30 de noviembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

10 mitos sobre los ronquidos

17 de enero de 2015
17 de enero de 2015

roncar

Cierto y falso. No necesariamente. Es cierto que las personas obesas tienen más predisposición a roncar (una de las señales de alerta es la medición de la circunferencia del cuello), pero las personas delgadas pueden estar también predispuestas a roncar si tienen características anatómicas específicas en su orofaringe (boca, lengua y garganta) que hacen que exista riesgo de ronquidos (al tener, por ejemplo, una lengua grande, un paladar blando bajo y largo o unas amígdalas prominentes).

2. Solo los hombres roncan.

Falso. Los ronquidos pueden darse tanto en hombres como en mujeres o, incluso en niños, aunque sí son más frecuentes en hombres después de los 40 años.

3.  Todo el que ronca tiene apnea del sueño.

Cierto y falso. No necesariamente. Hay un mayor riesgo en pacientes con ronquidos de padecer apnea del sueño obstructiva, pero no todo el que ronca tiene apnea. La apnea del sueño obstructiva es una condición del sueño en que se presenta una obstrucción momentánea del ingreso del aire por la vía aérea (orofaringe), debido al colapso de los tejidos (generalmente lengua, paladar blando y úvula). Esto hace que los pacientes tengan la sensación de ahogo y tiendan a despertarse muchas veces durante el sueño. Esta es una condición que puede poner en riesgo la vida.

4. Todo el que tiene apnea del sueño ronca.

Cierto y falso. Esto se debe a que la apnea corresponde a los momentos en que la vía aérea (orofaringe) se obstruye de manera completa por cierta cantidad de tiempo (segundos) al colapsar los tejidos, y los ronquidos corresponden al colapso parcial de la vía aérea, permitiendo el ingreso del aire por un espacio reducido, lo que hace que se produzcan los sonidos característicos del ronquido. En una noche de sueño, períodos de apnea y ronquidos pueden entremezclarse.

5. Roncar solo molesta a la pareja.

Falso. Definitivamente que la pareja del roncador se ve también muy afectada, pero el paciente que tiene ronquidos se ve afectado en su calidad de sueño debido a que generalmente tiene un sueño fragmentado en la calidad del aire que respira (pueden afectarse los niveles de oxigenación), pudiendo impactar su calidad de vida en vigilia (con afectación en el grado de concentración, fatiga, cansancio, somnolencia, entre otros).

6. Dormir de lado disminuye los ronquidos.

Cierto. Dormir en posición supina «boca arriba» es la posición en que mayor cantidad de ronquidos puede producirse, ya que la gravedad hace que los tejidos de la orofaringe colapsen con mayor facilidad.

La posición lateral ayuda a disminuir los ronquidos, porque minimiza el colapso de los tejidos.

7. No hay consecuencias a largo plazo de los ronquidos.

Falso. Cada vez hay más evidencia que sugiera que los ronquidos pueden relacionarse, en ciertas personas, con una mayor predisposición a distintos tipos de enfermedades, desde problemas de presión arterial o diabetes hasta ciertos tipos de cáncer.

8. Los ronquidos pueden aumentar con la edad.

Cierto. Esto puede asociarse a los cambios tanto en la tonicidad de los tejidos del área de boca y garganta comunes al envejecer, como en los cambios de peso del individuo.

9. Roncar es perjudicial para el corazón.

Es probable. Aunque aún no hay una evidencia definitiva, muchos estudios científicos han identificado una mayor prevalencia de ciertos problemas cardiovasculares en pacientes roncadores. Los próximos años serán cruciales en la investigación de dicha asociación.

10. Los ronquidos en niños son inofensivos.

Falso. Sabemos que los niños que presentan ronquidos (ya sea por amígdalas grandes, problemas nasales, alergias, desórdenes mandibulares, obesidad, etc.) pueden tener más predisposición a ser diagnosticados con déficit atencional, desórdenes de hiperactividad, somnolencia diurna, bajos niveles de concentración, entre otros.

Es importante antes de medicar a un niño (común en nuestros tiempos) evaluar la condición de su boca, nariz, garganta, mandíbula y lengua para descartar precondiciones anatómicas que pudieran estar asociadas al cuadro.

