30 de junio de 2022
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Requiem por Otto Morales

Por William Calderón Zuluaga
23 de mayo de 2015
Por William Calderón Zuluaga
23 de mayo de 2015

LA  BARCA DE CALDERÓN

Por William Calderón Zuluaga

william calderonCuando se disponía a celebrar el próximo 7 de agosto sus 95 años de fecunda existencia, dejó de existir este sábado, en Bogotá, el ex ministro y fecundo escritor Otto Morales Benítez.

La triste noticia nos tomó por sorpresa a todos los que fuimos testigos de su bien administrada longevidad y de la actividad febril que desarrollaba, pese a su avanzada edad, en la literatura, la academia, el foro y la jurisprudencia.

Nunca faltó una sola vez a sus oficinas de la Torre Colpatria, en la zona internacional de la capital del país, que compartía profesionalmente con su hijo Olimpo y otros miembros de su descendencia.

Escritor de gran vuelo, su producción bordeó los 150 libros, muchos de ellos en espera de impresor.

Graciosamente, el periodista Oscar Domínguez, uno de sus biógrafos, decía que “Otto se agachaba y se le caía un libro”.

Otro gran caldense que se va

El riosuceño Morales Benítez es el segundo notable caldense que fallece en Bogotá en los últimos cinco meses.

Recordemos que se le adelantó en la partida, a finales de diciembre último, el también ex ministro Rodrigo Marín Bernal.

Se pueden contar en los dedos de una mano las figuras destacadas de esa comarca que sobreviven, en Bogotá y Manizales.

Las exequias del dueño de la carcajada más famosa de Colombia se cumplirán entre el miércoles y el jueves, en espera de que lleguen del exterior algunos miembros de su afligida familia.

Se desgrana la mazorca

Continúa desgranándose la mazorca de los periodistas colombianos mayores de 90 años.

Partió primero el maestro José Salgar, hombre clave en el engranaje de El Espectador, y primer jefe de redacción que tuvo Gabriel García Márquez, en sus inicios como reportero, en el otrora diario de los Cano, cuando funcionaba en la Avenida Jiménez.

Ahora lo sigue por el camino sin regreso el escritor Otto Morales Benítez, fundador de “Generación”, el suplemento literario de El Colombiano, de Medellín, ciudad en la que formó llave periodística y universitaria con su amigo fraterno Belisario Betancur. (Ambos egresaron como abogados de la UPB).

De esta camada nonagenaria sobrevive, además del expresidente “Bélico”, el santandereano don Mike Forero Nogués.

Su compromiso con la paz

Rememoremos que Otto fue el primer colombiano que presidió la Comisión de Paz por encargo directo que le hizo el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo.

Lo sucedió un paisano suyo (el aguadeño John Agudelo Ríos) cuando resolvió renunciar a la alta dignidad al denunciar, sin abundar en detalles, que, “desgraciadamente, había muchos enemigos agazapados de la paz, en Colombia”.

Fueron estériles los ruegos de Lleras para que permaneciera a la cabeza de la Comisión.

Su trabajo independiente

Amante del foro, solía participar en las mañanas de los domingos, en el Club El Nogal, en los desayunos del Centro de altos estudios de los Pájaros dormidos, en los que hacía sesudos análisis sobre el proceso de paz.

Las intervenciones del ex ministro de Agricultura y de Trabajo eran un deleite para los asociados e invitados especiales. Pocos desmenuzaban con tanta fluidez el espinoso tema de la paz. Se le extrañará en grado sumo en las citas domingueras del prestigioso centro social del norte bogotano.

Dominador de todos los temas, desparramaba sabiduría al hacer el elogio de su natal Riosucio y de sus Carnavales del Diablo, que no tienen par en el país.

Tres documentos históricos

Cuando por presiones de la Casa de Nariño salió de la parrilla  de Cable-noticias el programa ”La Barbería” de William Calderón, se quedaron en el tintero, sin salir al aire, tres excelentes entregas, cada una de 30 minutos, con Otto Morales Benítez, en las que abordaba toda clase de temas de gran envergadura.

Los “bolivarianos” que accedieron a la propiedad de dicho canal no sólo se negaron a transmitir las entrevistas pendientes sino que se rehusaron devolverle los videos al conductor del espacio. Clásica retención indebida de material periodístico ajeno que seguramente no debió ser incluido en la compra-venta del canal.  ¡Qué descaro!

Evocando al Gran Otto

El escritor y periodista quindiano Jaime Lopera Gutiérrez se suma, así, al duelo nacional:

Otto Morales Benítez es, para nosotros, un personaje inolvidable. Largos años de amistad en Bogotá, tertulias frecuentes en la cafetería Oma de la 82, visitas a su oficina de la torre Colpatria y llamadas frecuentes desde que vivimos en el Quindío, hacen que este amigo especial reciba mi más doloroso reconocimiento. No solo compartíamos con él su deliciosa charla, abundante en anécdotas y algazaras, sino también sus jugosos comentarios sobre un tema que vivimos juntos: la historia de la colonización antioqueña y las consecuencias de ese importante episodio. Su liberalismo, a la antigua usanza, no era únicamente de partido sino de ideas como buen interprete de los fundadores norteamericanos. Su versatilidad (jurista, historiador, político, Ministro, biógrafo, literato, periodista y prolífico autor) lo hizo estar muy cerca de los quindianos como que estuvo en la fundación de nuestra primera Universidad pública. Como nos visitaba con frecuencia, no es fácil olvidar su estampa cachaca y su risotada al aire que servían como polos de atracción al cúmulo de ideas y opiniones con las cuales comunicaba las excelencias de su vida entre los muchos que nos enriquecimos con su amistad y admiramos su arrolladora fuerza moral. Paz en su tumba. (Jaime Lopera)