20 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Depresión canina

13 de julio de 2015
Por Jorge Eliécer Castellanos
Por Jorge Eliécer Castellanos
13 de julio de 2015

Jorge Elécer Castellanos

jorge castellanosMucho se habla de los fenómenos de depresión de los seres humanos en razón de las múltiples consecuencias que acarrean a quienes sufren estas situaciones.

Ciertamente el entorno cambia y las condiciones vitales también se ven afectadas.

En los animales se aprecia igualmente esta pavorosa situación.
En los perros, por ejemplo, que duran 10 o más horas solos en una casa sin atención ninguna. La depresión aumenta aún más cuando los periodos de espera por su amo se incrementan a 14 horas o más.
Una causa fundamental que genera depresión en los mastines es el cambio traumático del entorno.

Ahora bien, los cambios intempestivos contribuyen en gran medida a esta situación, verbigracia, entre otros aspectos, la llegada de otro perro o un de bebé al hogar, una mudanza, un cambio en la rutina de su amo, la pérdida de un animal de compañía o de un integrante de la casa, la vivencia de una situación estresante como el enfrentamiento con otro perro, o incluso los cambios en el clima como la llegada del invierno.

Sin embargo, la depresión también puede estar relacionada con las decisiones de los amos respecto a la vida sus mascotas, cuando no fomentan la socialización con otros perros, cuando no estimulan el ejercicio o se dedican proclivemente a sobre-protegerlos.
Las conductas irregulares que manifiestan una falta de conocimiento proactivo del tema conllevan enfermedades de tipo mental que derivan malos comportamientos o depresión constante en los caninos.
Los perros como los humanos expresan plenas evidencias de síntomas de depresión.

No obstante, tal sintomatológica es relativamente fácil de reconocer y, en algunas veces puede apreciarse erróneamente como cansancio o aburrimiento, por lo cual los amos se sustraen de brindar la atención necesaria a una situación que es un verdadero problema.
Inmediatamente el perro padece síntomas de depresión puede verse en el , entre otros comportamientos, la carencia de interactuación con otros canes e inactividad, desde luego, ya sea que se presente en la casa o también en un espacio público.

Es muy notable en su comportamiento que los cuadrúpedos deprimidos no socialicen con sus pares y se enajenen de sus propios asuntos sin hacer caso a las reiteradas provocaciones para jugar.

El comportamiento se presenta complementado con otra síntomatologia consistente en actividad altamente reducida, en virtud de que los caninos en carecen de interés para correr, caminar o ejercitarse.
De manera análoga se observan cambios en el apetito. Sin duda, el mejor amigo del hombre, cuando está deprimido expresa la situación olvidando aun sus hábitos alimentarios. Puede comer en exceso o dejarlo de hacer. Por tanto puede aumentar de peso o empezar a adelgazar.

Aun mas, pueden aumentar o disinuir los tiempos de dormir, se pueden mostrar nerviosos, ansiosos e inquietos y exteriorizar comportamientos extraños.

Los animales caseros pueden manifestar conductas fuera de lo normal como gemir y llorar frecuentemente, estar nerviosos e ir de un lado a otro, apegarse excesivamente al amo o esconderse durante noches y días.

En casos profundamente delicados, pueden demostrar comportamientos autodestructivos como golpearse contra las paredes, automutilarse o dejar de comer.

Los expertos señalan que en el evento en que el perro desarrolla reiteradamente algunos de estos síntomas, el primer paso debe ser llevarlo al veterinario para identificar el problema. Aducen que esto es necesario dado que muchas de las conductas mencionadas pueden ser el resultado de algún problema físico y no necesariamente estar relacionado con la depresión.

Agregan que si luego del chequeo médico las sospechas giran en torno a un trastorno en el estado de ánimo, lo importante es identificar las causas de esa situación. Una vez realizado este paso, advierten que se pueden implementar algunas estrategias según el tipo de conflicto que haya fomentado la depresión:

Dedicarle tiempo y mantenerlo ocupado: Si la causa del trastorno es un cambio en el ambiente, como una mudanza o una modificación en el horario de su amo, lo mejor es dedicar algún momento del día para sacar al perro fuera de la casa, lo que ayuda a su estimulación mental.

Revelan que en este proceso es clave mantenerlo ejercitado y ocupado, por lo que una buena estrategia es acompañarlo en su juego o actividad favorita. Además de dedicarle tiempo, se pueden incorporar juguetes interactivos para cuando no haya nadie en casa, lo que les permitirá jugar y entretenerse por su cuenta.
Señalan que un aspecto importante a considerar es no tratar de estimular constantemente a un perro deprimido a través de premios y golosinas, dado que puede asociar que está siendo compensado por ese comportamiento negativo.

Insisten asimismo en la necesidad de que socialicen con sus pares: Cuando la depresión se presenta por la pérdida de un compañero canino, lo ideal es llevarlo constantemente al parque para que socialice con sus pares. También se puede considerar la posibilidad de incorporar una nueva mascota en el hogar, lo que debe hacerse con cuidado, dado que si el perro se siente desplazado esto puede ser contraproducente.

Es más, los especialistas acuden a recetar medicamentos. Precisamente cuando los métodos mencionados con anterioridad no funcionan, se puede considerar la posibilidad de incorporar medicamentos, un recurso que puede ser de utilidad cuando la depresión es causada por un desequilibrio químico.

Aclaran que al igual que en las personas que padecen esta enfermedad, se pueden suministrar fármacos como Paxil, Prozac y Zoloft, además de otros más específicos para canes como el Clomicalm. Sin embargo, la utilización de medicamentos se debe considerar siempre como la última opción, y debe estar avalado y supervisado por un profesional.

Tanto como los canes y otros animales, incluso nosotros, podemos padecer este pavoroso mal de la depresión, que empieza por minar fuerzas y hace una alerta de querer morirse rápidamente por la carencia de motivaciones ante la debilidad que pueda afligirnos. Hay que tratar de superar el problema, en ellos, y en nosotros, cuanto antes mejor.