18 de enero de 2022
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El liderazgo en los peces.

21 de febrero de 2015

jorge castellanosPrecisamente, sobre los peces, vale la pena comentar, inicialmente, que el famoso símbolo del pez, que en griego se dice «Ictus» y se escribe en mayúsculas como ICqUS  y que se parece por similitud de las letras griegas mayúsculas a la latina IXOYE, es un símbolo semi-secreto de arte de los primeros cristianos que forma con las iniciales de la expresión «pez».
INICIALES: GRIEGO: TRADUCCIÓN:

I               Iesous             JESÚS
X              Christos           CRISTO
O              Theos             DE DIOS
Y              Uios                HIJO
E              Soteros           SALVADOR

Se lee «Jesucristo hijo de Dios salvador» que se identificó como cristiano y como creyente en Jesucristo, desde luego al portador del símbolo.

Es de recordar que los cristianos que en tiempos pretéritos eran perseguidos por predicar la verdad de la Palabra de Dios, solían así identificarse.

El pez tiene mucho significado en el cristianismo, primero porque Jesús escogió a humildes pescadores para darles una misión mucho más grande ser pescadores de Hombres: predicadores del Evangelio.

Un dato importante: en el siglo II la Iglesia tomó la palabra «Ichthys», pez en griego, como símbolo de Cristo. A partir del siglo III la imagen del pez se utilizaba como símbolo de Cristo.

En esta simbología, las letras de la palabra «Ichthys» representan las iniciales de la frase:

Iesous Christos Theou Yios Soter
Ichthus: I = Iesous (Jesús); Ch = Christos (Cristo); Th = Theou (Dios); U=Uios (Hijo); S=Soter (Salvador)

Significado: «Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Salvador
El pez en concreto es un símbolo que usaban los cristianos en épocas de persecución, para identificarse unos con otros. Fueron adoptados por los de la Iglesia Primitiva para representar a Jesucristo y manifestar su adhesión a la fe. Es más, el pez aparece numerosas veces en las catacumbas.

El símbolo del pez puede que sea inspirado
por la multiplicación milagrosa de panes y peces o por los peces que Jesús Resucitado compartió con sus discípulos (Jn. 21: 9). Al llamar a los discípulos para Jesucristo les dijo:

«Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.» Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. -Mateo 4,19-20; cf Marcos 1,17). Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.”

En breve conclusión: el pez era una contraseña entre los cristianos en la época en que fueron perseguidos por el imperio romano.

Ahora bien, después de esta visión preliminar, podemos analizar las estratégicas de estos maravillosos seres.  

Aunque no exista una relación de liderazgo en los Cardúmenes, se ha comprobado que los peces que están mejor alimentados son los que encabezan los grupos, porque esos peces les brindan a los otros mayores posibilidades de alimentación y una seguridad contra el ataque de los depredadores.

Los cardúmenes o banco de peces de igual especie, con el fin de protegerse de sus enemigos desarrollan otra estrategia: viven en bancos o Cardúmenes porque un individuo aislado en el agua sería una presa muy fácil para cualquier depredador, mientras que si se reúnen en número muy grande, las presas, objetivos, se confunden porque no pueden concentrarse en un individuo en particular y, a menudo, fracasa en su ataque o proceso de lograr el cometido.

Muchas especies que forman Cardúmenes pueden avisar a sus compañeros cuando el depredador ya les ha capturado y les va a devorar, entonces el grupo huye evitando acercarse a ese lugar donde fue atrapado por el depredador, ya que de la piel herida desprende una sustancia olfatoria, secretada por células especiales, que se difunden con rapidez y actúa como una señal de aviso para sus compañeros dado que es una sustancia repelente. Pero no todos los peces que forman Cardúmenes poseen esa sustancia. Cuando el animal está herido se asusta, inclusive, sin saber que tal sustancia procede de él mismo.

Con ayuda del órgano de la línea lateral los peces detectan sobre todo en la oscuridad y cuando se encuentran en aguas turbias, todos mantienen entre sí una distancia muy precisa, no produciéndose choques ni roces. Orden y disciplina, éxitos básicos para alcanzar el éxito.

Aunque es difícil determinar, por lo parecido de los integrantes, por la cantidad, y por los numerosos cambios en el puntero; se podría suponer que el que nade más rápido mientras no se canse, será el líder. Además, no hay un simple líder sino unos pocos líderes que alternan posiciones avanzadas. Esto se relaciona con la alimentación, que para los más avanzados del grupo suele ser mejor, y los últimos comen sobras.

Frecuentemente un cardumen se fracciona y también cambia de dirección por cambio de líder. Esto suele ocurrir al ser atacado el cardumen.

Un cardumen, también llamado banco de peces, es un conjunto de peces similares, no necesariamente de especies comerciales, como atún o sardina. Y puede no ser tampoco específica a una especie. Se reserva el término «banco» para grupos de la misma especie, nadando en una alta sincronización y de manera polarizada. La sincronización, conlleva dirección y vision estratégicas, posicionamiento y empoderamiento, estrategias empresariales básicas para consolidar un liderazgo efectivo en el mundo de hoy, las cuales nos enseñan los peces de manera seria y consolidada.

