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Cuando las cosas no son como lo que parecen

Por Ricardo Tribín Acosta
27 de mayo de 2015
Por Ricardo Tribín Acosta
27 de mayo de 2015

Por: Ricardo Tribín Acosta

ricardo tribinResulta ser que un hombre fue a visitar a un médico porque veía manchas blancas que se le atravesaban centelleantes enfrente de él. Esto lo asustaba mucho y además le producía desvanecimientos. Parecía que el aire no fuera suficiente para él y su dificultad en respirar era notoria. Además presentaba síntomas de enrojecimiento facial, todo lo cual era de verdad preocupante. El doctor lo examinó cuidadosamente y le practicó unos exámenes.

Citado para una nueva visita el médico lo recibió con una mirada severa, casi aterradora, y le dijo. Amigo, no he logrado entender qué es lo que Ud. tiene pero, por mi experiencia puedo fácilmente deducir, que padece de una situación irremediablemente mortal y por lo tanto le auguro no más allá de seis meses de vida.

El individuo salió aburrido del consultorio pero pensó positivamente para sí y se dijo. Bueno…ya tengo casi sesenta años o sea que he vivido lo suficiente. De que me quejo entonces? Aprovecharé este tiempo que me queda para disfrutar al máximo mi vida y lo primero que hare será comprarme varios trajes y las más hermosas camisas. Partió raudo de ahí a un excelente almacén y lo primero que hizo fue dirigirse al área de camisería. Vaya si había unas bien bellas.

Llamó entonces a uno de los vendedores y le pidió ayuda. Mire joven quiero comprar unas camisas bien hermosas y quisiera por favor que en estos colores me mostrara diversas de tamaño 36. El joven dependiente, que además era sastre, lo miró, le tomó unas medidas y le dijo: caballero, perdóneme pero Ud. es talla 40. Que va a ser? Si yo toda la vida he usado 36. No, Ud. esta equivocado!!! Le insisto señor no tome la 36 porqué, además de la incomodidad, le podrá pasar que, por estar tan apretada, empezará a ver puntos blancos, a nublársele su visión, a enrojecérsele la cara, y porque no… a tener situaciones de desvanecimiento. El señor le sonrió, le dió un abrazo y le dijo: Gracias…Doctor… de la vida. Me llevo no seis, sino diez camisas, y me propongo disfrutar de ellas en salud plena y con lo mejor de mi, dentro del prolongado tiempo que tengo para vivir y que Ud. me acaba de hacer entender sin siquiera proponérselo.

Esta simpática anécdota nos recuerda cuan equivocados estamos cuando simplemente aceptamos opiniones ajenas sin buscar otras diferentes, ya que en la vida, sobretodo en los aspectos médicos, siempre es mejor tener mas de un solo concepto, lo cual nos evitará lo que le dijo una enfermera al paciente luego de salir de una cirugía. Señor, le tengo dos noticias: Una buena y otra mala. Bueno…pues arranque con la buena. Resulta que la pierna que le quedo está en  perfectas condiciones. Y la mala? Que le cortamos la pierna equivocada!!!
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