18 de agosto de 2022
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“En todas partes del país siempre hay alguien que me escucha”: Yanelda Jaimes

12 de mayo de 2015
12 de mayo de 2015

 

yanelda jaimes

Al lado de Hernando Romero Barliza, “el capi”, Yanelda comparte las informaciones del país y de más allá de la frontera. A veces son tristes, otras son alegres y unas más son de esas que aunque sorprenden, se sabe que no motivarán a las personas a cambiar. Ayer, se podía hablar de paz, pero esta mañana, debe hablar sobre una masacre. Hace unos días el país gozaba con un triunfo de un deportista, pero esta helada mañana, se queda boquiabierto con una noticia sobre la muerte de un niño por una bala perdida.

–“!Qué horror!, diría Yanelda Jaimes Novoa, la periodista con énfasis en Ciencias Políticas, resolución en conflictos y Políticas Públicas y gobernabilidad, egresada de La Universidad Javeriana. Comenzó su actividad profesional en los informativos de Radio Reloj, de donde fue promovida a la Cadena Caracol como reportera de 6am Hoy por Hoy donde  fue periodista de guerra, política, judicial y temas sociales. Su gestión le valió ser promovida como editora regional. De los 17 años en La Cadena Caracol, los últimos cinco fueron como conductora y presentadora de los noticieros de la mañana y el medio día.

En los 17 años con Caracol Yanalda cubrió hechos que han dejado huella en la historia reciente de Colombia, los fallidos procesos de paz con la FARC en el Caguán, con ELN en el exterior y con las autodefensas.

Hace cuatro años, se vinculó con la Cadena RCN, donde conduce el noticiero de la madrugada, franja que se posesionó como la más escuchada, gracias a la dinámica que le imprime al lado del capitán guajiro, Hernando Romero. Estas voces informan con la inmediatez de los sucesos y hechos con los que amanece Colombia.

Yanelda es una periodista concienzuda quien continuamente está investigando y preparándose en las áreas periodísticas que cree son necesarias para su proyección profesional, diplomados y posgrados.

Además de estar al frente del informativo matutino de RCN, dicta conferencias en varias Universidades, donde comparte su experiencia con comunicadores en formación.

Aclara Yanelda: “Mi mayor logro como periodista es no haber perdido la pasión y las ganas de seguir ese a proceso de formación profesional, ya que este oficio o profesión es de nunca acabar. Creo firmemente que uno jamás termina de aprender y vivir nuevas experiencias y conocimientos”.

–¿Sabe de alguien que se llame también Yanelda?

–Después de muchos años me puse a investigar y solo hasta 15 o 20 años encontré en una Cuba y  dos o 3 más en Colombia. Era tal la intriga de mi nombre cuando empecé en los medios, que en tono de burla mis colegas decían que si alguien me escribía una carta desde Europa, con solo poner en el destino «Yanelda Suramérica» me llegaba a la casa. Así era el tono jocoso del matoneo.

–¿Tiene una colección de sus crónicas radiales?

–Sí, y los tengo en los desahuciados casetes de grabadora que ya no se usan. A veces me da por escucharlos y es una tortura, porque pese a que ya salieron al aire, me sigo corrigiendo. En mi caso casi nunca quedo conforme con nada, siempre quiero más.

yanelda jaimes–¿Considera que ya llegó al millón de amigos?

–Pues no se de amigos, pero al menos sí de oyentes y seguidores en las redes sociales… Pues igual son incontables. Pero me place mucho encontrarme en cada rincón del país con alguien que me reconoce y que quiere al menos una foto conmigo.

–¿Recuerda cómo llegó a la radio?

Mmm…Si le contara no me lo crees. Bueno llegué estando en Sincelejo, Sucre. Siendo aún adolescente me las ingenié para llegar a una emisora local, primero leyendo comerciales y después narrando béisbol. Ahí quedé atrapada en este esquizofrénico mundo.

¿El sensacionalismo, la irreverencia y el morbo son argumentos para cautivar audiencia?

–Algunos colegas los usan y les funcionan. Hay quienes somos más moderados y también funciona. Lo que pasa es que no todo el mundo sabe informar de esa manera. Respeto a quienes lo hacen, no me justa juzgar a mis colegas, además son estilos propios y diferentes.

–¿Cómo le compite a las redes sociales?

–Huy, es bien difícil competir en redes sociales. Ahí sí es verdad que encuentras de todo y para todos los gustos.  Tomo distancia de quienes se dedican a atacar personajes públicos solo para atrapar seguidores. Recuerdo que una vez escuché a un colega decir que para ser popular en las redes solo tenías que atacar a tres personajes: Uribe, Santos y Petro… Y pues yo pues si no entro en esos campos, respeto mucho a los gobernantes así no me  gusten.

–¿Es amiga del twitter?

–Sí, me gusta mucho interactuar con mis seguidores. Trato de responderles todo lo que me preguntan y hasta investigo muchas veces por ellos, para ayudarles.

–¿Los diálogos de paz tienen futuro?

