9 de agosto de 2022
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Diálogos de paz, oportunidad para discutir otros problemas del país

19 de agosto de 2015
19 de agosto de 2015

MANIZALES, 19 de agosto de 2015. La solución negociada del conflicto genera un espacio de discusión de los problemas históricos que la sociedad colombiana necesita resolver.

Esta fue una de las reflexiones planteadas por el profesor Marco Romero Silva, de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la U.N., durante su intervención en la primera sesión del segundo semestre de la Cátedra de la Paz, en la Sede Manizales, en la cual se destacaron los aspectos positivos que el proceso de paz traerá para el país.

“En un conflicto armado cuando una parte gana desde lo militar, generalmente se impone su visión al resto de la sociedad y casi siempre se registran experiencias de autoritarismo y modelos cerrados. En cambio, cuando hay una negociación, se abre la discusión sobre temas de la sociedad rural, la política, las drogas, las víctimas, entre otros. Es la oportunidad para repensar la sociedad”, dijo.

El experto, integrante del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la U.N., agregó que el acuerdo tiene una promesa muy importante: suprimir la violencia como herramienta de la política y permitir la profundización de la democracia por la vía del reconocimiento de la oposición y de la crítica social, vistas como realidades y no como defectos.

“Se tiene una cantidad de problemas sin resolver y el sistema político ha sido incompetente para hacerlo. Por ejemplo, desde 1991 existe la acción de tutela y ya llegamos a un tope de cinco millones de documentos de este tipo, lo que quiere decir que el Estado actúa de forma competente en lo que tiene que ver con los derechos sociales de los ciudadanos. Esto obliga a discutir la manera como el Estado asume esos compromisos”, señaló.

En consonancia con su propuesta de que la sociedad se preocupe por conocer las bondades de estar llevando a cabo negociaciones, el docente de la U.N. indicó que la Cátedra de la Paz es un espacio muy importante porque las sociedades que no discuten sus problemas, casi siempre terminan delegándolos a poderes autoritarios u oportunistas.

“Creo que la única garantía de que el país no se vea sometido de nuevo a ciclos de violencia y de corrupción extrema, como ocurre en Colombia, es que la sociedad sea políticamente actuante. Esto no quiere decir que todo el mundo esté en un partido político, pero sí que la gente delibere y busque alternativas frente a problemas públicos”, subrayó.

Respecto a la dificultad para que el colombiano de a pie acepte que en algún momento tendrá que interactuar con excombatientes de las FARC desde el ámbito social o político, el profesor Romero dijo que esta podría ser una percepción de los más jóvenes, pues en la historia del país se ha visto cómo liberales y conservadores sostuvieron muchas guerras, las cuales se zanjaron por vía de reconocimiento de amnistías y delitos políticos.

“Lo mismo ha ocurrido con los procesos de paz de los años 90, pues recordemos que con la Constitución de 1991 se abrieron caminos para que el M19 participara en elecciones”, mencionó el experto, quien agregó que la idea de que los jefes insurgentes puedan llegar al parlamento es relativamente normal, en el sentido de que se busca cambiar la guerra por la política democrática.

En su opinión, en eso consiste la paz, sin embargo, destacó: “Obviamente quienes han cometido crímenes graves deben acudir de algún modo a las instancias de la justicia transicional”.

(Por:Fin/MDG/dmh/AC)
Agencia de Noticias U Nacional de Manizales