10 de agosto de 2022
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Aranzazu y el turismo

18 de enero de 2015
18 de enero de 2015

Lo escrito por él  constituye un documento  enjundioso como ningún otro que se haya escrito sobre pueblo alguno, en este caso sobre los pueblos del norte de Caldas y los muestra, sin duda,  como continuación del sur de Antioquia.

El filósofo de Otraparte  como lo llamaron, hizo análisis profundos y significativos sobre las poblaciones que visitó y lo hizo de una manera tan certera que hoy  después de tantos años nadie se ha vuelto a ocupar de mencionarlos con el ahínco y la inteligencia que para el efecto se gastó Fernando González.

Analizó los municipios de esta región del Departamento de Caldas tan parecidos a las poblaciones de Antioquia,   dijo que usureros y politiqueros  tenían a la población sojuzgada y sometida a la miseria con la ayuda de la religión. Sinembargo al filósofo lo sedujo la autenticidad de las gentes de estos poblados, especialmente de Aranzazu  un pueblo enclavado en el lomo de la cordillera y al que le dedica sentidos textos. No hay ningún lugar de la correría a la que le dedique tanto de sus conceptos, de sus ideas.

Especiales son sus comentarios sobre el marco de la plaza, sobre sus vivientes, sobre un sepelio que le toca presenciar, sobre el cementerio, sobre las calles, los mendigos, sobre las ventanas de las casas pobres. Es una fortuna que un escritor de esos quilates  se hubiera referido así a una población. Eso sucedió hace casi 100 años y valdría la pena preguntarnos cuánto hemos avanzado desde entonces o si seguimos olvidados de los poderes centrales. Desperdiciando nuestro potencial natural, con habitantes inteligentes, trabajadores, cuya vida transcurre con dedicación y servicio a los demás. Por ejemplo a Aranzazu  se le llama el municipio levítico de Caldas por la cantidad de sacerdotes que han salido de sus hogares cristianos y humildes.

Aranzazu, mantuvo por muchos años las mismas costumbres antioqueñas   en todos los aspectos de la vida. En la comida, en el vestuario, en la educación para el trabajo, en el respeto por las tradiciones y en general  en su ser como pueblo con todas sus costumbres y formas de ser patria chica de todos los que se llaman sus hijos.
Pero si queremos volvernos una alternativa turística tenemos que recuperar muchas tradiciones perdidas y desarrollar unas nuevas.

Pues para los que son jóvenes, les puedo decir que: en Aranzazu se tomó el mejor kumis con cuca negra de todo el norte de Caldas. Se comía el mejor ¨sudao¨, los mejores fríjoles, los más ricos chicharrones. Las empanadas que hacían las ¨Capotas¨ (saliendo para el Puerto), los martes o los jueves, eran de fama mundial. Las artesanías de cabuya eran perseguidas por propios y visitantes. Las fiestas y ferias en torno a la cabuya eran apoteósicas. Los juegos pirotécnicos, los mejores de Caldas.

En cuestiones culturales tuvimos el mejor Teatro con los mejores actores, los mejores bailarines, los mejores declamadores. Las mujeres más hermosas. El globo de la Luker, el más grande salía del parque principal de Aranzazu.

Siendo el municipio levítico de Caldas, que ordenó tantos curas y sacerdotes, no deberíamos tener un Museo Religioso ?
Tenemos que hacer que los  recorridos turísticos que tienen como objetivo el norte de Caldas, se detengan en Aranzazu, pero para eso nos tenemos que preparar mucho, porque el turismo de hoy no se improvisa.