19 de enero de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Descarnado análisis del espionaje palaciego

3 de febrero de 2015

 

Para el jurista que atendió a El Campanario, mientras el ex presidente Uribe clama a grito herido y se duele porque, según él, existe una persecución contra  María del Pilar Hurtado,  directora,  durante su gobierno, del funesto departamento administrativo de seguridad, DAS, la verdad monda y lironda es otra.

En su sentir, tiene razón el ex mandatario: hay persecución porque una de las obligaciones de cualquier gobierno y de sus autoridades, es perseguir, detener, encarcelar, juzgar y condenar a los delincuentes,  no importan quienes sean, y con mayor razón, si se han convertido en prófugos de la justicia.

Un enfoque diferente

Según el ex togado de alta corte, para desgracia del país y asombro de otras naciones, en Colombia ha venido haciendo carrera el hecho de que pertenecer  a un  partido político de reciente fundación  o ser seguidor de determinado personaje,  imprime algo así como una cierta inmunidad para hacer y deshacer frente a los códigos.

Apunta que violarlos en cualquier forma y ampararse en el hecho de que hay contra el violador una supuesta “persecución”, se ha convertido en espectáculo repetitivo, y excusa perfecta para no tener que responder ante la justicia.

Esto último porque a veces se prefiere viajar al exterior para evadirla y convertirla en rey de burlas, cuando no se opta por la figura del silencio.

La mejor defensa

Explica el jurisconsulto apegado al bajo perfil que como en el fútbol, algunos dirigentes y sus abogados de altísimos honorarios, han optado por la tesis aquella de que la mejor defensa es el ataque, y por eso hasta se han atrevido a insinuar que el actual presidente de la república tiene mando o imparte órdenes a la Interpol.

Y manifiesta que por eso afirman que fue algo buscado  por el gobierno hacer coincidir la expedición de la orden de captura internacional de Maria del Pilar Hurtado, por parte de la Interpol, con el llamamiento de la fiscalía a Oscar Iván Zuluaga, para indagarle por sus relaciones con el haker,  Andrés Sepúlveda.

La memoria que  flaquea

Puntualiza el ex magistrado, a propósito del ex presidente Uribe, que una de sus facetas más admiradas por quienes lo siguen es la memoria casi fotográfica que posee, hasta el punto de permitirle saludar por su nombre a todos los seguidores que salen a recibirlo.

Retentiva que cuando se trata de memorar ciertas actuaciones de su gobierno parece entrar en decadencia, pues desaparecen como por encanto los detalles principales. Como por ejemplo, el haber enviado micrófonos para ser instalados en la propia Corte Suprema de Justicia, algo plenamente probado y confesado por ex funcionarias del DAS;  tramar un montaje para desprestigiar al magistrado investigador, Ivan Velásquez;  u ordenar  seguimientos a   opositores políticos y a periodistas.

La verdadera persecución

Para evocar esos vergonzosos episodios, en los cuales sí hubo persecución abierta y descarada por parte del régimen, la memoria fotográfica no aparece, aunque para que el país no los olvide, sean recordados cada cierto tiempo por columnistas y medios de comunicación.

Lo dicho antes: persecución contra María del Pilar Hurtado sí la hubo, porque se trata de una persona sindicada de varios delitos, y los gobiernos tienen la obligación de perseguir, encontrar, detener, juzgar y condenar a todos los que infrinjan la ley. Sin menoscabo de que sean uribistas o seguidores del ex presidente, porque esa condición no otorga inmunidad para violarla.

Tolón Tilín

Esta argumentación del respetado ex magistrado aplica en los mismos términos para los ex funcionarios que se han refugiado cómodamente en el exterior, para eludir la acción de la justicia, como el ex comisionado de paz Luis Carlos Restrepo, el ex ministro Andrés Felipe Arias y el ex embajador en la OEA, Luis Alfonso Hoyos.

A propósito de este último personaje, ¿cómo se debe saludar a un “asesor espiritual” de una campaña presidencial, figura que se estrenó con aparatosos resultados en las más recientes elecciones, en Colombia? Preguntamos ¿Será su eminencia, su reverencia o su excelencia?