20 de octubre de 2021
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Fray Rodín y el primer paso acordado

19 de noviembre de 2014

augusto leon restrepo

Quienes lo suscribieron han de convertirse en sus celadores decididos, lo que les exigimos quienes condenamos los sacrificios inútiles  en defensa de supuestos inamovibles que esgrimen los fundamentalistas de todas las pelambres. En nombre de La Vida , reivindicamos  la combinación de todas las formas de lucha pacíficas.  Incluso nos declaramos, después de lo suscrito , amigos irreductibles del cese al fuego, de la tregua bilateral. Si el primer punto de la agenda de la mesa de La Habana era el mas dificultoso de  evacuar como lo reconocen tirios y troyanos, no vemos por qué, para conversar sobre los otros temas, que según los más optimistas se alcanzarán como tomando agua, tengamos que seguir dándonos bala y sembrando de muerte y desolación  los hogares de los combatientes.

En el papel, el Estado colombiano tiene todas las de ganar en un cese de actividades bélicas. Si los datos oficiales de que disponemos son ciertos,  nuestras fuerzas armadas superan a la quinta potencia a los levantados en armas. Unos cuatrocientos mil soldados y policías por entre ocho y diez mil guerrilleros. No veo lógico como pueden aprovechar el cese al fuego o las treguas  los insubordinados, si palmo a palmo las fuerzas legítimas pueden ejercer vigilancia y mantener el cerco territorial que  con éxito indiscutible han tendido  durante los últimos diez años y que ha relegado a la guerrilla selva adentro. Y con la inteligencia de punta que  suponemos manejan,  detectar la acción de la guerra de guerrillas. Pero además, si se buscasen veedores internacionales (la OEA, la ONU, países amigos) , que garanticen el acallamiento de los fusiles, evitaríamos la muerte de miles de compatriotas, que lo único que obtendrían en ésta inútil guerra que algún día ha de terminar, sería el reconocimiento de su rol como héroes. Una medalla sobre su ataud. Un toque de clarín. Alguien por ahí escribió que un pueblo que requiere héroes a toda hora, es un pueblo desgraciado. ¿ Y de las viudas y los huérfanos qué ?.

Pero volvamos a lo rural, a la tierra, a los campesinos y a lo que se piensa lograr para ellos si  es que coronamos el anhelado cierre del conflicto armado. Moderado optimismo es lo que recomiendan los analistas del proceso. «Nada está acordado hasta que todo esté acordado «. ¿ O sea que las justas reivindicaciones para el campesinado deberán esperarse ? No lo creemos.

Estamos con Rudolf Hommes, quien en su columna de El Tiempo expresa que, cualesquiera que fuere el resultado final de la aproximación con las Farc, el Estado debe adelantar de forma  inmediata soluciones  como la formalización de la propiedad rural,  la actualización del catastro , la creación de bancos municipales de tierra. Y  «acciones  para preservar el medio ambiente, un compromiso con los jóvenes «. ( De la Calle ). Lo otro, con perdón, lo dijimos y lo escribimos hace muchos años en nuestra corta incursión por  la política electoral, como programa del partido en que militamos: a los campesinos hay que darles puestos de salud, luz eléctrica, escuelas, agua potable, vivienda digna,  vías de penetración, créditos a su alcance, asistencia técnica ( los bachilleratos agrícolas han sido una excelente experiencia) , adjudicación de áreas improductivas, sacarlos de la pobreza, es decir, un mínimo del confort que se merecen. Obvio que  hubiera sido y  sería más fácil de alcanzar si se cambiaran las armas por los azadones. En la zona cafetera,  ésto fue en parte posible gracias a los comités departamentales de cafeteros, que con sus logros en el área rural  obtuvieron un  desarrollo económico y social ejemplar para los productores del  sector. De manera que arrancar la locomotora agrícola por parte del Estado es imperioso siempre y cuando encuentre en el camarada Márquez y sus muchachos  en La Habana el ánimo de colaborar y no sabotear con las armas el desarrollo de lo  rural y por ende  su reivindicación. .

P. D. : se oyen pisadas de botas militares cerca de la frontera con Venezuela. Los guerreristas de ambos lados están de plácemes. Nosotros, los del partido de La Vida, tenemos que exigir que se agote la vía diplomática para solucionar   el bobalicón episodio de la presencia de Capriles en  la casa presidencial colombiana. Maduro debería recordar que la legitimidad electoral de su gobierno la rubricó Santos con su presencia en la posesión como presidente de Venezuela .Y dejarse de efectistas chantajes y de burdas imitaciones chavistas.