19 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Y Colombia, a las puertas del baile del Apec

11 de noviembre de 2014

Vale la pena decir que para nuestro país, las economías del Pacífico representan 63% de su comercio y 50% de las inversiones extranjeras. En pocas palabras es uno de los bloques económicos de mayor interés para los gobernantes nacionales, pues estamos naturalmente conectados con la región que es la cuenca de mayor dinamismo comercial hacia el futuro.

La moratoria para el ingreso de nuevos miembros del Foro de Cooperación Económica ya se venció hace varios meses, pero nuestro país no ha movido mayores fichas políticas en el hemisferio para acceder al selecto grupo. Si Colombia hiciera  parte del bloque de la cuenca Asia-Pacífico las exportaciones se incrementarían, crecerían 30%, según cálculos antiguos del Ministerio de Comercio Exterior. Hoy vendemos productos por US$20.000 millones al año, una cifra que crecería notablemente de hacer realidad el sueño empresarial de estar en Apec.

Pero para acceder plenamente al bloque regional de la cuenca del Pacífico, Colombia debe apurar atrasos crónicos con la región. Lo primero que debe actualizar es la representación diplomática que está vinculada con los procesos comerciales a maneras de tratados o convenios. No contamos con la suficiente presencia en Asia para poder explotar sus posibilidades. Nuestras representaciones son muy limitadas si nos comparamos con países miembros de Apec como México, Chile y Perú. Entre embajadas, representaciones comerciales, consulados directos y honorarios, México tiene 51 oficinas; Chile 58 y Perú 51. La representación nacional solo se limita a 27, más o menos la mitad de lo requerido por nuestros competidores comerciales en esa cuenca.

Si bien la representación diplomática y comercial es un lugar, nuestro acceso directo a la cuenca es una gran limitante. Perú cuenta con el Puerto de Callao; Chile con Valparaíso y México con más de una docena de puertos muy competitivos trabajando directamente con el Pacífico desde hace siglos, nosotros en cambio tenemos un puerto muy dinámico, pero obsoleto y lleno de problemas, tal como es Buenaventura. No solo se trata de pensar con el deseo y obligados por las necesidades que miremos a la Apec, también debemos ser conscientes que nos falta mucho para exigir o por lo menos pedir una entrada formal al influyente bloque de países. Nuevamente, seguimos parados a la puerta del baile.

LA REPÚBLICA/EDITORIAL