3 de julio de 2022
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Intervención del Estado puede perjudicar prácticas culturales

18 de noviembre de 2014
18 de noviembre de 2014

practicas culturales

Así lo afirmó Jairo Chaparro Valderrama, profesor de la Especialización en Gestión Cultural de la U.N. Sede Manizales, quien ha trabajado en la planeación y gestión de organizaciones culturales para la promoción y difusión de tradiciones autóctonas, como el “Festival de la chicha, la vida y la dicha”, que se realiza en el barrio La Perseverancia, en la localidad de Santa Fe, en Bogotá.

“Cuando este fue incorporado dentro de las políticas y presupuestos de la Alcaldía local, generó más dificultades que beneficios porque se adjudicaba parte de su realización a organizaciones que no tenían nada que ver con la vida del barrio”, comentó el experto.

Colombia se ha caracterizado por promover e impulsar este tipo de eventos, que además de dinamizar el turismo, giran en torno a prácticas ancestrales que forman parte de la base de nuestra sociedad.

Por ejemplo, el canto con tambora en el Magdalena ha tenido influencia en la región Caribe y en Santander. Esta costumbre existe con o sin políticas culturales, sin embargo, se han concebido de otra manera con el fin de fortalecerlas y difundirlas.

“La forma en que una comunidad se apropia de un territorio y organiza sus relaciones sociales con sus propios recursos, ha existido desde siempre, mientras que la idea de que las políticas deben reforzar y apoyar dichas prácticas es relativamente reciente”, enfatiza.

A veces, la intervención del Estado puede ser perjudicial para una práctica cultural, porque tal vez no la requiere. Sin embargo, si esta se hace respetando la autonomía de las mismas, puede ser benéfica.

Es fundamental que el Gobierno (nacional y local) reconozca lo que existe como práctica o expresión cultural para fortalecerla desde la difusión.

En este caso, la inversión pública tiene sentido cuando apunta a consolidar lo existente y aporta elementos que permitan su potenciación.

“Cuando las políticas se basan en presupuestos ideológicos o en las creencias de los gobernantes de que una tradición cualquiera debe generar algo independiente o contrario a lo que ya existe en municipios y regiones, resulta perjudicial”, agrega.

Programas que el profesor menciona como afortunados, tienen que ver con la Red de Bibliotecas Públicas, la cual, gracias a una serie de herramientas, metodologías y recursos que brinda, ha convertido a los centros culturales en espacios para la diversidad y variedad de costumbres.

Según estas políticas, la cultura tiene un aspecto mucho más amplio que no se reduce a la exposición y difusión del arte.

“El arte es la expresión concentrada de la cultura, pero también alude a todas aquellas costumbres que rigen nuestras interacciones sociales y definen aquello que consideramos socialmente aceptable o censurable para la construcción de nuestra sociedad”, destaca el profesor Chaparro.

Iniciativas latinoamericanas

Durante su intervención en el Seminario de Gestión de Recursos y Políticas en las Organizaciones Culturales, el profesor Jairo Chaparro Valderrama también se refirió a iniciativas de promoción cultural que han surgido en México, donde el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (instancia similar al Ministerio de Cultura) reconoce las expresiones artísticas y culturales, fortaleciendo su difusión sin necesidad de intervenirlas políticamente.

(Por:Fin/MLIA/dmh/AC)