Es un comportamiento de agregación de animales de similar tamaño y de orientación, generalmente cruzándose en la misma dirección. Estas conductas les traen beneficios, incluyendo defensa contra predadores (mejorando su detección y diluyendo la posibilidad de captura), perfecciona el éxito de forrajear, y mejor manera de encontrar compañeros y de ser solidarios mancomunadamente.

Un rasgo de un cardumen es la fuerte semejanza entre sus miembros. Los peces usan muchas apreciaciones para elegir compañeros de cardumen: tamaño del cardumen, tipo de especies, tamaño corporal, salud de los miembros del cardumen, y afinidad o parentesco. 

Otras cuestiones abiertas de las conductas de cardúmenes incluyen la determinación de la dirección y sentido de sus movimientos. En el caso de movimientos migratorios, todos los miembros de un cardumen saben donde ir areciera que supieran a donde ir.

El etólogo animal Stephan G. Reebs, escribiendo en el journal «Animal Behaviour», argumenta que los cardúmenes son liderados por un pequeño número de más experimentados individuos.

LIDERAZGO NATURAL EN PECES Y HUMANOS.

Los líderes nacen, no se hacen dice un estudio con peces.
Un experimento para capacitar a los peces espinosos negritos para ser seguidores y peces tímidos para ser líderes produjo resultados inesperados, según investigación adelantada por  Shinnosuke Nakayama, de la Universidad de Cambridge
Nosotros, los humanos empujamos el concepto de líderes y seguidores hasta el extremo, pero existen esos conceptos en todo el reino animal. Estos líderes y seguidores del mundo natural pueden ayudar a decidir si ese jefe puede aprender a ser parte del equipo.

Líderes y seguidores se encuentran en muchos animales que viven en grupo, tales como peces, aves y primates. Vivir en grupo puede ofrecer muchos beneficios a los miembros del grupo, como el aumento de las posibilidades de encontrar alimento o evitar a los depredadores. A diferencia de algunos lugares de trabajo humanos, los grupos de animales saben que tienen que ponerse de acuerdo sobre dónde ir y cuándo ir allí con el fin de sacar el máximo provecho de la vida en grupo.

Los líderes comparten características comunes, por lo que son en cierta medida predecible. En los seres humanos, los líderes generalmente muestran puntuaciones más altas en ciertos rasgos de la personalidad, en particular extraversión. Del mismo modo, en los animales, las personas activas más audaces y tienden a encontrarse como líderes. Las teorías sugieren que la audacia y el liderazgo pueden dinamizarse a través de la retroalimentación positiva. Los individuos que obligan a sus preferencias sobre otros son más propensos a ser seguidos.

Esto da retroalimentación en los roles sociales diferenciados para los líderes y los seguidores de un grupo, como lo demuestran varios estudios experimentales. Los líderes y seguidores, en este sentido, se aprecian rápidamente mediante la selección natural, y que carecen de posibilidades de llegar a ser un líder si se comporta como un seguidor más. El trabajo con el pez espinoso sugiere que mientras que los seguidores pueden no tener lo que se necesita para dirigir, los líderes pueden aprender a dirigir.
El trabajo ha probado la naturaleza de líderes y seguidores utilizando pares de peces. Los espinosos son bien conocidos por mostrar diferencias individuales en audacia, como cuando se alimentan. Cuando salen de la cubierta segura a una zona de alimentación de riesgo, los peces más audaces son más propensos a iniciar el movimiento colectivo, mientras que los animales más tímidos tienden a seguirlos.

INVERSION DE ROLES.

Se obligó a pares de peces a tomar papeles opuestos para ver si podían cambiar con un poco de entrenamiento. El pez tímido fue recompensado con una pequeña cantidad de comida cada vez que iniciaba el movimiento colectivo, con independencia de que se haya seguido el socio más audaz o no. El pez más audaz también fue recompensado cada vez que seguía el miembro más tímido, pero no cuando se salió de cobertura segura. De esta manera, se entrenó a pares para intercambiar sus roles naturales y se comparó su comportamiento con el de las parejas que asumen sus funciones naturales.

El pez audaz se adapta fácilmente a seguir, pero los peces tímidos no podían ser entrenados para conducir, incluso cuando aprendieron a dejar de seguir a los otros peces.

La incapacidad de los peces para ajustar su tendencia a conducir tiene implicaciones interesantes para los grupos humanos. Estudios de grupo en humanos han demostrado que las diferencias en la extroversión dentro de un grupo pueden ayudar a que los líderes emerjan, lo que conduce a un mejor rendimiento del grupo. Los pares de peces en estudio, también mostraron un mejor desempeño de grupo en búsqueda de alimento cuando la diferencia de audacia fue mayor, pero sólo cuando los pares se mantuvieron en sus funciones naturales. Por el contrario, cuando los peces se vieron obligados a cambiar los roles, el rendimiento disminuyó debido a la debilidad del liderazgo de los peces tímidos.

Así que cuando trabajamos en grupo, podemos aprender de los peces que por apegarse a los roles en los que tradicionalmente se sienten más cómodos, y al no querer innovar y dinamizarse en transformación, naturalmente, no mejoran el bien, los resultados y el trabajo del equipo. A nosotros también nos pasa cuando no queremos salir de la zona de confort.

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