24 de febrero de 2021
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Pare la pelea

10 de julio de 2015
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
10 de julio de 2015

HERNANDO ARANGO MONEDERO

hernando arangoRecuerdo que en los circos, al menos los de hace ya bastantes años, los payasos tenían entre sus chistes, durante la función, una parte en el que organizaban una pelea. Esta pelea tenía por característica el uso de unos guantes largos con los cuales uno de los artistas le daba una cachetada al otro, instantes después de decirle: “se inicia la pelea”. Propinada la cachetada, recibido el “golpe”, golpe que se magnificaba haciendo sonar los guantes del receptor, el atacante exclamaba: “Pare la pelea”. La pelea paraba en efecto y, el “ofendido”, no alcanzaba a devolver el “golpe” que le habían propinado. De nuevo, el primero decía: “Se inicia la pelea”, lanzaba su “golpe” e inmediatamente exclamaba: “Pare la pelea”. El que recibía el golpe, desde luego, no había alcanzado a responder la “agresión” y debía obedecer la orden dada de “pare la pelea”. El asunto se repetía con el abuso del primero para con el segundo, con la sucesión de órdenes de “se inicia la pelea, pare la pelea”.

Esta historia del circo se viene dando en nuestro medio entre las Frac y los colombianos. Aquí “se inicia la pelea” cuando a las Frac les da la gana, lanzan su golpe o serie de golpes y vienen con el “pare la pelea” de inmediato. En tanto, los colombianos todos, principalmente los más humildes y necesitados, recibimos el golpe. Golpe que no alcanzamos a dimensionar dadas las consecuencias del mismo sobre la población con los daños a las redes eléctricas que lesionan de manera grave a las comunidades, los derrames de petróleo por voladuras a los oleoductos o por vaciamiento de carro tanques que lo transportan, derrames que van a caños, quebradas y ríos que luego llegan a las bocatomas de los acueductos. Explosiones que destruyen sistemas de tratamiento de agua. Ataques a la Policía que cuida del orden público en veredas lejanas. Muerte de agentes del orden en misión de carácter social. Tiros de gracia para ultimar miembros del Ejército y Policía, en abierta violación del derecho humanitario. En fin, todo tipo de tropelías imaginadas y por imaginar. Y, luego, el “pare la pelea”, tal y como ahora lo hacen al ordenar un “cese al fuego”, que no es otra que ese “pare la pelea”, desde el próximo 20 de julio. Todo, anunciado a los 4 vientos para que las comunidades internacionales escuchen sobre la “bondad” y “generosidad” de los “guerrilleros” en Colombia que de esta manera dan muestras de su “voluntad” de paz.

En el entretanto, de “se inicia la pelea” y el “pare la pelea” el Estado colombiano aparece como inerme, maniatado, desordenado, incoherente. Los unos, que hay que “pedir” un cese al fuego, cual lo haría un vencido que clama por un respiro. Los otros porque se vaya contra los facinerosos hasta el final. Un Presidente que tiene en su mente no una paz para Colombia, más sí una candidatura y posible premio Nobel de la Paz, como quiera que en el pasado lo recibieron guerreros como Arafat, o luchadores como Mandela, o jefes de estado beligerantes como Obama, por lo que, quién quita que ahora se le otorguen a él que ha “luchado” por esa paz para Colombia, aguantando hasta lo último lo que desde la otra orilla quieran hacer en pos de su negocio, el narcotráfico, o de su ya olvidada causa, el poder político, que no les vendría mal por añadidura, cosa que es posible a cambio de los afanes de este Presidente por la mención internacional. Bueno, a eso fue a Noruega, a mostrarse y pasar el examen previo que lo habilite con mayor firmeza.

Entre tanto, la prensa Colombia no pierde pie ni patada para darle difusión a cuanta sandez se pasa por la mente de los jefes de estas cuadrillas de maleantes. Y, también, por la mente de sus más acérrimos simpatizantes, entre los que se cuentan Piedad y Cepeda, gestores, impulsores del pedido de las Farc por la proscripción del uso del glifosfato dada su alta peligrosidad contaminante del medio ambiente, medio ambiente que poco les importa ahora cuando las acciones destructoras de sus auspiciados generan daños tenebrosos. Allí el silencio de estas personas es demostración del, a quien y qué consideran importante.

Y, vuelvo: ¿Donde están, que se han hecho, los que se autodenominan dirigentes en nuestro país ante estos vaivenes? ¿En donde andan: Andi, Fenalco, Sac, Lonjas, Camacol, Andiarios, etc, etc, que tan callados se mantienen y que nada hacen ni cuestionan? ¿Por qué callan también, mientras nuestro vociferante y desbocado Fiscal General propone y casi que hasta dispone la entrega incondicional del Estado a las Farc y, de paso, crea a su arbitrio tipos penales para aplicarlos a quienes él estime apropiado y ajustado a su temperamento estalinista, aún en abierta violación a los derechos ciudadanos?

Por último dos preguntas: ¿Cuánto nos costará finalmente la campaña presidencial de Vargas Lleras? Y, ¿Hasta cuándo quedaremos empeñados, financieramente hablando, en ese proceso?

¡Ya! Que Dios nos tenga de su mano!

Manizales, julio 10 de 2015.