21 de enero de 2022
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¿Seremos capaces de elegir un buen Alcalde?

23 de enero de 2015

En una reunión informal y casual con varios amigos de un variopinto ideológico y profesional impresionante se tocó el tema relacionado con un artículo que publiqué en el Blog La Pringamosa de El Tiempo y del Portal Eje 21, de enero 15 del año en curso, “La conciencia al servicio del mejor postor”, y cada uno expresó su punto de vista en favor y/o en contra de lo que allí se afirmaba, siendo mayoría los que estaban de acuerdo con el escrito, y concluyendo que el mencionado artículo era un mensaje claro y directo para el electorado invitándolo a una reflexión profunda sobre la escogencia acertada de un buen Alcalde para Manizales, en donde prime la calidad del aspirante y su vocación y voluntad política de servicio para con la comunidad.

Todos lanzaron al azar candidatos a diestra y siniestra para la Alcaldía de Manizales, omitimos los nombres a fin de evitar malos entendidos y suspicacias con la autoridad electoral; unos pocos tuvieron el valor de postular como candidatos de la ultra derecha a zutano, mengano o perengano, nombres éstos que causaron gran sorpresa y, por sobre todo, en lo que a mí respecta trémulos convulsivos de terror por el solo hecho de imaginarme el ronroneo fatídico de las moto sierras acompasado por el quejido agónico de sus víctimas, situaciones que se vivieron y padecieron con bastante frecuencia en el Oriente caldense como parte anexa a la región del Magdalena Medio, territorio de dominio paramilitar en otrora de Henry Pérez, y después de Ramón Isaza.

Un amigo de profesión Ingeniero civil, persona de excelsas calidades humanas y conocedor como nadie de los intríngulis de la politiquería que se practica en Caldas, me dijo: “Usted tiene toda la razón en lo que sostiene en su escrito, pero de esos candidatos que clama, son escasos, es más fácil conseguir leche de araña; y prosiguió, sin duda, hay unos pocos que llenan su expectativa, pero es difícil que la oligarquía manizaleña permita su llegada al primer cargo del municipio porque serán vilipendiados y discriminados sin compasión, su procedencia humilde será enrostrada a diario con frases peyorativas como: ese es un negro descamisado y un peligro para esta ciudad”. Y, lo más triste, agregué, ese cuento chino se lo comen los otros pobres  negros y descamisados electores que le niegan el voto a su “parcero”, permitiendo así que un burgués inepto siga expoliando el presupuesto municipal.

Otro más, y refiriéndose a lo sostenido por el Ingeniero, manifestó que él conocía a una persona que ojala le diera por aspirar a la Alcaldía de Manizales porque llenaba el perfil que se anhelaba en el artículo mencionado, que no era ni tan negro ni tan descamisado, pero sí de extracción campesina de pura cepa, nacido en hogar humilde y católico acantonado en las laderas de la Vereda La Cabaña; en su juventud, pasó por ser mensajero repartidor de facturas de servicio público hasta culminar con el grado profesional de Abogado. Otro forista agregó: “ese señor, dicen, es más preparado que un sancocho valluno”.

Mi dilecto amigo Mauricio Londoño Jaramillo, muy conocedor del lugar donde ponen las garzas, al identificar el personaje sin que se hubiese mencionado nombre alguno, manifestó: “yo no lo conozco, pero he oído hablar mucho de él, tampoco sé si tiene aspiración a ser Alcalde, he escuchado sobre algunos aspectos desfavorables para él, en caso de aspirar, algunos buscan torpedear el aval de parte de la Unidad Nacional aduciendo que tiene varios “hoteluchos” en el centro de la ciudad en donde se fomenta la prostitución”.

Ante semejante señalamiento, y dado mi tiempo libre del que dispongo, me tomé la molestia de hacer una investigación de campo por mi cuenta y riesgo, porque la suerte político-administrativo de Manizales me atañe como ciudadano, ya que resido en esta ciudad, y recorrí las calles 22, 23 y 24 entre carreras 21, 20, 19 y 18 e indagué a más de una veintena de prostitutas callejeras para que me informaran quienes eran los propietarios de esos cuchitriles de hoteles. Mencionaron como propietarios a Raimundo y todo el mundo, menos al personaje víctima de la calumnia ni al Papa Francisco.

La calumnia es el arma vil y rastrera de los miserables y, sobre todo, de los MINUSVÁLIDOS MENTALES, cuando recurren a ella ante la ausencia de argumentos veraces, razonables y contundentes, y creen erróneamente que lanzando estas especies de manera irresponsable e irracional y como parte de una soterrada y vulgar arma para una campaña política a futuro, esperando que se procuren dividendos electorales a favor.

Manizales, enero 23 de 2015.