2 de marzo de 2021
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Condenan al estado por muerte de escolta de Liliana Gaviria

18 de junio de 2015
18 de junio de 2015

BOGOTA, 18 de Junio de 2015 (RAM). El Consejo de Estado condenó al Ministerio de Defensa por la muerte de un agente de la Policía que fue asesinado mientras se desempeñaba como escolta de la señora Liliana Gaviria Trujillo, hermana del expresidente de la República César Gaviria Trujillo.

Los hechos ocurrieron en abril de 2006, en el municipio de Dosquebradas (Risaralda), cuando la señora Gaviria y su escolta se movilizaban en una camioneta de la Policía Nacional y fueron interceptados por varios hombres armados que les dispararon, ocasionándoles la muerte.

La familia del agente de la Policía demandó al Ministerio de Defensa argumentando que el atentado era previsible, teniendo en cuenta que la señora Gaviria pertenecía a una familia prestante y que el uniformado ejercía funciones de escolta y de conductor del vehículo asignado, al mismo tiempo, circunstancia que le impidió cumplir su misión de protección.

El señor Vélez Rengifo se desempeñaba como agente de la Policía Nacional y fue seleccionado por la institución para el cumplimiento de labores como “escolta”, función que desempeñaba desde 2004, siendo asignado a la protección de la señora Liliana Gaviria Trujillo. El día de los hechos, ambos se movilizaban (en una camioneta de la Policía Nacional) hacia la residencia de la protegida, momentos en que fueron interceptados por varios hombres armados, quienes abrieron fuego y ocasionaron la muerte tanto del agente Vélez Rengifo como de su protegida.

El Ministerio de Defensa se opuso a las pretensiones de la demanda al señalar que la muerte del escolta fue causada por la acción de un grupo armado al margen de la ley, lo cual constituye una causal exonerativa de responsabilidad.

La Sección Tercera, con ponencia del magistrado Carlos Alberto Zambrano Barrera, explicó que si bien en la práctica los “hombres de protección” también ejercen actividades de conducción de vehículos automotores, lo cierto es que ambas son funciones completamente distintas y de imposible cumplimiento simultáneo en forma adecuada, razón por la cual no deben concurrir en una sola persona.

“Tanto es así que su capacidad de respuesta como hombre de protección fue prácticamente nula, pues, al no encontrarse en posición de alerta con su arma de fuego, quedó en completa exposición –junto con su protegida– a la acción de los agresores, los cuales, además, no encontraron barrera alguna en las condiciones de seguridad del vehículo, que no contaba con ningún tipo de blindaje”, indica la sentencia.