3 de marzo de 2021
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De absoluciones

5 de junio de 2015
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
5 de junio de 2015
HERNANDO ARANGO MONEDERO
hernando arangoEn el país en el que no tocó vivir, lo que deparan los días es desconcertante. De una parte nos encontramos con un proceso de paz que impulsa nuestro Presidente, mirando, más que a la paz misma, a su propia consagración internacional, pues tiene sus ojos puestos en un premio como sería el Nobel de Paz, si por acaso le suena la flauta y logra que, los que se reúnen en Cuba, firmen algo que se asemeje a paz, sean cuales fueren las condiciones bajo las cuales se alcance tal acuerdo. Todo parece indicarlo así, dado que no hemos tenido una sola manifestación de firmeza por parte del gobierno y menos de parte de las Farc. Mejor diré que de parte de las Farc sí, como quiera que han sido categóricos en manifestar que ellos no están firmado su rendición y que allí se encuentran es acordando los términos de lo  que debe ser el país en adelante, tal y como lo harían, (en efecto lo hacen) quienes ganan la batalla. Y la batalla la están ganando, como quiera que las condiciones, una tras otra, las vienen imponiendo ellos. No pagarán cárcel, así sea ésta reducida en una justicia transicional elaborada por ellos y a su medida. Tampoco pedirán perdón, como quiera que el responsable de todos sus desmanes ha sido el Estado, ese Estado que usted y yo conformamos. Menos resarcirán a sus víctimas, ya que ellos son víctimas de lo que históricamente se ha sucedido en el país. Y de sus crímenes ni hablar, porque los tales hechos no son crímenes en su esencia, como quiera que han sido simples medios para que Colombia los vea como una fuerza que lo que ha buscado es redimir a las clases oprimidas, clases que ellos han defendido siempre, así algunas de estas acciones, si no todas, hayan ido en contra de esos que defienden de manera obtusa a los ojos del resto de los mortales. Y, para rematar, tendremos que acceder a la legalización de los cultivos de narcóticos, a su protección y a la aceptación de los patrimonios constituidos mediante este tráfico, sin que de ello pueda predicarse que es un lavado de activos. Todo lo anterior, penado por las normas internacionales pero, ahora,  será considerado conexo con la lucha política y aceptado por tal razón. En una sola palabra, será considerado delito político con la bendición subsecuente.
Y si de absoluciones hablamos, tenemos que iniciar por lo que en manos de la Comisión de Acusaciones se encuentra y a donde van a parar las denuncias contra los llamados Aforados, es decir, los intocables de este país. Desde luego que a ese cuerpo de la Cámara de Representantes van a parar también los odios de muchos que, de esta manera, se vengan de ex Presidentes, de Magistrados o funcionarios de Estado que directa o indirectamente tuvieron algo que ver con ellos; acusaciones que nunca sabemos si tienen asidero o simplemente han sido retaliaciones sin sentido.  Igualmente encontramos absoluciones por parte de las cortes, tribunales y jueces, sin dejar de mencionar las de contralorías, procuradurías y fiscalías, las que, aún contra natura y evidencias, aparecen absolviendo para santificar y elevar a los altares a los peores truhanes conocidos por la sociedad; truhanes que se solazan desafiantes mostrando sus hazañas contra el peculio público; hazañas que algunos alaban y otros anhelan para sí como fuente segura de enriquecimiento rápido, dado que no tienen respeto para consigo, ni para con sus familias, ni para con quienes socialmente les rodean.
Colombia entera se encuentra adormecida, por decir lo menos, al no manifestarse de manera enérgica contra estas situaciones, las que día a día se vienen presentando más frecuentemente, y con lo que la sociedad se siente ofendida, desguarecida, impotente y en manos, no sólo de los facinerosos,   sino también de la deleznable ética de quienes están en el deber de administrar justicia y sancionar ejemplarmente a quienes atentan contra  el patrimonio público, la confianza y lealtad con la comunidad.
Y así, ahora de conformidad con el interés del Fiscal y de algunos otros, tendremos fallos en “equidad”, lo que quiere decir, sin más y sin menos, que el Derecho será tirado a la basura, dándole al juez de turno, la potestad de decidir sin sujeción a normas o a disposiciones previamente establecidas. En una sola palabra, si estamos en “gatemala, caeremos en guatepior” y en el medio del caos. Tenemos que estar atentos para que esta debacle no acabe subsumiéndonos en peores escenarios.
Para terminar, una fiscal liberó al confeso secuestrador y  violador de la periodista Montoya, dizque porque se retractó el criminal en posterior declaración. Vaya! Vaya!. Y por acá no escampa!
Manizales, abril4 de 2015.