19 de julio de 2024

El padre Llano reaparece pidiéndole la renuncia al alcalde Petro

22 de noviembre de 2014

william calderon
LA MISIVA DEL PADRE LLANO

El escrito, titulado “El valor de una decisión”, fue tema de conversación en el almuerzo, en el Club El Nogal,  del Centro de altos estudios de “Los Pájaros dormidos”, del cual es miembro honorario el distinguido religioso antioqueño.

La carta dice a la letra:

Estimado doctor Gustavo Petro: le escribe un ciudadano común y corriente, el padre Alfonso Llano, de la Compañía de Jesús. Le diré un par de verdades que, si las acata, le harán mucho bien. Usted es muy inteligente, pero un mal administrador. Le hago caer en la cuenta: administrar consiste en pasar de la teoría a la práctica, en llevar los proyectos a la acción, realizarlos, cosa que usted no sabe y no ha podido, como lo confirman los más de veinte importantes colaboradores que le han renunciado y los mil fracasos de su administración. Es un hecho: usted se encuentra en el lugar equivocado.

Sea sensato: reconozca que usted es un mal administrador. Escasamente maneja el presupuesto familiar: unos cuantos millones al año. El presupuesto de Bogotá asciende a muchos billones, que usted no ha sabido gastar. La ciudad, es voz unánime, se encuentra en pésimo estado. Un año más significaría su fracaso total: ni metro, ni tranvía, ni transmilenio, ni movilidad, ni seguridad, ni aseo, ni trato humano a los presos. El caos total. La ciudad entera se encuentra atrancada, atascada; y usted se empeña en seguir allí. “Aquí estoy y aquí me quedo”.

Siga el ejemplo del papa Benedicto XVI, quien supo renunciar a tiempo. Renunció a la mayor dignidad sobre la Tierra, con un acto heroico de humildad y de autenticidad que redundó en su provecho y en el de la Iglesia. Fue elegido como sucesor el papa Francisco, gran papa que le está haciendo mucho bien a la Iglesia.

Doctor Petro: aspire nuevamente al Senado, allí encuentra el lugar adecuado a sus cualidades. Usted fue y volvería a ser un gran senador, reconocido por todos. Vuelva a presentarse: cuente con mi voto y el de los bogotanos de bien.

¡Sea sensato! Piense en su bien y en el de los bogotanos. La ciudad se encuentra hecha un desastre. No se empeñe en acabar con ella. Si se empeña ciega y tercamente en continuar acabando con ella, se hará tristemente célebre como el peor alcalde en la historia de Bogotá. Se lo dice alguien que desea su bien y el de la ciudad: ¡renuncie!

Señor Alcalde: se encuentra usted frente a la decisión más importante de su vida: o ser el peor alcalde de Bogotá, en toda su historia, si decide quedarse; o ser un hombre grande, sensato, que pensó primero en el bien de los demás, y decidió renunciar, para ocupar el lugar adecuado. Piense en el valor único de esta decisión.

Señor Alcalde: sea grande, ¡renuncie!