15 de julio de 2024

Un acuerdo fundamental

13 de noviembre de 2014

China ha aceptado poner límites concretos a sus emisiones: en 2030 (y si puede, antes), el 20% de la energía que consuma tendrá que ser limpia; y empezará a reducir el nivel de emisiones. Este objetivo, que puede parecer limitado, supone un gran esfuerzo para un país con elevada tasa de crecimiento y dependencia casi total del carbón. Significa que en ese tiempo deberá conseguir tanta energía limpia de fuentes no contaminantes como ahora obtiene del carbón. Y EE UU se compromete a reducir —de aquí a 2020— en un 17% las emisiones respecto del nivel de 2005, y entre el 26% y 28% en 2030. Es el doble del objetivo anterior. Hay que confiar en que el Partido Republicano, que ahora domina las dos Cámaras, esté a la altura del acuerdo y no obstaculice su desarrollo, aunque las primeras reacciones de sus máximos dirigentes en el Congreso no son muy alentadoras.

Es vital que las dos grandes potencias se sumen al esfuerzo que desde hace años lidera la Unión Europea para reducir el calentamiento global. Ahora hay que pedir al resto de los países, especialmente a los de la OCDE —como ayer hizo Jean-Claude Juncker— que asuman también objetivos concretos. Solo así se podrá alcanzar el desafío de limitar el calentamiento global a menos de 2°C a final del siglo.

EL PAÍS, MADRID/EDITORIAL