18 de enero de 2022
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Rodrigo Marín Bernal

22 de enero de 2015

Rodrigo, ligeramente chispeado,  inició  una faena de asombrosa memoria poética que mantuvo a los contertulios  en suspenso hasta las cinco de la  mañana.  A esa hora tomaron las cabalgaduras Rodrigo, César Montoya Ocampo y José Dolores Aristizábal,  se internaron por las marañas de un océano verde  para cumplir un compromiso  con los copartidarios de El Congal que, con alborozos de pólvora, los estaban esperando.
Esta trivial anécdota, fue repetida en múltiples ocasiones  con un Marín, inmune a los nepentes, acorazado por un cerebro  cargado de explosiones intelectuales.

Quiero decir, en síntesis,  que conocí a fondo la personalidad de Marín. Siempre tuvo un séquito leal que, en las buenas y en las malas,  estuvo al pie  de su destino. Jesús Jiménez Gómez , Alcibíades Díaz, Feníbal Ramírez Serna,Luis Emilio Sierra, Helgidio Ramírez, Carlos Uriel Naranjo,  y otros más, fueron los capitanes  que siempre escoltaron al impaciente general.

Marín, “el negro” , como amistosamente lo identificábamos, fue dotado por la  naturaleza  de dones excepcionales. Su estampa larga  como una sombra, sus brazos atenazadores,  acostumbrados a los  intercambios afectuosos, su voz ahuecada,  un  tanto artificial, su mirada segura y lontana, su frente fresca y sumisos los mechones de su cabellera, para coronar, arriba, su estampa de lord tropical.
Estaba cargado de filosofías  que él las misionaba con denuedo profesoral. Era rígido en sus tesis.  Fue formado en la escuela laureanista y después modelado por  Alvaro Gómez Hurtado.

Marín era básicamente un fundamentalista.  No maleable, sin escorias, dogmático,de recia personalidad. Dualizaba el énfasis  de la doctrina con el halago de las esperanzas, en ese mundo  de espectativas, como es la política. Supo proyectar su nombre en un piélago de multiformes verificaciones. Acelerado y sin reversa,  profeta de verbo encendido,  ambicioso y realista, rapsoda en la forma y filósofo en el contenido,  altanero y garboso , estratega y  calculador, decidido en la hora de los riesgos.

Quiso ser , y fué. Rodrigo despegó desde una plataforma proletaria, jinete con  bridas, con una inteligencia que lo catapultó  a las comandancias. No era adocenado, sino singular y petulante.  Enfático en el mando, diluído en el ademán.  Su voz tenía  eco lejano, portadora de ideas aceradas en el fragor de los acantilados. Era en sustancia, un predicador. Orador fue y de los buenos. Ampuloso y declamador, artificioso, diestro para  hacer gárgaras con las palabras.

Eludió los compromisos que genera la pluma..  A raíz del secuestro de Alvaro Gómez, escribió un tímido folleto para contar el agitado periplo  de su rescate. Lástima. La  cultura  almacenada en su cerebro, habría respaldado sus inversiones en las letras.

Marín es un personaje histórico. Fue pedagogo y dejó discípulos.Desempeñó comandancias entre sus coetáneos, condecorado de galones vistosos.  Fue  tenso mentalmente, ufano  de su patrimonio espiritual.  Marín ha ingresado a la eternidad por la puerta de oro  que solo Dios abre a sus hijos predilectos.

 

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