18 de agosto de 2022
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En un dramático viraje, Cristina cree ahora que a Nisman lo asesinaron

23 de enero de 2015
23 de enero de 2015

 

cristina fernandez

«No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas”, indicó Cristina, quien otra vez decidió no hablar y se limitó a difundir a través de sus cuentas en las redes sociales una extensa nota que contradice a la anterior publicada el lunes, en la que había instalado la idea de que el funcionario había terminado él mismo con su vida (“Qué fue lo que llevó a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida”, sostuvo en esa ocasión). Ambos textos, sin embargo, tienen un alarmante denominador común: la jefa de Estado volvió a expresarse con frialdad y no dio sus condolencias ni tuvo frases de solidaridad hacia la familia de quien la semana pasada la denunció por encubrir a los iraníes acusados de perpetrar, en 1994, el atentado a la mutual judía.

En su relato, titulado “AMIA y la denuncia del fiscal Nisman”, Cristina avanzó con consideraciones sobre la investigación y dio por hecho que se trató de un asesinato. “El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio”, indicó. Expuso, además, que “la forma aparente de suicidio” es un “recurso que ya ha sido utilizado en muchos casos tristemente célebres” y lo comparó con casos emblemáticos, como el de Lourdes Di Natale, testigo clave en la causa por contrabando de armas del Ejército a Croacia y Ecuador y de la voladura de Río Tercero.
“(A Nisman) lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible”, concluyó la Presidenta que, en ese sentido, sostuvo que “la denuncia del fiscal nunca fue en sí misma la verdadera operación contra el Gobierno” ya que, estimó, “se derrumbaba a poco de andar”. “Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca. La verdadera operación era la muerte del fiscal después de acusar a la Presidenta, a su canciller (Héctor Timerman) y al secretario general de La Cámpora (el diputado Andrés ‘Cuervo’ Larroque) de ser encubridores”, señaló.

Curiosamente, la Presidenta evitó defender a los dos dirigentes piqueteros también denunciados por Nisman: Luis D’Elía y Fernando Esteche, líder de Quebracho. D’Elía se mantuvo en silencio, pese a que el periodista Jorge Lanata en Radio Mitre hizo pública la primera de las escuchas con las que Nisman sustentó su acusación contra la Presidenta, en la que pacta una reunión con otro hombre que -se presume- sería el dirigente de la comunidad islámica Jorge Khalil.

“Hoy –siguió Cristina– no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas. Había que traerlo urgente al país para aprovechar el estrépito internacional provocado por los actos terroristas ocurridos en Francia”. Reforzó así su nota del lunes, en la que, insólitamente, había vinculado la denuncia de Nisman al ataque a la revista Charlie Hebdo en París.

Pero, ante el surgimiento de más dudas en la investigación y un creciente clima político de malestar con el Gobierno, ayer Cristina cambió el ángulo de sus planteos. “¿Por qué se iba a suicidar…?”, se preguntó una y otra vez. También, pidió “se le otorgue mucha protección a Diego Lagomarsino, el colaborador que –según reconoció- le prestó el arma a Nisman. La fiscal, que ayer recolectó otras pruebas en diversos allanamientos –uno fallido en la casa de un periodista-, analiza pedir la declaración indagatoria para Lagomarsino.

Presurosos ante su viraje, funcionarios del Gobierno y dirigentes K acompañaron los dichos de la mandataria. Varios pagaron ese costo y entraron en contradicciones. Uno de ellos fue el ultra K Carlos Kunkel, quien dijo que la muerte de Nisman “es un crimen contra la democracia”. El diputado es integrante el bloque del FpV, el mismo que el lunes dedicó una conferencia de prensa íntegramente a desacreditar la denuncia del fallecido Nisman y abonó la hipótesis del suicidio al referirse a la “decisión dramática que ha tomado el fiscal”. Ayer, Kunkel estuvo en la reunión del Consejo del PJ, que apuntó contra medios, jueces, fiscales, y servicios de Inteligencia.

Desde el Gobierno, también el ministro de Defensa Agustín Rossi intentó defender a Cristina y su cambio. “La Presidenta nunca afirmó que su muerte fuera un suicidio”, intentó convencer en TN.

En la misma línea, el secretario general de Presidencia Aníbal Fernández admitió que, a partir de las nuevas revelaciones, “las cosas se ponen cada vez más extrañas”. “Nunca dije que fue un suicidio”, aclaró. Aunque voces oficiales se esforzaron por desmentirlo, Clarín pudo confirmar que el ex senador mantuvo una reunión en Casa Rosada con el secretario de Seguridad Sergio Berni, quien también debió desdecirse y ayer dijo que “la teoría del suicidio está cada vez queda más lejos”. El funcionario, al igual que la cúpula de Seguridad, fue centro de fuertes críticas opositoras por su actuación en el departamento de Nisman y hoy en el Gobierno nadie se anima a descartar que haya cambios en el área.