6 de marzo de 2021
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Un cazador de hipérboles

Por Tomás Nieto
9 de julio de 2015
Por Tomás Nieto
9 de julio de 2015

el campanario

Para el sicólogo paisa Luis Javier Jaramillo, su padre, el ingenioso humorista radial Mario Jaramillo, vivió en olor de hipérbole. En gratas conversaciones con él, le insistía en que el humor antioqueño no podía entenderse sin la  hipérbole que lo lleva de la mano: “una  figura que consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla», o la «exageración de una circunstancia, relato, o noticia», según el Diccionario de la Academia.

El hijo tiene en su disco duro los mejores recuerdos de su progenitor: “Era un cazador de hipérboles. Las coleccionaba en su memoria y hasta las recreaba con el  disfrute de quien resuelve un crucigrama. En este sentido, oía conversar al pueblo, método que sugirió Gonzalo Cadavid en su valiosa incursión al habla popular hace años”.

Experto conocedor del humor paisa, Luis Javier plantea que “la vara de medida sugiere comparaciones con lo imposible,  y de esta manera induce la risa. Lo superlativo es su puerta de entrada. Hijo legítimo de la hipérbole es el género de los  “Tantanes”, frecuentes en el habla cotidiana paisa”.

Y trae a colación el chascarrillo de aquella  mula que era tan supremamente brava  que en una corcoveada botó la marca. Relata que Los Tres Ases del Buen Humor (Montecristo, Jorgito y Mario Jaramillo)  en sus presentaciones incluían una sección especial que denominaron “concurso de tantanes”.

El desaparecido folclorólogo don Agustin Jaramillo,  en su Testamento del Paisa, incluyó una sección de “tantanes clásicos”.

El generoso Luis Javier nos aporta a título de ilustración algunas anécdotas que recuerda de sus conversaciones con su taita, que  “le daban mucho golpe”, por su acento hiperbólico único.

De la era de los ferrocarriles, recordaba Mario un cuento que oyó de algún parroquiano en una charla de café  al referirse a la carrilera del tren con una exclamación: “¡qué escalera tan larga!” Y otro contertulio  que estaba al lado que le comentó al de la tal escalera: “Y el problema no es que sea tan larga sino que tiene esos pasamanos tan bajitos”. Una expresión con la que un recién llegado a La Villa, inmortalizó la esencia del Metro de Medellín,  diciendo que este es un  “ascensor acostado”, nos hace pensar que procede del mismo imaginario hiperbólico del cuento anterior. A Mario no le tocó el Metro, pero estamos seguros de que hubiera puesto la frase en su libreta de “Hipérboles antioqueñas preferidas”.

Tolón Tilín

Otra sabrosa anécdota que Jaramillo recordaba con especial gracia: El parlamentario Luis Guillermo Echeverri (el papá de Fabio Echeverri Correa, el ex presidente de la ANDI) habló cuatro horas seguidas en el recinto del Senado y al verse interpelado por un colega ante la larga intervención, Echeverri presentó  disculpas: “Perdonen, dejé el reloj en la casa”. Su contraparte le ripostó: “Pero ahí tiene un almanaque, Honorable Senador”.