25 de enero de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La vida de una estrella.

15 de febrero de 2015

James Rodríguez, por ejemplo, parece condenado a seguir el camino de Cristiano Ronaldo. En cristiano, no todo lo que brilla es oro. Su mundo es único: en la cresta de la ola, con triunfos profesionales, exposición pública, dinero por montones para satisfacer  gustos y caprichos, pero sometido a un análisis permanente que no admite en él el más mínimo reparo.

Que si va al peluquero, que si compra otro carro, que si pelea con la novia, que su lenguaje gestual u oral provoca, que no hace goles, que tiene un implante bucal, que si llega otro romance, que si hace una fiesta… Que si está guapo, pálido o maquillado, o erra una oportunidad manifiesta de gol. Su vida no admite manchas, porque  quienes lo adulan, quienes palpitan sus  hazañas, viven en el escrutinio constante de las fisuras de su vida, para destrozarlo.

James, hasta ahora, se ve pulcro, trasparente, solidario y sin alardes. Pero es ardua su lucha para imponerse en los campos de juego con soltura y creatividad, y fuera de ellos por todos los matices que tiene la vida de una estrella. James no aburre. Es un auxilio anímico dentro del bombardeo diario de noticias sobre hechos autodestructivos, que forman parte de la rutina colombiana. Su accionar sube el volumen y tiene alto rating. Pero cuidado extremo debe tener porque el fútbol no solo es triunfos y celebraciones. Es mucho más que eso…

Nota al margen: Cuando el hombre crece y se consagra, más cerca del abismo esta…Y dura será su caída.