26 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Personajes símbolos

13 de julio de 2015
Por Luciano de la Congoja
Por Luciano de la Congoja
13 de julio de 2015

Por Luciano de la Congoja

buhoCuando me aburro de clavar zapatos me pongo a meditar. El  dia está hermoso, las nubes viajan, el rio canta, las montañas son una fábrica de oxígeno, las mujeres traicionan. Sueño. Por qué Dios me hizo, zapatero y no oligarca. Por qué no soy socio del Club Manizales en donde  Palemón el Estilista es un lacayo peluquero, y yo, en esta sede,  solo serviría para barrerlo. Por qué, al menos, no soy chofer de bus, o policía, y por qué  tengo un  triste trabajo.

No pienso más. Si persisto en esas introversiones, termino en un manicomio.

No sé por qué medito ahora en los hombres símbolos que tienen los municipios. En esos personajes consulares, casi siempre longevos, de barba blanca  y espaldas dobladas,   inseguros cuando caminan y las manos llenas de pecas, con ojos pequeños y la boca con portillos.

Cuántas historias cargan. Si no han muerto, hablan interminablemente  de sus experiencias y recuerdos, de Laureano Gómez y de Jorge Eliécer Gaitán, también de las mujeres que amaron y de las escondidas pilatunas que con ellas tuvieron.

Seamos concretos:

En Aguadas el orejón Humberto Estrada; Pácora Benjamín Angel Maya;  Salamina Fernando Macías; Aranzazu Eliud Osorio;  Filadelfia Julio Ramirez Giraldo; Neira Willian Calderón; Marmato Alberto Gallego; Supía Jorge Eliécer Zapata Bonilla; Riosucio Enrique Palomino Pacheco, Anserma Miguel Angel Marin y Lácides Orozco; Risaralda Amparo Sanchez; San José Octavio Hernandez; Belalcazar Lino Pelaez; Samaná Marleny Osorio; Manzanares Helgidio Ramirez Jaramillo; Pensilvania Pablo Emilio Duque; Manizales Juan Bautista Jaramillo Meza.

Obvio que me faltarán muchos nombres. Presiento que la pluma venenosa de Palemón el Estilista  vendrá con insultos, y criticará a este zapatero por su memoria incompleta.

¿Sabe una cosa don Evelio? Me importa un pepino las parrafadas  del lambón  que trata de volver añicos todo lo que yo garrapateo. Es un envidioso por que aquí en esta zapatería he aprendido sabidurías, alimento los diálogos con ricos inteligentes y paso rico en aposentos secretos, acompañado no propiamente por maricas.