–Sí, estoy convencida… Coincido con el escritor colombiano, Arturo Guerrero, quien dice que es obvio que no se acabara del todo la violencia con las Farc desmovilizadas pero, dice,  al menos habrá 50% menos de muertos, niños reclutados y menos viudas llorando.

 

 

 

–¿Caracol fue su primer trabajo?

–No, antes de llegar a Caracol ya había trabajado en Todelar y en Radio Santa Fe.

–¿Qué hizo con el dinero del primer sueldo?

–Yo aún estudiaba en la U y la verdad nunca me  alcanzaba Jajaja.

–¿Quién la llevó a RCN?

–Me llamaron sus directivos. Fueron y son muy queridos conmigo.

–¿En RCN el matriarcado impone la ley?..

–Noooo para nada (jajaja), lo que pasa es que en el trabajo como en el hogar, creo que muy en el fondo a los hombres les gusta que los manden las mujeres.

–¿Ha ido al oratorio que tiene RCN en su sede de Bogotá?

–Si, varias veces.

–¿Qué le aportará al museo radial que está levantando RCN?

–Mis casetes con mis crónicas y entrevistas de mi tiempo como reportera de guerra. Tengo entrevistas desde Manuel Marulanda hasta Mancuso y narcotraficantes confesos.

–¿Usted también le decía “terciopelo” a Antonio José Caballero?

–Si. Claro y me decía «mi leona»  y «la leona de la Metro”, por mi cabello alborotado. Es un hombre muy muy difícil de olvidar. Con él compartí cuando  estábamos en Caracol Radio, los dos, hombro a hombro como reporteros. Siempre reñimos mucho, pues mi carácter TAMBIÉN era algo fuerte, al punto que muchas veces tenían que intervenir los jefes. Pero siempre DESPUÉS de cada pelea, bajábamos a la cafetería a tomar un algo.

–¿Cuál es su emoción recordada en sus silencios?

–Una imagen grabada en mi mente hace más 17 años cuando tuve que ir un pueblo llamado El Billar, en el Caquetá. Allí las FARC habían emboscado más de 100 soldados. Llegamos y salimos en helicópteros. Solo hasta el final me di cuenta que en uno de los viajes, los soldados que evacuaban estaban muertos. Nunca olvido sus rostros, además cuando se es madre, duele mucho más.

–¿Cuál ha sido el mejor equipo periodístico al que ha pertenecido?

–Creo que he sido una privilegiada con los colegas que siempre me han rodeado o de los equipos  que he formado parte. Siempre se aprende del que sabe.

–¿Dónde está la raíz de los males que flagelan a Colombia?

–En la indiferencia de muchos de nuestros gobernantes. No sé por qué miran hacia otro lado cuando pueden resolver los problemas. Pareciera que les convienen los problemas. Recuerdo una anécdota de un pueblo de la costa que por décadas no le ponían agua potable y algún día,  pregunté a un político y  la respuesta fue: ¿y si le ponemos el agua, entonces mañana que prometemos?

–¿A cuál de sus maestros de periodismo recuerda? ¿Por qué?

–Recuerdo con mucho cariño Juan Darío Lara, Edgar Artunduaga, Gabriel Ortiz, Darío Arismendi. De todos tengo un poco en mi carrera. Y ante todo mucho agradecimiento por tenerme tanta paciencia (jajaja).

¿Colombia tiene mala memoria y por eso repite su historia?

–No, yo nunca he creído en eso de que somos un país amnésico. Más bien creo que hay  estándares bien definidos de políticos que se reinventan  a sí mismos o mutan bajo la lupa de un modelo de corrupción preexistente y a los electores no nos quedan muchas opciones en las urnas. También por eso dicen  que tenemos lo que los gobernantes que nos  merecemos, pero ese es el modelo que funciona.

–¿A quién escuchaba, cómo se informaba en sus años de estudiante?

–A Juan Gossain, Yamit Amat, escuchaba un programa que se llamaba «Monitor» con Fernando Barrero y no me  perdía por nada del mundo La Polémica de Caracol todos los días a las 8 de la noche.

–¿Una mujer cambiaría el derrotero de Colombia? ¿Quién sería?

–Quizá haría un país más equilibrado en cuanto al respeto de los derechos de género. Pero por lo demás creo que un país debe gobernarse a través de las políticas públicas y medidas que sean necesarias, independiente de si quien lo gobierna es un hombre o una mujer.

–¿Qué libros de Oriana Fallacci recuerda?

–Pues, así que lo tenga presente, Cartas a un niño que nunca nació, pues por la identidad de género y quizá porque esos son momentos decisivos en toda mujer que se dedique a este oficio.

¿Colombia conquistará la paz o estos diálogos son una quimera?

–Insisto, creo que no conquistará la paz en su totalidad. Estos  diálogos van a dar un fruto que va a permitir respirar un poco más tranquilo.

¿Qué día es más difícil para levantarse el lunes o el viernes?

–Todos, todos los días…todos…mi día comienza a las 2 y 45 de la madrugada cuando suena ese maldito reloj.

