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9 de julio de 2015
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
9 de julio de 2015

HERNANDO ARANGO MONEDERO

hernando arangoMirando el diario local, porque poco tiene para leer, me encontré en su sección de “Hace 25 años” una perla que bien cae para los días preelectorales que vivimos, días que nos deben servir para examinar las hojas de vida de quienes se presentan ahora como candidatos a las alcaldías y gobernaciones.

La mencionada notícula nos anuncia que: “Inicia campaña como candidato a Contralor, el ministro de Educación, Manuel Francisco Becerra Barney”.

Más adelante, en la misma nota de “Hace 25 años”, se comenta la renuncia del citado funcionario, su candidatura, y se mencionan los nombres de los demás aspirantes al cargo de fiscalización con los nombres de Rodrigo Gravito, de Caldas, César Pérez García, de Antioquia, Miguel Pinedo Vidal, del Magdalena y Román Gómez Ovalle de la Guajira.

Desconociendo lo que para el señor Gómez Ovalle depararon los días, si es increíble lo que para los demás candidatos a Contralor General de la Nación vino más adelante. Todos ellos, con la excepción mencionada, fueron a parar a la cárcel por uno u otro motivo, desconozco si con justicia o no, lo cierto es que estuvieron complicados en problemas que nos muestran a las claras que los vicios del ayer en el campo de la política siguen repitiéndose hoy, por lo que, las directrices de los partidos políticos, poco se cuidan al lanzar como candidatos a ciudadanos que no son garantía de seriedad y honorabilidad para las comunidades.

Hoy, las voces se levantan en los cuatro puntos cardinales del país alertando sobre los avales que se vienen dando y son sordos los dirigentes de los partidos. Quizás con unas pocas pero honrosas excepciones, la de Galán en Cambio Liberal y la de Viviane Morales en el liberalismo, quienes renunciaron a sus posiciones en las respectivas directivas ante la falta de sindéresis ética, los abusos de los demás integrantes de ellas, que rayan en el desafío y en la irresponsabilidad más aberrante. Los vicios siguen dándose por parte de tales líderes. El señor Serpa, por ejemplo, carece de vergüenza, vergüenza que perdió durante el gobierno de Samper cuando, con conocimiento de causa como quiera que transportó dineros del narcotráfico, hizo la defensa de lo que a la postre le causó un inmenso daño al país y a las costumbres. Así, con el mismo desenfado, hoy da avales sin ton ni son, lo que motivó la renuncia de la señora Viviane Morales. Y ni que decir de quienes siguen los lineamientos de ese partido, que le elevan a la categoría de “oráculo” para que su indignidad llegue a las bases como muestra de que entre nosotros todo pasa para que nada pase. De tal manera que la dignidad, la seriedad, el decoro, la honradez, el recato y demás virtudes, ruedan por el suelo ante el desprecio de quienes están llamados a dar ejemplo a sus conciudadanos.

Y, en muchos lugares del país, los ciudadanos callan por una parte, y si elevan sus voces de protesta por otra, no son atendidos ni encuentran eco en los medios de comunicación, los que en su deber tienen el de acompañar el clamor por una política decente, ejercida por hombres y mujeres que hagan honor al cargo y a la dirigencia que representan.

Pero no! Tal cosa no es posible, en tanto el periodismo se encuentre en el mismo nivel de quienes hoy dirigen la política, prefieren callar a contribuir a hacer del ejercicio de la política un oficio de gente decente.

Recordemos que: “No es que los políticos sean ladrones. No! Es que hacemos de los ladrones políticos!”
Manizales, julio 6 de 2015.