26 de enero de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El eje de la paz

30 de enero de 2015

ruben toroColombia surgirá de nuevo ante el mundo, ya no como el productor de drogas; la tierra de pablo Escobar, sino como la nación que fue capaz de superar un conflicto de más de 50 años, y esta exposición en los medios de todo el mundo, será igual a la que se logra con un mundial de fútbol  o la realización de un unos juegos olímpicos, sin los excesivos gastos  y sin los elefantes blancos que quedan al realizar un evento de tal magnitud, atrayendo inversión social al ser visibilizadas las víctimas de la guerra, atrayendo inversión turística. Y será todo ello, lo que nos permita seguir creciendo a un buen ritmo cuando el resto de la región, baje sus proyecciones de desarrollo económico.

Pero no es esto lo más importante que obtendremos. La paz nos permitirá volver a empezar de nuevo, y este pleonasmo de cajón para todos los libros de autoayuda, es la clave de lo bueno que puede contener este proceso, pensarnos como nación, integrar todo lo que somos; constituirnos en la diversidad geográfica y social de esta patria que llamamos Colombia; explorar nuestra diversidad, entenderla y ser capaces de venderla dentro y fuera de nuestras fronteras.

El Eje Cafetero la tiene fácil. Solo tiene que olvidar los viejos y estúpidos rencores que aún es posible escuchar entre la dirigencia y la población más adulta, sumar dentro de sus atractivos  turísticos todo lo que contiene su región natural y sumar las salidas al Pacifico por el departamento del Valle del Cauca y del Chocó. Sumar este muy exitoso modelo de desarrollo agro turístico del Quindío a los departamentos de Caldas y Risaralda para constituir una de las ofertas más amplias del país; todo, desde el Eje Cafetero.

El Eje la tiene fácil. Si algo hemos aprendido en las sociedades modernas, es que es más fácil replicar los modelos de desarrollo económico, que socializar la pobreza. Integrar desde una de las industrias más lucrativas como el turismo, permitirá que Colombia empiece a mirar el Pacifico, sus playas sus gentes, su cultura, su comida; Café y Mar,  como también, Café y Nevado del Ruíz, Café y Baños Termales de Santa Rosa de Cabal… nos permitirá entender también a los habitantes de una de las regiones con mayor futuro en la nación y en el mundo sumándolos al progreso, al desarrollo que incluso en el campo, tienen los tres departamento del Eje, y que no es igual al resto del país, donde aún viven 500.000 familias sin servicio de energía eléctrica.

La paz es buena, debemos aprovecharla, integrarnos. Debemos entender el concepto de país nación; debemos multiplicar el desarrollo, entender y entendernos desde la diversidad; debemos pensarnos; mirar y comprender a los que integran esto que llamamos República de Colombia. Y la paz es la oportunidad perfecta, como lo hizo Europa después de la segunda  guerra mundial, como lo hizo el Japón, como lo hizo Suráfrica, después de acabar con el ignominioso  Apartheid.

La paz es buena para todos, una grandiosa oportunidad y el Eje Cafetero la tiene fácil para aprovechar el pos conflicto y para sumar, integrando su región y voluntad de desarrollo al país nación que es posible repensar…