27 de enero de 2022
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Pensando y repensando la jornada única

12 de febrero de 2015
12 de febrero de 2015

celmira toroLa educación en Colombia está definida por el estrato social y este por el nivel socioeconómico  de la población   Así se establece unos niveles de  la calidad  de la educación, unos tiempos, una infraestructura diferente, un equipo Docente  mejor calificado , unos recursos también sujetos a esta clasificación.

Es cuestiónante reconocer que en Colombia hay  educación para  los poderosos y educación para el pueblo  y así en esta misma clasificación social se desempeñan los Docentes ; en los colegios privados dan los mejores rendimientos en su trabajo, lideran los mejores proyectos de investigación e innovación ,pero esos mismos Docentes , que en su mayoría son también Docentes del sector publicó, en su jornada contraria, no muestran en su  desempeño una calidad igual, una entrega igual.
Hay entonces Docentes estratificados socialmente  para quienes su desempeño depende del lugar donde laboran.
Es obvio que el Docente lidera los proceso de formación del estudiante, que de su trabajo depende lo que el estudiante aprende, asimila, entiende, replica, modela, llámese conocimiento, conductas, principios y valores.
Es en el hogar y en la escuela donde el ser humano adquiere los lineamientos de su vida, es allí donde aprende a respetar, a servir, a enfrentar dificultades, a proponerse metas, a entender el mundo  y si bien hoy en la familia  hay una crisis interna y muchos de los hogares son disfuncionales , en su esencia, queda  el recurso de la educación para tratar de enderezar lo que la familia no hizo en razón a los desajustes sociales que económica y socialmente han definido la vida del país.

El escaso valor adquisitivo del salario obliga a que los padres tengan ambos que trabajar largas jornadas para poder asistir las necesidades del hogar ,esto implica menos horas de permanencia en el hogar, abandonó de los deberes de educación intrafamiliar de los hijos, delegación de este deber en terceras personas que nada tienen que ver con la verdadera formación y educación y entonces llegó el desplome de las bases  fundamentales  sobre las cuales se construye un ser humano.

Esta es una generación de la soledad: niños solos al amparo de los abuelos ya cansados y viejos, al cuidado de desconocidos , de expertos en educación pero ajenos al amor, al afecto de hogar que solo es posible recibir de los suyos; de quienes lo concibieron y vieron nacer.  Hay un vínculo de filiación que es indelegable  y ese precisamente es el vínculo que se rompió hace muchos años en nuestro país.

Niños y adolescentes con  muchas cosas costosas y modernas huérfanos de amor y de cuidados, expertos  en la tecnología, conocedores de muchas cosas, de muchos temas pero solos, encerrados y presos  de un click que les abre el mundo y las experiencias que no han podido  vivir al lado de su familia , de los suyos y por estas razones hoy forman  parte de una generación de seres indiferentes para quienes los principios de la solidaridad, del servicio, del afecto, del respeto, del asumir responsabilidades no esta en su lista porque han vivido  solos y éstos valores  se afirman en el corazón y en la mente únicamente con el compartir, con  el convivir  y crecer en comunicación directa con  su familia, con su entorno.

Este panorama nada alentador, destapa una problemática social muy grave que no  se soluciona con pañitos de agua sino con cambios profundos en la educación, en sus procesos  y más que reinventar  nuevos sistemas hay que atacar el problema por sus raíces  y una de ellas, además de la descomposición  familiar, de la actitud de muchos Docentes  que saben responder con excelencia  a la educación privada , mientras que  en las aulas públicas se acorta su servir, se limita su acción, se detiene su obra, es  la política de educación que no traza procesos estables y definidos sino  que está sujeta al gobierno de turno que entre improvisaciones, compromisos electoreros y politiqueros, entrega el manejo de la educación a  personas que nada conocen ni tienen que ver con el grandioso y responsable oficio de educar, en fin tantas razones y tan pocas soluciones que apunten a un horizonte de cambio para una población necesitada de una educación de calidad, de excelencia

Cómo queremos una educación de calidad si no hay los mínimos que la aseguren.
Cada cuatro años hay cambio de Ministro y cada uno llega con sus proyectos, inclusive cambia su equipo, pues al igual que el Presidente que lo nombro por compromiso, el también tiene los suyos y así sean personalidades que nada conozcan de educación entran a formar parte de » los expertos, » que conducirán por un período de cuatro años los destinos de la educación  y así, volvemos a empezar, volvemos a experimentar, volvemos a inventar modelos y medidas, y guías y protocolos y decretos detrás de los cuales se esfuma el proyecto sublime de educar ciudadanos de bien para el país que queremos transformar y cambiar.

Otro problema es el estado de pobreza de un alto porcentaje de la población Colombiana
Somos un país cuyo ingreso medio  para aproximadamente un 53 %  de colombianos , se ubica entre menos del mínimo y un mínimo, ingreso que no alcanza para satisfacer las urgentes necesidades de un Hogar: Arriendo, transporte,, servicios públicos, alimentación, salud, educación, en fin tantas cosas en las que hay que invertir y tanta escasez  ; tanta pobreza y tanta indolencia de un país adormecido en clases sociales; tanta necesidad de salir de la miseria y tantas  acciones corruptas que día a día la promueven , la maquillan  en estadísticas de mentira que en nada interpretan la verdadera situación de muchos hogares .

Cómo pretendemos una educación  competitiva frente a otros países del mundo, medible en pruebas universales de competencias, de valores ciudadanos, de responsabilidad ecológica  y ambiental, de solución de problemas cuando muchos de nuestros niños y niñas,  de nuestros adolescentes  carecen de lo mínimo para vivir con dignidad: un alimento, un techo, un entorno saludable , unas oportunidades equitativas y justas.

Cómo queremos ampliar la cobertura educativa , intensificar la jornada escolar si la realidad que viven hoy muchos hogares es de abandono, de miseria.

Nada conseguimos con aplicar medidas externas cuando por dentro hay un mal que día a día  hace metástasis en la médula de este país que amamos.

La educación  es responsabilidad  de todos y solo en la medida que asumamos este reto podremos ayudar y ser partícipes  de un mejor país : más humano, más justo, más nuestro.

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*¿Hacia dónde vamos con la jornada única?