24 de mayo de 2022
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El humanista y pensador Otto Morales Benítez

1 de junio de 2015
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
1 de junio de 2015

el papa francisco

Con el fallecimiento de este inmenso intelectual perdió el departamento de Caldas uno de los más destacados hijos, de dimensión continental. Nació en Riosucio el 7 de agosto de 1920 y aquí asimiló la riqueza cultural de la región; hijo de don Olimpo y de doña Luisa, reconocidos empresarios y mineros de la zona, su casa paterna se convirtió en el centro de muchas de las actividades que marcaron su vida y la de sus hermanos, pues allí estaba el acento humano, cultural y político; vivía en permanente tertulia con sus padres y con los hermanos Olimpo, William, Ligia, Omar y Armando. Desde muy niño participaba en la vida cotidiana en Riosucio, y la oficina de su padre, situada en el primer piso de la casa, se convirtió en la mejor escuela, pues por allí pasaban personajes de diferente condición social, económica y cultural. Encaramado en unos bultos de café, escuchaba conversaciones llenas de colorido, sabiduría y entusiasmo. Por ejemplo, los arrieros que llegaban con las recuas de mulas, cargadas de café, más los mineros pobres, así como los dueños de minas, «no cerraban la boca”. Estos personajes que producían asombro por sus narraciones, por los adjetivos violentos, por las hazañas exageradas y por el lenguaje novedoso, impresionaban al niño. Seguramente en esta escuela de la vida se fue formando ese ameno conversador, de fácil carcajada.

Estudió en la escuela pública de su pueblo, por eso no entendía de élites, ni de castas, ni de privilegios; en 1933 ingresó al colegio oficial de varones para iniciar sus estudios de educación secundaria; y luego, los continuó en Popayán, porque Riosucio había pertenecido al Estado Soberano del Cauca y la capital seguía siendo el centro político y cultural. A la edad de 19 años ingresó a la Universidad Pontificia Bolivariana, a la Facultad de Derecho. Al mismo tiempo lo nombraron profesor de literatura colombiana, española y universal; de este modo se fue preparando para colaborar en los periódicos. Hubo un hecho que orientó su vida; el doctor Fernando Gómez Martínez, quien era su profesor de Derecho Constitucional, le encargó, en compañía de Miguel Arbeláez Sarmiento, la dirección del suplemento Generación, de El Colombiano. El joven Otto aceptó el reto y se lanzó a su primera gran aventura como ensayista dirigiendo estas páginas culturales.

La vida profesional

Cuando concluyó los estudios universitarios se radicó en Manizales donde vivían sus padres; abrió oficina de abogado y se dedicó a escribir para varios periódicos de Medellín, Bogotá y Manizales. Pero el 15 de enero de 1945 lo nombraron Secretario de Gobierno, honor que declinó pues su padre le había dicho que al hombre no le daban sino tres enfermedades mortales: el juego, la minería y la empleomanía. Sin embargo el 30 de enero del mismo año lo nombraron Jefe Departamental de Debate, del Partido Liberal, con la tarea de unir al partido para las elecciones; en consecuencia recorrió todos los municipios del departamento, se reunió con los líderes de nivel medio, organizaron las elecciones y, en marzo de 1946, fue elegido diputado a la Asamblea. Desde esta tribuna promovió la fundación de la Universidad Popular de Caldas. Por estos días se casó con su prima Livia Benítez Jiménez.

Luego siguió un período de crisis nacional; brotes de violencia política en casi todo el país, como consecuencia de la tímida reforma agraria de Alfonso López Pumarejo, en su primera administración; en este difícil ambiente Otto Morales ejercía como Presidente del Directorio Liberal de Caldas. Para esta época ya era conocido en el país como ensayista, orador y escritor; en una difícil campaña política, en marzo de 1947, llegó a la Cámara de Representantes y fue bautizado con el nombre de “el Benjamín de la Cámara”. Como Presidente del Directorio Liberal le tocó vivir toda la violencia que padeció el departamento a raíz del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948; finalizando el año 1949 se radicó en Bogotá, por su trabajo en el Congreso y por la dimensión nacional de su figura como intelectual y como político. Le correspondió padecer el recrudecimiento de la violencia durante los gobiernos de Ospina Pérez, Laureano Gómez y la dictadura militar. En esta difícil etapa Alberto Lleras fue nombrado jefe del liberalismo, en 1956, y lo nombró Secretario General, cuando el odio entre los dos partidos tradicionales era más agudo y la violencia producía asesinatos en todo el territorio nacional.