(La autora es algeóloga orofacial, presidenta del Capítulo Panameño de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor. Web: www.draeka.com / Correo

 

1. Si roncas es porque tienes obesidad.

 

Cierto y falso. No necesariamente. Es cierto que las personas obesas tienen más predisposición a roncar (una de las señales de alerta es la medición de la circunferencia del cuello), pero las personas delgadas pueden estar también predispuestas a roncar si tienen características anatómicas específicas en su orofaringe (boca, lengua y garganta) que hacen que exista riesgo de ronquidos (al tener, por ejemplo, una lengua grande, un paladar blando bajo y largo o unas amígdalas prominentes).

 

2. Solo los hombres roncan.

 

Falso. Los ronquidos pueden darse tanto en hombres como en mujeres o, incluso en niños, aunque sí son más frecuentes en hombres después de los 40 años.

 

3.  Todo el que ronca tiene apnea del sueño.

 

Cierto y falso. No necesariamente. Hay un mayor riesgo en pacientes con ronquidos de padecer apnea del sueño obstructiva, pero no todo el que ronca tiene apnea. La apnea del sueño obstructiva es una condición del sueño en que se presenta una obstrucción momentánea del ingreso del aire por la vía aérea (orofaringe), debido al colapso de los tejidos (generalmente lengua, paladar blando y úvula). Esto hace que los pacientes tengan la sensación de ahogo y tiendan a despertarse muchas veces durante el sueño. Esta es una condición que puede poner en riesgo la vida.

 

4. Todo el que tiene apnea del sueño ronca.

 

Cierto y falso. Esto se debe a que la apnea corresponde a los momentos en que la vía aérea (orofaringe) se obstruye de manera completa por cierta cantidad de tiempo (segundos) al colapsar los tejidos, y los ronquidos corresponden al colapso parcial de la vía aérea, permitiendo el ingreso del aire por un espacio reducido, lo que hace que se produzcan los sonidos característicos del ronquido. En una noche de sueño, períodos de apnea y ronquidos pueden entremezclarse.

 

5. Roncar solo molesta a la pareja.

 

Falso. Definitivamente que la pareja del roncador se ve también muy afectada, pero el paciente que tiene ronquidos se ve afectado en su calidad de sueño debido a que generalmente tiene un sueño fragmentado en la calidad del aire que respira (pueden afectarse los niveles de oxigenación), pudiendo impactar su calidad de vida en vigilia (con afectación en el grado de concentración, fatiga, cansancio, somnolencia, entre otros).

 

6. Dormir de lado disminuye los ronquidos.

 

Cierto. Dormir en posición supina «boca arriba» es la posición en que mayor cantidad de ronquidos puede producirse, ya que la gravedad hace que los tejidos de la orofaringe colapsen con mayor facilidad.

 

La posición lateral ayuda a disminuir los ronquidos, porque minimiza el colapso de los tejidos.

 

7. No hay consecuencias a largo plazo de los ronquidos.

 

Falso. Cada vez hay más evidencia que sugiera que los ronquidos pueden relacionarse, en ciertas personas, con una mayor predisposición a distintos tipos de enfermedades, desde problemas de presión arterial o diabetes hasta ciertos tipos de cáncer.

 

8. Los ronquidos pueden aumentar con la edad.

 

Cierto. Esto puede asociarse a los cambios tanto en la tonicidad de los tejidos del área de boca y garganta comunes al envejecer, como en los cambios de peso del individuo.

 

9. Roncar es perjudicial para el corazón.

 

Es probable. Aunque aún no hay una evidencia definitiva, muchos estudios científicos han identificado una mayor prevalencia de ciertos problemas cardiovasculares en pacientes roncadores. Los próximos años serán cruciales en la investigación de dicha asociación.

 

10. Los ronquidos en niños son inofensivos.

 

Falso. Sabemos que los niños que presentan ronquidos (ya sea por amígdalas grandes, problemas nasales, alergias, desórdenes mandibulares, obesidad, etc.) pueden tener más predisposición a ser diagnosticados con déficit atencional, desórdenes de hiperactividad, somnolencia diurna, bajos niveles de concentración, entre otros.

 

Es importante antes de medicar a un niño (común en nuestros tiempos) evaluar la condición de su boca, nariz, garganta, mandíbula y lengua para descartar precondiciones anatómicas que pudieran estar asociadas al cuadro.

 

 

(La autora es algeóloga orofacial, presidenta del Capítulo Panameño de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor. Web: www.draeka.com / Correo electrónico: [email protected] / Twitter: @ekaperezfranco).

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