25 de enero de 2022
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De los muertos, sólo lo mejor

20 de enero de 2015
20 de enero de 2015

Rescatamos de la historia del viejo imperio este sabio principio a propósito del gran malestar que generó entre los familiares y amigos del ex ministro Rodrigo Marín Bernal un comentario bastante desapacible que hizo, por La W, su copartidario y amigo de siempre Alberto Casas Santamaría, mientras transcurría en Bogotá  el velorio del notable dirigente conservador.

Según Casas, quien brilló por su ausencia en el funeral, el finado doctor Marín “había terminado mal su carrera política y recibido una descalificación de parte de la Casa Gómez”, (en la que siempre militó).  Supimos que la más molesta con el descomedido comentario fue  doña Ana Cecilia Quiroz, la viuda del apreciado hombre público.

¡Con amigos así, para qué enemigos!

Las cenizas se quedaron

Los deudos del doctor Marín Bernal desistieron de llevar sus cenizas a su natal Manizales y prefirieron depositarlas en la cripta de una iglesia cercana a su residencia, en el norte de Bogotá.

No obstante, en la capital caldense se cumplió un homenaje a su memoria, en la Iglesia de La Inmaculada, con la asistencia de sus familiares, amigos y simpatizantes del líder desaparecido a los 81 años de edad.

En Manizales también hubo voces de rechazo al malvado proceder del ex ministro Casas Santamaría.

El significado de principio

Explica Wikipedia que en ética, los principios son reglas o normas que orientan la acción de un ser humano. Se trata de normas de carácter general, máximamente universales, como, por ejemplo: amar al prójimo, no mentir, respetar la vida, etc. Los principios morales también se llaman máximas o preceptos.

Los principios son declaraciones propias del ser humano, que apoyan su necesidad de desarrollo y felicidad, los principios son universales y se los puede apreciar en la mayoría de las doctrinas y religiones a lo largo de la historia de la humanidad.

Immanuel Kant fundamenta la ética en la actividad propia de la razón práctica. Considera principios aquellas proposiciones que contienen la idea de una determinación general de la voluntad que abraza muchas reglas prácticas. Los clasifica como máximas si son subjetivos o leyes si son objetivos.

¿Laserna sufre pánico escénico?

Un amigo de El Campanario que se pasea por el dial como Pedro por su casa nos escribe a propósito de la nueva Luciérnaga:

“Les cuento que Pablo Laserna, el sucesor de Gardeazabal,  nada que suelta la lengua. Habrá que darle cacao con pan migao, como a las loras, para que empiece a desatar palabra. O caldo de gato. Luce como en un parvulario porque no empieza a sacar su casta. Está adormecedor.  Ya que no me lo preguntan, lo digo: El hombre tiene pánico escénico. ¿Será que le pesa la sombra de su antecesor, al aire?”.

Lo extraño es que el pánico no haya atacado a don Pablo en el pasado cuando condujo con gran dominio un programa de televisión de tanta envergadura como”¿Quién quiere ser millonario?”

Tolón Tilín

En los pasillos caracoleros dicen en tono perverso (y lo repiten al aire) que habla más una «muda de ropa» que Pablo Laserna. Lo grave es que sus compañeros de La Luciérnaga lo cogieron de mingo y nada más peligroso para el futuro de un novato frente al apetecido micrófono que tiende la manta por completo en la radio vespertina.

¡Animo, don Pablo!

Enfermos por la modelo

Al ver, todas las tardes, a la despampanante Katerin Moscoso, la asistente de Iván Lalinde Gallego, en el programa-concurso en el que se tributa homenaje a los 60 años de historia de la TV colombiana, nos parece que el programa debe llamarse “Locos por la modelo” y no “Locos por la tele”. Es todo un churro la morenaza!

La esbelta joven nos hace recordar estas palabras del inolvidable Alfonso Castillo Gómez, en su “Coctelera”, de El Espectador:

“La minifalda ideal es aquella que produce un poco frío en la mujer que la lleva y un poco de calor en el hombre que la mira”.