balcells, en buena parte responsable del éxito literario de Gabriel García Márquez.

Hubo quienes dijeron que sin ella no hubiera existido jamás el llamado Boom Latinoamericano. Y a nadie extrañaría que aquello fuera cierto: Carmen Balcells, la agente literaria por antonomasia de la literatura en español, se las apañó para obtener los mejores contratos editoriales.

Fue consejera amorosa de sus protegidos y defensora a ultranza de sus intereses, así como una saeta implacable para alejar malas ofertas, cantos de sirena y demás peligros que lleva consigo un catálogo de grandes escritores, muy poco dados a la negociación monetaria. Es por ello que se convirtió en leyenda.

Con la desaparición física de Carmen Balcells a sus 85 años, acaecida el 21 de septiembre pasado, se va la mujer discreta y la negociante irreductible que logró que Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa pudieran dedicarse al oficio de escribir sin tener que preocuparse por el diario.

Antes de su aparición en la escena, los escritores tenían que someterse a contratos con cláusulas leoninas (Tipo de contrato donde todas las ganancias son para uno o algunos de los socios y todas las pérdidas para los demás) incluso de carácter vitalicio, que les hacían perder todo control sobre su obra, cedidos los derechos a plenitud a las editoriales.

Balcells cambió esas situaciones desventajosas y además implementó algunas más a favor de los suyos, como la venta de derechos para adaptaciones cinematográficas y las cesiones limitadas de derechos.

Su famoso apodo de “La Mama Grande”, en alusión al libro de cuentos de García Márquez, no fue gratuito. Además de velar por condiciones laborales para sus representados, ella misma se encargó de alivianar sus cargas económicas y de facilitarles todo para la escritura.

Cuenta Carles Geli, del diario El País, que se encargó mes a mes de prestarle el dinero suficiente a Mario Vargas Llosa para su manutención en Londres mientras terminaba “Conversación en La Catedral”, y que se apañó del primer contrato para traducir a García Márquez al inglés, con todo y que al Nobel aquella negociación le pareciera un, dicho textualmente, “contrato de mierda”.

Carmen Balcells representó a grandes plumas de habla hispana como Mutis, Cortázar, Fuentes, Neruda, Cela, Asturias, Onetti, Alexaindre y Vázquez Montalbán, entre otros.

Le correspondió a Mario Vargas Llosa ser el primero en despedirla en un cálido y breve obituario también publicado en El País:

“Nos cuidó, nos mimó, nos riñó, nos jaló las orejas y nos llenó de comprensión y de cariño en todo lo que hacíamos, no sólo en aquello que escribíamos. Era inteligente, era audaz, era generosa hasta la locura, era buena y su partida deja en todos los que la conocimos y la quisimos un vacío que nunca nadie podrá llenar”.

Señal Radio Colombia