9 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Alta tensión.

24 de agosto de 2015
Por Esteban Jaramillo
Por Esteban Jaramillo
24 de agosto de 2015

esteban jaramillo

Millonarios, un histórico, lleno de brillo y de triunfos. Por sus filas pasaron tantos jugadores de prestigio, que el repaso mismo de sus nombres se hace interminable. No solo era el más campeón de Colombia, sino uno de los mejores del mundo. Pero los tiempos corrieron y la calidad desapareció, malograda por sus administraciones miopes, sus caminos técnicos extraviados y la pérdida total de credibilidad ante sus seguidores. El presente se oscurece, con picos de tensión alta, intolerancia cero de sus hinchas, erráticas inversiones en jugadores rango medio o bajo y resultados que desdicen del pasado, con aspiraciones mínimas de retomar protagonismo en la competencia.

Su juego actual es un enredo porque carece de patrones definidos, es desequilibrado, ataca con desorden, por oleadas, largo en el campo, lento e impredecible. Su entrenador no encuentra los caminos que en sus discursos promete, hábil como sus jefes en el arte de la manipulación de medios, sin sonrojarse, tejiendo versiones tan distantes de la realidad que se vive, para desviar la atención del pueblo que exige. Experto en la búsqueda de justificaciones en los árbitros, con delirio de persecución frente al periodismo, e incapaz de explorar soluciones tácticas y estratégicas para cambiar la rutina de resultados. Su destino, el del técnico, parece irremediable porque en él no hay confianza, nunca la hubo; su llegada no obedeció a un escrupuloso ejercicio de búsqueda, sino a un capricho pasional de algún hincha, convertido en dueño. De aquellos que creen que el dinero da sabiduría.

La pelota en Millonarios no fluye. Sus dominios son tan indefinidos porque hace rato no marca los territorios que fueron suyos en el pasado. Pocos, muy pocos de los alineados hoy, tienen la capacidad y la jerarquía para vestir la casaca azul. Es Millonarios un club de tal prestigio, manchado por futbolistas sin compromiso o sin condiciones.

Desolador panorama. Otro campeonato que se esfuma, entre desaciertos de manejo, incompetencia en el campo de juego y un entrenador rebasado por las responsabilidades, por su falta de experiencia y de conocimientos.