12 de agosto de 2022
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De los afanes

26 de agosto de 2015
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
26 de agosto de 2015

HERNANDO ARANGO MONEDERO

hernando arangoEntre mis recuerdos de la niñez, que tengo muchos y más por haber sido travieso, está el que, en una oportunidad, llegaron a mis manos unas balas de arma de fuego. No sabría decir el calibre de las mismas, ya que en mi casa no había armas. Lo cierto es que organicé una fogata pequeña y a ella eche las balas de marras. Al poco de estar las balas en el fuego, explotaron, si así puede decirse. Al explotar o dispararse, de la candela salieron hacia afuera los casquillos, no los proyectiles. Pasado el tiempo, entendí que el fenómeno de salir los casquillos y no los proyectiles, obedece a que la masa del proyectil es mayor que la del casquillo, razón por la cual, por efecto de la acción y reacción, la parte más liviana sale disparada, en tanto la de mayor peso tiende a quedarse en su sitio o a moverse muy poco.

Lo anterior lo traigo a colación a raíz de las declaraciones que en días pasados hizo el Jefe de Medicina Legal, ante la mirada vigilante del Ministro de Defensa, de la razón por la cual se habían encontrado proyectiles en los cuerpos de los policías que murieron al caer el helicóptero en el que iban en el Urabá antioqueño. Agregó el galeno que, los proyectiles carecían de estrías, razón por la cual se deducía que no habían sido disparados por un arma de fuego. Pues bien, muchas cosas me llamaron la atención en esta declaración. La primera de ellas relacionada con que, si las balas se explotaron por efecto del calor, dudo mucho que la capacidad de penetrar en los cuerpos de las personas accidentadas fuera alta. La segunda cosa que me llamó la atención es la referente a la posibilidad de que en el impacto contra la montaña las municiones hubiesen quedado cerca a los cuerpos de los tripulantes del helicóptero, o al menos en la trayectoria para impactar a los tripulantes. Piensa uno que, cuando se produce un impacto como el que debe sucederse en un caso de estos, lo que se proyecta hacia adelante no es un proyectil sólo; No! se proyecta adelante toda la cinta que los alberga o contiene y que hace posible que una ametralladora funcione. Y, no todos los proyectiles están por allí sueltos, ya que los mismos están contenidos en cajas especiales que permiten su fácil manipulación. Desde luego que, en un impacto como el sucedido, todo, absolutamente todo se desperdiga.

Bueno, pero independientemente de la razón por la cual se encontraron proyectiles en los cuerpos de los infortunados policías, resulta curioso que el señor Ministro de Defensa estuviera allí para escuchar, o mejor, vigilar, lo que el director de medicina legal informaba a la ciudadanía. Rara esa coincidencia, lo que da para suspicacias, ya que de esta manera y por las razones dadas por medicina legal, tampoco se establece la causa de la caída del helicóptero, causa que esperamos nos aclaren las investigaciones.
> Desde luego que, estando como estamos prevenidos frente a todo lo que se pueda suceder en el proceso de paz. Y vigilantes de que los honorables miembros de las FARC, como ahora debemos decirles, cumplan sus compromiso, y esperanzados en que las cosas en la Habana marchen hacia un acuerdo que ponga fin a la violencia desatada contra los colombianos por las altruistas razones que acompañan a dichos señores, deseamos que lo ocurrido con el Helicóptero y con el avión, sea producto de fallas humanas o consecuencia de acciones de otros actores, actores que mañana podrán reclamar para ellos consideraciones similares a las que ahora se plantean en Cuba.

Por supuesto, Señor Ministro de Defensa, nadie puede afirmar que estos aparatos aéreos fueron derribados. Igualmente, nadie, ni usted mismo, puede asegurar que la caída de estos haya sido accidental, o simple producto de una falla humana. Permita que las investigaciones marchen y procure no influir en los resultados. Al final de cuentas si acaso las tumbaron, eso habrá sido consecuencia de lo que vivimos y en nada es su responsabilidad. Lo que si le pedimos sus admiradores, es dignidad.