–¿Cuántos colombianos se levantan a diario escuchándola?

–Son miles, miles. A veces los estudios de sintonía se quedan cortos, porque en todas partes del país siempre hay alguien que me escucha. Pero más alegría me da a mí  poder conocernos.

–¿Quién llega primero: Hernando Romero, el capi, o usted?

–Él llega 5 minutos antes que yo.

¿Ha llorado con alguna noticia o ya se acostumbró a que cada día son iguales o más crueles?

–He llorado infinidad de veces, pese que al aire no se note. Los oyentes a veces dicen que a los periodistas nos gusta ser sangrones y contar cosas violentas. Yo les digo hoy que muchas veces he tenido  primero que llorar, decantar la noticia, respirar profundo y DESPUÉS hablar. Con lo de la tragedia de los niños del colegio Agustiniano Norte, cuando les cayó ese carro pesado y mató a 23 niños. Les cuento que mi hijo estudiaba allí, tenía 4 años y Darío Arismendi mi jefe en Caracol es testigo que jamás pude hablar de esa noticia. Pasó más de un año para que yo me recuperara.

–¿Qué pensó cuando supo de la masacre de las FARC a los once militares en el Cauca?

–Sentí mucho dolor, rabia, impotencia y desprecio por este país que manda muchachos humildes  e inexpertos a que se los coman vivos unos hombres entrenados para matar. Por eso debemos hacer la paz con ellos.

–¿Con su experiencia periodística, cree que tanto las FARC como el ELN dejarán sus negocios con el narcotráfico?

–Pasará lo mismo que con los paramilitares. Que quedan grupúsculos que en menores proporciones se quedarán con el negocio.

–¿Cómo ve la justicia en Colombia?

–Huy…Ahí le digo que con todo esto del escándalo en la Corte quedó en evidencia que los magistrados tienen las mismas prácticas corruptas que en el Congreso, en las gobernaciones, las alcaldías y demás entidades públicas. Hoy no veo la diferencia. Da asco.

–¿Es comparable que a un tipo que se roba un caldo Maggy lo condenen a 4 años y a un chuzador, 8 años y con casa por cárcel?

–Lo que pasa es que el pobre cristiano que se robó el caldo Maggy no tiene para pagar el abogado del chuzador…

–¿Esta justicia que deja libres en menos de 24 horas a los malhechores no incrementa el delito en Colombia?

–Es un círculo vicioso, la Fiscalía dice que nadie denuncia, en la cárcel dicen que no hay cupo y el malhechor sabe hoy más de leyes que usted y que yo.

–¿Es verdad que no le gustan las corridas de toros?..

–No. Nada que tenga que ver con el maltrato animal. Soy defensora de los seres vivos ciento por ciento.

–¿Con qué noticia o hecho curioso no paró de reír?..

–Huy, una vez que yo estaba al aire conduciendo el Noticiero del Medio Día y un colega, Jacobo Castellanos, estaba reportando que en las calles se estaban cayendo los árboles por los fuertes vientos … Yo le pregunté que si alguien estaba en la calle y sentía que corría peligro, ¿qué podía hacer?. Y me respondió que la gente debía arrimarse a los árboles… pues yo no pare de reír al decirle que eso no era absurdo sabiendo que los arboles se estaban cayendo…no se…eso fue muy duro…no sé que pero me causó mucha risa.

–¿Le ha aprendido algo de vallenato al capi?

–Si, el Capi sabe mucho de vallenato, pero de mis tiempos en Sincelejo algo me quedo…Jajaa…

–¿Cuál es la experiencia de transportarse en TransMilenio?…

–Es muy dura…De verdad que el alcalde Pero y el gerente del mismo lo deberían tomar sin escoltas y en hora pico…como cualquier ciudadano.

–¿Cuando utiliza ese medio, le da miedo que le cojan la cola?

–La  verdad en eso soy muy agresiva. Es mejor que me dejen quieta.

–¿Se sabe alguna ruta del SITP?

–No.

–¿Cuándo acude a un cajero automático le entra el pánico?

–No, he aprendido a vivir en la calle.

–¿Hoy se puede hoy rumbear en Bogotá?

–Si, como todo, hay que ser moderado, saber a qué sitio se va y con quien se va.

–¿Le gusta bailar apretadita o sueltica?

–Las dos formas…jajaja…

–¿Cree que Petro le dejará algo bueno a Bogotá?

–Mucha inclusión e igualdad.

–¿Las nuevas generaciones escuchan radio o este medio fue desplazado por las redes sociales?

–Muy difícil  enseñarle a un muchacho escuchar radio. Creo que a los comunicadores nos va tocar meternos de lleno en las redes sociales que frecuentan para llevarles algo de  contenido, de valores o al menos de noticias… cosas diferentes a la música, los memes y cosas baladís que les llega.

¿En los delfines y dinosaurios comienzan los grandes males que flagelan a Colombia?

–Si.

–¿Volverá Uribe al poder o no se ha ido?

–Mientras esté vivo, siempre estará ahí, llegó para quedarse.