Sus compromisos con el país

Después de la dictadura de Rojas Pinilla, en el gobierno de la Junta Militar y en los inicios del Frente Nacional, se vinculó a la Comisión Investigadora de las Causas de la violencia (años después, en 1982, el presidente Belisario Betancur lo nombró presidente de la Comisión de Paz). El 8 de abril de 1959, el presidente Alberto Lleras lo llevó al Ministerio del Trabajo y el 9 de noviembre de 1960 al de Agricultura, con la tarea de impulsar la Reforma Agraria. Se retiró del ministerio, y el 12 de marzo de 1962 fue elegido Senador.

Por esta época inició el recorrido por el continente americano debido a compromisos con universidades y por la relación con líderes e intelectuales, para estudiar las ideas que inquietaban a Indoamérica. De este modo se convirtió en un personaje dedicado a analizar los problemas del continente, especialmente la historia, la filosofía, la cultura y la literatura. Tomó la bandera de la identidad mestiza como filosofía del pueblo americano y dio al mestizo un nuevo contenido porque su problema es el desprecio a su tradición, pues nuestra riqueza cultural fue ocultada, suplantada y destruida.

¿Por qué no fue Presidente de Colombia?

Cuando agonizaba el año 1983, empezaron a barajar nombres para suceder al presidente Belisario Betancur; en este ambiente se organizaron grupos de apoyo para su candidatura presidencial, con el nombre de “Amigos de Otto”. Sobre estos grupos anotaba que “tengo que admitir que he recibido adhesiones de gentes conservadoras y aún de ciudadanos que no tienen partido. De tal suerte que, aunque nadie se ha tomado el atrevimiento de consultar mi consentimiento, lo que en varias ciudades del país han dado en llamar los ‘Amigos de Otto’ se ha robustecido y ha crecido”.

La convención liberal oficialista de Caldas, proclamó su nombre como candidato a la Presidencia de la República, el 3 de febrero de 1984, y el diario La Patria, en un editorial, lo presentó como excelente sucesor del presidente Belisario.

Desde principios de 19843 los “Amigos de Otto” se organizaron en Nariño, Quindío, Valle del Cauca, Risaralda, Atlántico, Tolima y Caldas. Otto Morales veía crecer el movimiento y cuando lo interrogaban al respecto decía: “NO me han consultado para crearlas, ni las he impulsado. Son agrupaciones totalmente espontáneas, que se han ido multiplicando”.

Pero pasó el tiempo y este proyecto se fue desvaneciendo porque los dirigentes del Partido Liberal no promovieron la idea, quizás por el afán de Otto de querer eliminar la corrupción para que el partido se convirtiera en fuerza guiadora. Sobre el tema anotó que:

“Hubo complacencia en muchos dirigentes nacionales que han debido ser claros en la condena. Con tal de no perder audiencia convivían, en silencio, con esos dañinos procedimientos. A quienes se opusieron, como Carlos Lleras Restrepo, que los denunció y los combatió, le fueron cerrando el paso en su destino político. Era hombre con mucha claridad, que perturbaba ese goce irregular. En su semanario Nueva Frontera se encuentran demasiadas páginas en las cuales se hace el análisis espectral de estas horas sombrías de la patria” (En la obra: Política y corrupción. Carta a mis nietos. Año 2000).

Sobre este asunto había anotado en el año 1995, que su carrera no culminó en la Presidencia por las siguientes razones:

“En primer lugar, he sido y soy un crítico muy fuerte del clientelismo. En segundo lugar, estaba haciendo un análisis demasiado descarnado de la delincuencia que empezaba a caminar muy audazmente en el país y a la cual estaban vinculados muchos sectores. En tercer lugar, no garantizaba muchos negocios prósperos dentro de la vida política colombiana, ni los de la clientela con los dineros fiscales, ni los otros de pingües y oscuros manejos de la delincuencia, pues en la acción pública se debe obrar con exigente sentido ético. El presidente es el gran pedagogo del país” (Reportaje con Diana Rodríguez. Bogotá, 1998).

Por su constante y tesonero trabajo, durante muchos años, Otto Morales se convirtió en “fuerza de acción”, en uno de los escritores e ideólogos que más reflexionó sobre la situación de Colombia y de América. Esto está plasmado en los 144 libros publicados, que permiten entender su papel en la historia del país de los últimos 70 años.

Hay que resaltar que el 7 de marzo del año 2001 se inauguró el “Centro para el Estudio de la Obra de Otto Morales Benítez”; esta Fundación se debe a los afanes intelectuales de sus hijos Olympo y Adela Morales Benítez, interesados en crear una institución donde los estudiosos de los problemas del país y de América, tienen la posibilidad de examinar la producción intelectual de este colombiano, cuya preocupación fue el destino de la patria y la integración del continente.